Los investigadores han recuperado el pecio del San Giorgio e Sant’Elmo Buonaventura, hundido durante el ataque inglés al puerto de Cádiz. Los restos conservaban alimentos, tintes americanos y ADN de las enfermedades de la tripulación.
Un equipo multidisciplinar de once investigadores ha reconstruido el hundimiento de un barco italiano que yacía a apenas ocho metros de profundidad bajo el fango de la bahía de Cádiz. Se trata del San Giorgio e Sant’Elmo Buonaventura, una de las entre 30 y 35 naves que el pirata inglés Francis Drake destruyó en el puerto gaditano el 29 de abril de 1587, por orden expresa de la reina Isabel I de Inglaterra.
Los resultados del estudio, titulado Ciencias experimentales en la arqueología subacuática: pecio Delta II (San Giorgio y Sant’Elmo Buonaventura), han sido posibles gracias a la combinación de técnicas de genómica, dendroarqueología, paleobiología, fisicoquímica, arqueología y archivística. La gruesa capa de fango que cubría los restos generó un ambiente anaeróbico que preservó el material orgánico en un estado de conservación excepcional.
Un inventario del siglo XVI
Entre los hallazgos destacan restos óseos de vacas, cerdos, caprinos y gallináceas, así como el cráneo de una mujer de entre 25 y 35 años con un impacto en la frente. También se recuperaron botijuelas selladas que contenían aceitunas gordales en salmuera con alcaparras, laurel, romero y orégano.
El análisis del ADN extraído del interior de las vasijas permitió identificar patógenos asociados a la neumonía y a infecciones de piel y del sistema respiratorio causadas por Staphylococcus, lo que ofrece información inédita sobre las enfermedades que padecía la tripulación.
Cochinilla de Oaxaca en barriles bálticos
Uno de los descubrimientos más llamativos fue el de una serie de barriles de madera que contenían una sustancia densa de color rojo, identificada por la Universidad de La Laguna como Dactylopius coccus costa, el insecto del que se extrae la cochinilla.
Este tinte, procedente de la región mexicana de Oaxaca, fue el tercer producto más cotizado de América durante la Edad Moderna. Los barriles, fabricados con madera del Báltico, fueron cortados entre 1586 y 1601, una datación que encaja con precisión con la fecha del hundimiento.
El estudio ha sido elaborado por expertos del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, la consultora Tanit Gestión Arqueológica, el CSIC, DendroResearch Wageningen (Países Bajos), la Sociedad de Ciencias Aranzadi, la Universidad de La Laguna y la Estación Biológica de Doñana.