Una pequeña huella en un ladrillo de adobe neolítico en Georgia está ayudando a reescribir la historia del origen del trigo, uno de los cultivos más importantes del mundo.
Es un alimento básico para muchas culturas de todo el mundo, pero ¿cómo averiguaron los seres humanos que las semillas de las gramíneas podían llegar a convertirse en pan? Un nuevo estudio apunta a que el trigo panificable surgió hace unos 8.000 años en la región del sur del Cáucaso, a través de un proceso de hibridación natural que implicó trigo ya domesticado y una especie de hierba silvestre.
Los resultados, publicados en el 'Proceedings of the National Academy of Sciences' ('PNAS'), se basan en trabajos arqueológicos realizados por el Museo Nacional de Georgia en los antiguos asentamientos de Gadachrili Gora y Shulaveris Gora, que se remontan al período neolítico.
Las excavaciones en estos yacimientos sacaron a la luz pruebas botánicas clave, entre ellas impresiones de espigas de trigo conservadas en antiguos adobes y restos de plantas que apuntan a una temprana experimentación agrícola. Gadachrili Gora y Shulaveris Gora forman parte de la tradición cultural Shulaveri–Shomutepe, que se desarrolló en el sur del Cáucaso, abarcando el sureste de Georgia, el oeste de Azerbaiyán y el norte de Armenia, hace entre 8.000 y 7.300 años.
David Lordkipanidze, director del Museo Nacional de Georgia, afirma que el hallazgo demuestra que los georgianos estuvieron entre los primeros agricultores. "Aquí tenemos rastros de trigo panificable de hace 8.000 años y, además, encontramos aquí hace unos años indicios de elaboración de vino de la misma antigüedad. Así que podemos afirmar con seguridad que aquí, en Georgia, hemos descubierto huellas de trigo panificable y de producción de vino que se remontan a hace 8.000 años", explica.
Los estudios arqueológicos y genéticos han demostrado que esta región albergó algunas de las primeras comunidades agrícolas, que cultivaban una amplia gama de plantas. Nana Rusishvili, paleoetnobotánica del Museo Nacional de Georgia, lleva décadas estudiando el material arqueobotánico de Gadachrili Gora. Señala que las muestras evidencian que el trigo ya domesticado se cruzó con una especie de gramínea silvestre conocida como Aegilops tauschii.
"Esto nos permite demostrar que en el territorio georgiano se originó el trigo panificable y, como resultado, que Georgia es uno de los centros de domesticación del trigo panificable", afirma.
El hallazgo resulta aún más interesante si se tiene en cuenta que la misma región está considerada la cuna del vino. Melinda Zeder, arqueóloga del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, señala que el nuevo estudio permite comprender mejor cómo se desarrolló el proceso de domesticación.
Zeder destaca que el estudio muestra que los primeros agricultores del sur del Cáucaso estaban en contacto con las regiones vecinas, adquirían conocimientos pero los adaptaban al clima y a las condiciones ambientales locales. "Esto convierte realmente la invención de este trigo panificable en el resultado de esa capacidad de inventiva e innovación por parte de las poblaciones indígenas del sur del Cáucaso, que se apropiaban de esas tecnologías", subraya Zeder.
El Cáucaso y Georgia forman parte de lo que se conoce como la Media Luna Fértil, una franja de tierras fértiles que se extiende desde el Alto Egipto hasta Mesopotamia, la actual Irak, Kuwait y el noreste de Siria. A menudo denominada 'cuna de la civilización', se considera el lugar de nacimiento de la agricultura temprana y de las primeras civilizaciones humanas.