La pinacoteca más conocida del mundo enfrenta a Miguel Ángel y a Rodin en una exposición que explora la representación del cuerpo en el Renacimiento italiano y en pleno siglo XIX francés.
Un duelo en la cumbre entre dos grandes colosos de la escultura occidental bajo la pirámide del Louvre. Unas 200 obras -mármoles, bronces, yesos, terracotas, vaciados y numerosos dibujos- de Miguel Ángel y Rodin, a los que separan tres siglos y medio de distancia, se exponen en el célebre museo parisino hasta el 20 de julio. El objetivo de la exposición es comparar el arte de estos dos genios a partir de su tema principal: el cuerpo.
"El estilo de Miguel Ángel es un estilo muy renacentista, precursor del manierismo, y en ese sentido su estilo es muy diferente del de Rodin, que también dio un giro a los códigos de la escultura en su época. Salimos de un siglo en el que la escultura osciló entre un homenaje muy fuerte al clasicismo, con una mirada renovada a la Antigüedad, una fuerte inspiración en la Antigüedad, y al mismo tiempo, toda la aportación del Romanticismo, que está muy en la representación de las expresiones, de las pasiones" explica Chloé Ariot, conservadora del Museo Rodin y comisaria de la exposición.
El hilo conductor de la exposición es la vida y la energía interior del cuerpo. Más allá de su forma, las esculturas expresan una vida psíquica: pensamientos, sueños, sufrimientos... El Louvre también acogió dos espectáculos de danza, inspirados en pinturas y esculturas de los dos artistas e interpretados por bailarines de la Ópera de París.
"Cuando empezamos a pensar en esta velada con el director de danza, José Martínez, del Ballet de la Ópera de París, imaginamos un espectáculo dedicado a los dúos. ¿Por qué lo hicimos? Porque esta exposición, en cierto modo, es un dúo entre dos grandes escultores, y por eso es una velada compuesta por grandes dúos un tanto míticos del gran repertorio del Ballet de la Ópera de París, pero también con una creación de Yvon Demolle, bailarín del Ballet de la Ópera de París, que ha imaginado una creación que enlaza, se hace eco y dialoga con el arte de Miguel Ángel y el arte de Rodin" se entusiasma Luc Bouniol-Laffont, director de la prefiguración del auditorio y del departamento de artes escénicas.
Al reunir a Miguel Ángel y Rodin, el Louvre propone una lectura transversal de la historia de la escultura. La exposición no se limita a comparar a dos artistas: muestra cómo una misma cuestión -la representación de lo vivo- atraviesa los siglos.