'The Only One with Waves' (1991), inspirada en el océano Pacífico, marcó el giro de David Hockney desde sus icónicas piscinas californianas hacia una pintura más dinámica y experimental.
Un cuadro que supuso un discreto punto de inflexión en la legendaria carrera de David Hockney se ha vendido en la primera gran subasta desde la muerte del artista el mes pasado.
"The Only One with Waves" (1991) alcanzó los 2,42 millones de libras (aproximadamente 2,79 millones de euros) el 26 de junio en la subasta de Arte Moderno y Contemporáneo de Phillips en Londres.
Pintado poco después de que Hockney comprara su casa en Malibú (California), el óleo sobre lienzo de 91,4 x 122,0 cm captura el movimiento siempre cambiante y feroz del océano Pacífico.
Es una obra destacada de la primera etapa del artista, que marcó su transición desde la reconocible quietud de las piscinas de Los Ángeles, como se aprecia en "Mr and Mrs Clark and Percy" (1971) y "The Splash" (1967), hacia la abstracción.
"The Only One with Waves" se vendió por última vez en 2018 en Sotheby's, en Nueva York, por 2,17 millones de dólares (aproximadamente 1,9 millones de euros). Hasta ahora solo ha cambiado de manos en tres ocasiones.
La obra de David Hockney esquiva la 'prima póstuma'
Abigail Hartmann Associates, que ofrece tasaciones objetivas y asesoramiento en bellas artes y artes decorativas, afirma que el interés por la obra de Hockney se ha "acelerado de forma espectacular" tras su muerte, lo que convirtió la reciente subasta en una de las "ventas más seguidas de la temporada".
La plataforma MyArtBroker informó de un aumento del 1.200 % en las ventas y en las solicitudes de valoración de obras de Hockney en las 48 horas previas a la subasta.
Pese a ello, "The Only One with Waves" no superó la estimación de salida, fijada en 2,5 millones de libras (aproximadamente 2,91 millones de euros).
Según la plataforma de arte contemporáneo Ocula, esto indica que los coleccionistas se mantienen fieles a los valores ya consolidados de la obra del artista, en lugar de "perseguir una prima póstuma".
El legado de Hockney sigue vivo
Hockney, nacido en Bradford (Inglaterra), murió el 11 de junio a los 88 años. Sus representantes anunciaron que falleció pacíficamente en su casa de Londres, apenas unas semanas antes de cumplir 89 años.
En todo el mundo, el legado del pintor sigue muy presente. En la escuela primaria Saltaire, a un paso de la Hockney 1853 Gallery y del antiguo colegio del artista, los niños han decorado las paredes de sus aulas con cuadros inspirados en su obra.
El centro también ha puesto el nombre de Hockney a dos clases de educación infantil, mientras que la frase del pintor "Para mí, el mundo es bastante hermoso si se mira. Especialmente la naturaleza" cuelga sobre la puerta del aula.
Las obras de Hockney siguen repartidas por las principales galerías del mundo, con la mayor colección permanente en Salts Mills, una galería que reivindica con orgullo las raíces de Hockney en Bradford y su aportación cultural al norte de Inglaterra.
Tras su fallecimiento, su publicista confirmó que la mayor parte de las obras que conservaba en privado se donarán a fundaciones e instituciones públicas.
El próximo año se celebrará una gran exposición de Hockney en Tate Britain y también se instalará en la Turbine Hall de Tate Modern una muestra multimedia de sus escenografías operísticas.