La Asamblea Nacional francesa inicia este lunes el debate de una ley que endurece las sanciones contra las 'free parties', las populares fiestas techno al aire libre no autorizadas.
Cuando la fiesta choca con la política: Francia busca endurecer su legislación sobre las fiestas techno al aire libre no autorizadas, conocidas como 'free parties'. Hoy, apenas un día después de la tradicional Fête de la Musique del país, la Asamblea Nacional francesa empezará a examinar un nuevo proyecto de ley contra las alteraciones del orden público.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, asegura que el proyecto de ley Ripost debe suponer un "golpe de autoridad" y aportar "respuestas inmediatas a los problemas que perturban el orden público, la seguridad y la paz" de los ciudadanos franceses, una medida celebrada por los diputados de derechas.
El texto legislativo pretende abordar un amplio abanico de prácticas, desde el consumo de gas de la risa hasta la ocupación de inmuebles, pero la atención se ha centrado sobre todo en el apartado dedicado a las 'free parties'.
Qué son las 'free parties'
Nacido en el Reino Unido a finales de los años 80, el movimiento de las 'free parties' defiende una forma de fiesta sin restricciones y anticapitalista, y desde entonces se ha extendido por toda Europa. La mayoría de estas reuniones al aire libre se autorregulan y no cobran entrada, a diferencia de muchas 'raves'. Olvídese de los clubes nocturnos exclusivos: basta con un campo y un equipo de sonido que haga retumbar la música techno para divertirse.
La idea no gusta a todo el mundo. En 2022, a instancias del nuevo Gobierno de la primera ministra ultraderechista Giorgia Meloni, Italia convirtió la organización de fiestas al aire libre no autorizadas en un delito castigado con hasta seis años de cárcel y una multa de 10.000€.
Los defensores de las 'free parties' sostienen ahora que el nuevo proyecto de ley francés pone en peligro los valores del movimiento. A principios de mayo, entre 20.000 y 40.000 personas se reunieron cerca de Bourges, en el centro de Francia, para bailar en un antiguo recinto militar y protestar contra el plan del ministro del Interior de restringir las 'free parties'.
En los días siguientes, el Senado francés aprobó una serie de medidas incluidas en el proyecto de ley Ripost. Las concentraciones de más de 250 personas deben notificarse ahora a las autoridades (frente a las 500 de antes). Los senadores votaron para que la organización de 'free parties' se castigue con hasta dos años de prisión y una multa de 30.000€.
El Senado introdujo además un nuevo y controvertido delito dirigido a los participantes, que podrían enfrentarse a hasta seis meses de cárcel y a una multa de 7.500€ por asistir a una 'free party'.
La izquierda francesa denuncia un proyecto de ley represivo. La diputada Mathilde Panot, dirigente del partido izquierdista Francia Insumisa, pidió al Gobierno que "deje en paz a los jóvenes de este país". La Asamblea Nacional debe decidir en las próximas semanas si mantiene o no las medidas aprobadas por el Senado.
"La escena 'free party' está amenazada", afirmó a principios de este mes el colectivo de apoyo al movimiento Tekno Anti Rep en una publicación en Facebook. "Nuestra cultura podrá ser controvertida, pero, creednos, está muy lejos de haber muerto".