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Toma puñados de tierra y se los come, la artista que anima a consumir tierra

El Museo de la Tierra Comestible en Somerset House
El museo de la Tierra Comestible en Somerset House Derechos de autor  Credit: David Parry PA Media Assignments
Derechos de autor Credit: David Parry PA Media Assignments
Por Amber Louise Bryce
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Con motivo del próximo Día de la Tierra, el miércoles 22 de abril, Euronews Culture habló con la artista afincada en Ámsterdam masharu, cuyo Museo de la Tierra Comestible se exhibe actualmente en Somerset House, en Londres.

Para dr. masharu, todo empezó con un repentino antojo de comer tierra.

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Mientras trabajaba como profesional de la fotografía, esta persona académica y artista afincada en Ámsterdam desarrolló lo que se conoce como geofagia (o 'geophagy'), la práctica de consumir materiales terrosos como la arcilla o el suelo.

A medida que masharu profundizaba en ese deseo, se le reveló todo un mundo paralelo, con grupos de Facebook con cientos de miembros que intercambiaban arcillas para comer y restaurantes japoneses que utilizaban tierra como ingrediente.

Aunque suele relacionarse con determinadas tradiciones y rituales culturales o con un trastorno alimentario conocido como pica, la geofagia, según parece, es mucho más común de lo que la mayoría imagina.

Fundador del Museum of Edible Earth, dr. masharu.
Fundador del Museum of Edible Earth, dr. masharu. David Parry PA Media

En 2017, masharu puso en marcha el Museum of Edible Earth, un proyecto nómada que combina su formación científica con el activismo y la creación artística, y que reúne más de 600 suelos comestibles de 44 países diferentes.

"Incluye interacciones con especialistas en suelos, a veces ingenieros químicos, a veces antropólogos. Pero la parte más importante es, por supuesto, la experiencia de comer tierra, que la gente comparte con el público", explicó masharu a Euronews Culture.

Con motivo del Día de la Tierra, el proyecto se instala estos días en Somerset House, en Londres, y coincide con un amplio programa de talleres y charlas que exploran nuestra relación con el planeta y las posibles soluciones al cambio climático.

En el interior de la exposición, cientos de pequeños tarros llenos de sustancias polvorientas similares a la tierra cubren una pared de estanterías, son muestras recogidas en todo el mundo. A su lado se extiende una larga mesa de degustación comunitaria donde los visitantes pueden probar por sí mismos una cucharada de tierra.

Museum of Edible Earth en Somerset House
Museum of Edible Earth en Somerset House David Parry PA Media Assignments

Este componente participativo siempre fue lo más importante para masharu, que espera que la experiencia sirva para reunir a la gente y transformar la forma en que percibimos nuestros entornos naturales.

"Se trata de reconectar con la tierra y de cambiar la idea de que la tierra es algo sucio", señala. "Las personas que viven en las ciudades suelen estar menos en contacto con el suelo, en el sentido de tocar la tierra o caminar descalzas. Existe mucha desconexión entre los seres humanos y la tierra, algo que se ha ido acentuando en los últimos siglos."

Volver a poner los pies en la tierra

A muchos puede darles arcadas solo de pensar en consumir suelo, pero la práctica de la geofagia se remonta a millones de años.

Uno de los primeros registros médicos conocidos es del médico griego Hipócrates, que describió los antojos de sustancias no alimentarias entre las mujeres embarazadas. Otras evidencias históricas apuntan a que fue una práctica extendida entre determinados pueblos indígenas y sociedades africanas.

"La tierra ha sido muy importante en muchas culturas, considerada un símbolo de fertilidad, una fuerza que da vida", afirma masharu, que recuerda que algunos pueblos creen incluso que comer suelo puede tener efectos medicinales.

Museum of Edible Earth en Somerset House.
Museum of Edible Earth en Somerset House. David Parry PA Media Assignments

Estas experiencias recogidas, tanto antiguas como recientes, son el corazón de la exposición, que reúne historias fascinantes, esclarecedoras y a veces extravagantes.

Una de las más llamativas es la de una mujer lituana llamada Stanislava Monstvilienė, que sostiene que comer únicamente tierra la curó de un cáncer, algo que no cuenta con ningún respaldo médico.

"No sé si es verdad, pero esa era su historia. Fuimos al bosque con ella y cogía la tierra con las manos y se la comía", relata masharu.

Aunque algunas sean poco verosímiles, cada una de las experiencias recopiladas se convierte en una ventana intrigante a un tabú humano, consumir algo que nos han dicho toda la vida que es asqueroso y peligroso.

¿Hasta qué punto es peligroso comer tierra?

Aunque las muestras de Somerset House se han analizado para garantizar su seguridad y van acompañadas de advertencias, comer suelo, sobre todo directamente del campo, entraña riesgos sanitarios potencialmente graves, desde infecciones bacterianas hasta parasitarias.

"La tierra puede contener contaminantes y microorganismos que no son buenos para el cuerpo humano, sobre todo ahora que ya no estamos tan conectados con la tierra y que nuestros microbiomas son pobres", comenta masharu.

Museum of Edible Earth.
Museum of Edible Earth. Photo by Jester van Schuylenburch

Sin embargo, cuando se le pregunta si alguna vez ha habido problemas en las sesiones de cata, masharu recuerda solo un incidente casi desastroso en los Países Bajos.

"Organizamos un evento en el que preparamos cócteles con arcilla. Trabajé con una especialista profesional en cócteles. Después de ese evento, mucha gente se puso enferma, con diarrea y vómitos, y pensamos: \"¡oh, no!\""

Tras investigar lo ocurrido y enviar detallados cuestionarios, se dieron cuenta de que había una persona que no había probado los cócteles pero también enfermó, lo que significaba que, para su gran alivio, lo más probable es que la causa hubiera sido la cena que se sirvió en el acto.

De hecho, los cócteles de arcilla podrían incluso haber ayudado a reducir los síntomas de la intoxicación alimentaria, según masharu.

"Presenté toda la información y los datos que había recopilado a una matemática, que hizo un análisis estadístico. Me dijo que quienes bebieron cócteles con arcilla, o bebieron más cócteles con arcilla, tenían menos probabilidades de vomitar que quienes ingirieron menos arcilla", explica.

Además de destacar las dimensiones sanitarias y culturales de comer tierra, el proyecto de masharu también muestra hasta qué punto algo aparentemente sencillo como el suelo está interconectado, refleja no solo cuestiones medioambientales urgentes, sino también temas de género, raza y clase.

"La manera en que pensamos sobre comer tierra suele asociarse también a la pobreza, así que refleja la cuestión de clase. Y también la de género, porque en algunos lugares donde he estado se vincula a una cierta feminidad. Para los hombres sería algo vergonzoso comer tierra", señala.

"Es una práctica muy interseccional, y algo que comenzó con mis deseos personales se ha convertido en un tema muy amplio que además me ha llevado a recorrer la Tierra".

La exposición 'Museum of Edible Earth' puede verse en Somerset House en Londres (Reino Unido) hasta el 26 de abril de 2026.

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