La mayor franquicia de cine del mundo ha vivido cinco años difíciles, el MCU ha encadenado más tropiezos que aciertos tras 'Endgame' y ahora confía en su trepamuros favorito para salvar la situación.
Nota: esta crítica está libre de spoilers.
No es ninguna opinión polémica afirmar que el MCU de Marvel lleva una caída considerable desde el inicio en 2021 de la Fase Cuatro y la laboriosa Fase Cinco, conocidas en conjunto como 'La Saga del Multiverso'.
Lo que empezó como una saga de superhéroes bien orquestada se ha ido deshilachando con películas cada vez más agotadoras y faltas de fuerza, que se han alejado de la cercanía original de unas historias en las que las locuras superheroicas tenían lugar en el mundo real. Los relatos del multiverso, en su mayoría de relleno, no solo exigían hacer muchos deberes para seguir el hilo, sino que desperdiciaban demasiadas tramas y personajes, alimentando directamente una sensación de fatiga superheroica.
Con 'Avengers: Doomsday', que pondrá fin a la Saga del Multiverso (y, con suerte, al desgaste de la marca), ya en camino, ¿puede Spider-Man adelantarse y recordar a los fans veteranos por qué el MCU fue tan especial desde el principio?
En buena medida, sí, porque la cuarta aventura en solitario de Tom Holland como el querido lanzarredes es una historia más a ras de suelo (en sentido literal y figurado) que se mantiene fiel al material original.
Tras el agridulce final de 'Spider-Man: No Way Home' (2021), en el que el conjuro de Doctor Strange hizo que todo el mundo olvidara que Peter Parker era Spider-Man, partimos de una especie de borrón y cuenta nueva para la acertadamente titulada 'Brand New Day'.
Peter no es nadie para su mejor amigo Ned (Jacob Batalon) y ha desaparecido por completo de la memoria del amor de su vida, MJ (Zendaya). Solo y con el corazón roto, obligado a "vivir solo con la verdad", afronta su crisis existencial dedicándose por completo a ser un justiciero "amigo y vecino" a tiempo completo. Encierra a malos, ayuda a la Policía de Nueva York a frustrar robos de bancos y, de vez en cuando, hace equipo con su enemigo íntimo Frank "The Punisher" Castle (Jon Bernthal).
Es durante una de estas colaboraciones a regañadientes cuando Spidey se topa con una nueva amenaza siniestra, una entidad capaz, aparentemente, de saltar de una conciencia a otra y apoderarse de los cuerpos en el proceso. Algo así como la 'Fallen' de 1998, con menos demonios y más convulsiones espasmódicas.
La misteriosa figura anónima que está detrás de todo esto pretende infiltrarse en el Departamento de Control de Daños, una unidad gubernamental dirigida por Bill Metzger (Tramell Tillman), que quiere "redirigir la energía destructiva hacia algo útil". Si eso le suena turbio, es que su sentido arácnido sigue funcionando.
Como si no fuera bastante dolor de cabeza fracasar en el equilibrio entre vida laboral y personal, la ansiedad y el estrés de Peter empiezan a manifestarse físicamente, provocando un desequilibrio en su ADN humano y arácnido. Una especie de pubertad arácnida causada por el trauma, si se quiere, aderezada con un toque de Cronenberg.
Ambientada exclusivamente en los cinco distritos neoyorquinos, resulta refrescante ver una historia de Spider-Man fiel al cómic y a pie de calle, en la que nuestro héroe trepamuros se enfrenta a "cosas de patata pequeñita" y no a "patatas bien grandes" al nivel de los Vengadores, como las describe una estrella invitada obsesionada con los tubérculos. El director Destin Daniel Cretton, que ha tomado las riendas en lugar del habitual Jon Watts, hace un gran trabajo al apostar por el regreso a las raíces comiqueras del personaje, dotar de credibilidad a las amenazas y lograr que la emoción esté a la altura del espectáculo.
En este sentido, su esfuerzo se ve respaldado por Tom Holland. El actor sigue captando a la perfección el espíritu del personaje, pero aquí tiene la oportunidad de alejarse de la energía de cachorro locuaz que había dominado hasta ahora para explorar mejor a un joven abatido por la soledad. Transmite el impulso, el aislamiento, la melancolía tras la muerte de la tía May y, por muy conocido que resulte el arco de "¿pueden Peter Parker y su alter ego lanzatelarañas convivir en armonía?", Holland lo eleva mostrando un lado más oscuro y emocionalmente más potente de ambas facetas. Y, con acierto, deja que entre algo de luz, sobre todo en sus escenas con The Punisher, en las que Bernthal aporta un bienvenido toque de chulería neoyorquina de "I'm walking here!" a la mezcla.
Aun así, hay problemas...
La primera mitad, de regreso a lo esencial, de 'Spider-Man: Brand New Day' es la parte más sólida, pero empieza a resentirse en cuanto el guion trata de encajar a personajes casi por compromiso. Por muy agradable que resulte ver a Bruce Banner / Hulk (Mark Ruffalo), su aparición sirve sobre todo para explicar cosas y habría necesitado un gancho más fuerte para no parecer forzada.
En cuanto a la principal "antagonista", es difícil hablar del personaje sin destripar la gran revelación. El papel se ha mantenido deliberadamente en secreto y fuera de la campaña promocional de la película, así que sería casi un delito contarlo aquí. Basta decir que la interpreta Sadie Sink, que firma una actuación inquietante y poderosa que deja mucho margen para el futuro, ya que volveremos a verla en próximas entregas del MCU. Sin embargo, la trama de su personaje acaba imponiéndose en una segunda mitad de ritmo más pesado.
La película nunca pierde de vista a Peter, pero el guion sacrifica de forma evidente aquello que hacía tan prometedor el primer tramo para volver a caer en la trampa del universo compartido del MCU. Habría funcionado mejor como relato independiente plenamente cerrado que dedicando tanto tiempo a presentar a una pieza clave del futuro y a priorizar los enlaces con la franquicia.
A pesar de sus carencias y de no ser ese éxito incontestable que el MCU necesita con urgencia, 'Spider-Man: Brand New Day' se sostiene gracias a unas escenas de acción constantemente sólidas y a la magnífica interpretación de Holland, que puede coronarse ya sin discusión como el mejor Spider-Man visto en pantalla. Sus cuatro aventuras en solitario demuestran hasta qué punto Marvel lo necesita en su nómina de héroes.
El estudio volverá a finales de este año con más peripecias multiversales en el gigantesco cruce de 'Doomsday', una apuesta de 700 millones de dólares pensada para recuperar el título de imparable de la taquilla en lo que se siente como un momento decisivo para Marvel. Mientras tanto, al jefe máximo Kevin Feige le convendría tomar nota de 'Brand New Day', que se erige como la mejor película del MCU desde 'Spider-Man: No Way Home', estrenada en 2021. Es un elogio tibio, de acuerdo, pero demuestra que una aventura en tierra firme del lanzaredes más solitario de Nueva York sigue superando todos los excesos hinchados y desmesurados de los Héroes más Poderosos de la Tierra. Le toca mover ficha, Doom.
'Spider-Man: Brand New Day' ya se puede ver en cines.