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Dentro de la difícil carrera hacia alternativas sin PFAS

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Dentro de la difícil carrera hacia alternativas sin PFAS
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Por Cyril Fourneris
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Con la Unión Europea debatiendo una amplia restricción de los llamados "químicos eternos", ¿pueden las empresas europeas trabajar con alternativas sin PFAS? Desde los textiles hasta las baterías y los semiconductores, los avances son reales, pero aún siguen existiendo aplicaciones complejas.

En la Universidad de Estocolmo, el profesor Ian Cousins y su equipo, que trabajan en el marco del proyecto ZeroPM, han catalogado 530 posibles sustitutos químicos de los PFAS.

El investigador francés Romain Figuière, miembro del proyecto, ha cartografiado más de 300 "servicios" distintos que los PFAS prestan en 18 grandes sectores económicos.

"Las aplicaciones de los PFAS van mucho más allá de los ejemplos más conocidos, como los utensilios de cocina antiadherentes y la ropa impermeable en exteriores", explica Figuière. "Están incrustados en pinturas y revestimientos, procesamiento de metales, fabricación de productos farmacéuticos, componentes de automoción, teléfonos móviles, semiconductores, etc. Están por todas partes".

Crear una visión completa de los usos y alternativas de los PFAS está resultando extremadamente laborioso. Algunas composiciones moleculares y aplicaciones siguen siendo secretos industriales celosamente guardados.

"Cada vez se desarrollan más alternativas, pero a menudo permanecen invisibles si no las seguimos de manera activa", señala Figuière. Solicita la creación de una plataforma abierta y colaborativa en la que empresas e investigadores puedan registrar las funciones de los PFAS y los sustitutos que vayan surgiendo.

"Gran parte de nuestro esfuerzo consiste en verificar que las alternativas propuestas son realmente más seguras, para evitar malas sustituciones", afirmó el profesor Cousins. "Sustituir los PFAS por compuestos más biodegradables que desconocemos bien podría crear nuevos problemas".

Un cambio que ya está cobrando impulso

La ONG sueca ChemSec ha puesto en marcha un mercado en línea que recopila actualmente más de 200 alternativas a los PFAS disponibles en el mercado para aplicaciones industriales. Las empresas pueden encontrar, por ejemplo, "hidrófugos al agua sin flúor para el acabado textil" o "láminas traseras sin PFAS para paneles solares".

Jonatan Kleimark, director de Programas de ChemSec, considera que la transición sin PFAS es una gran oportunidad económica: "La industria química europea es muy innovadora. El resto del mundo necesitará estas alternativas. Ahora es esencial una legislación sólida para impulsar a toda la industria".

Con sede en Gotemburgo y también implicada en el proyecto ZeroPM, la ONG apoya a varias empresas que intentan reducir o eliminar el uso de PFAS, entre ellas Ikea, H&M y Marshall.

Marshall, fabricante de altavoces y auriculares de Estocolmo, ha conseguido eliminar los PFAS de la mayoría de sus usos, como los plásticos que rodean cables y baterías, tras varios años de intensa colaboración con subcontratistas asiáticos.

"Sabían que no se trataba de un requisito de producto más para nuestros clientes. Sentían que nos importaba su agua potable y la salud de sus hijos", afirma la responsable de sostenibilidad, Anna Forsgren.

"Acabaron encontrando soluciones, y esto nos aportó mucha energía para no aceptar nunca un no por respuesta", añade.

Sin embargo, Marshall sigue enfrentándose a aplicaciones especialmente difíciles, sobre todo en baterías y semiconductores. De cara a futuras normativas europeas, Forsgren lamenta una cierta actitud de espera en el sector.

Hacer hincapié en la investigación y la innovación

Se calcula que en el mercado europeo hay unas 10.000 sustancias PFAS diferentes. La propuesta de restricción "universal", presentada por Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Noruega y Suecia, se ha enfrentado a una feroz oposición por parte de algunos sectores de la industria. Los fabricantes advierten de los riesgos para la competitividad, el empleo y los posibles retrasos tanto en la transición ecológica como en la digital.

Se espera que el futuro reglamento incluya "excepciones temporales" para usos esenciales cuando no existan alternativas viables desde el punto de vista técnico o económico.

Hasta ahora, los investigadores de la Universidad de Estocolmo no han podido identificar sustitutos satisfactorios para unas 80 aplicaciones críticas, en particular en determinados productos sanitarios, componentes digitales y baterías de alto rendimiento.

Romain Figuière se mantiene optimista: "Para algunos sectores, la transición llevará más tiempo, pero estoy convencido de que una industria sin PFAS es posible".

El profesor Cousins afirma que sigue de cerca las negociaciones: "Será muy interesante ver cuán grande será el compromiso y la duración de las exenciones. Espero que se mantenga la ambición inicial del proyecto de restricción".

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