La ministra de Defensa y el jefe del Estado español departieron el lunes en la residencia del monarca, junto a otros cuatro altos cargos militares, una reunión acerca de la situación de la Ciudad Autónoma en este ámbito.
Nuevo gesto de la Casa Real con respecto a la crisis ceutí, días después de que el Gobierno anunciase que Felipe VI visitará el exclave afroeuropeo por primera vez en las próximas semanas. El capitán general de los Ejércitos en España -un cargo simbólico en la práctica- se reunió este lunes en el Palacio de la Zarzuela con la ministra de Defensa, Margarita Robles, para examinar el despligue policial y militar en la Ciudad Autónoma.
Ha sido la propia Zarzuela quien ha publicado el contenido de esta reunión, donde han estado presentes así mismo el jefe de Estado Mayor de la Defensa (o Jemad), Teodoro López Calderón o el comandante general de Ceuta, Luís Fernández Herrero, entre otros cargos militares.
Esta reunión ha tenido lugar después de que el rey y la ministra de Defensa ya concidiesen el pasado día 4en el Museo del Ejército de Toledo. Ocurrió en una exposición sobre la presencia española durante los siglos XV y XVI en el territorio norteamericano que hoy corresponde a los actuales Estados Unidos, antes de la Declaración de Independencia. Ambas figuras volverán a encontrarse por tercera vez en siete días el próximo viernes. Lo harán en la base naval de Rota (Cádiz), cedida a EE.UU., en un acto conmemorativo del 25º aniversario de los atentados del 11S.
La responsable de Defensa es la política del Consejo de Ministros que más crítica se ha mostrado con la actuación de su propio Ejecutivo durante este episodio migratorio. Robles ha protagonizado un sonado enfrentamiento con Fernando Grande-Marlaska, responsable de Interior, acerca de los avisos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre un posible intento de cruce migratorio masivo. La primera esgrimió la existencia del informe y defendió a sus responsables; el segundo negó que hubiese documentación por canales oficiales al respecto. Ambos son dos de los ministros, desde el ascenso de Sánchez al poder en 2018, más añejos en el cargo.