Las palabras del rey Felipe VI, pronunciadas en Madrid durante una visita a una exposición sobre culturas prehispánicas, se interpretan como un nuevo gesto de acercamiento a México, en una relación marcada por la demanda histórica de reconocimiento del daño causado a los pueblos originarios.
El rey Felipe VI reconoció este lunes que durante la conquista de América hubo "mucho abuso" y episodios que, analizados con los valores actuales, "obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos". El monarca subrayó, no obstante, la importancia de estudiar ese periodo "en su justo contexto" y sin "excesivo presentismo moral", con el objetivo de extraer lecciones desde un análisis "objetivo y riguroso".
Las declaraciones se produjeron durante una visita no oficial a la exposición 'La mitad del mundo. La mujer en el México indígena', que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional, acompañado por el embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel. El recorrido y las palabras del Rey fueron difundidos por la Casa Real en redes sociales y reposteados por la Embajada mexicana en Madrid.
Felipe VI recordó que ya desde los primeros momentos de la colonización existieron debates morales y éticos sobre el ejercicio del poder. "Los propios Reyes Católicos, con sus directrices y las Leyes de Indias, muestran un afán de protección que luego la realidad no cumple como se pretende", explicó, antes de insistir en que ese desfase entre norma y práctica derivó en abusos. A su juicio, conocer ese pasado permite comprender mejor el presente y valorar la cultura mestiza surgida del encuentro entre civilizaciones.
El jefe del destacó además el valor de acercar a España testimonios del México antiguo, al considerar que el país latinoamericano es "producto de todas esas culturas, incluso del propio encuentro con los españoles". En ese sentido, defendió que las nuevas generaciones a ambos lados del Atlántico conozcan ese legado histórico para "apreciarse a sí mismas".
Las palabras del Rey se producen en un contexto diplomático sensible. México lleva años reclamando a España un reconocimiento explícito de los excesos cometidos durante la conquista, una petición que tensó las relaciones bilaterales durante el mandato del expresidente Andrés Manuel López Obrador y que sigue presente bajo el Gobierno de Claudia Sheinbaum.
Un acercamiento iniciado por el Gobierno español
El gesto del monarca se suma al paso dado previamente por el Ejecutivo español. En octubre de 2025, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reconoció públicamente el "dolor" y la "injusticia" sufridos por los pueblos originarios durante la época colonial, afirmando que "hubo injusticia, justo es reconocerlo y lamentarlo".
Aquellas declaraciones, pronunciadas también en el marco de la misma exposición, fueron celebradas por la presidenta mexicana, que las calificó como "un primer paso" hacia una reconciliación histórica. Sin llegar a una disculpa formal, tanto las palabras de Albares como las de Felipe VI marcan el mayor acercamiento simbólico entre España y México en años sobre uno de los capítulos más sensibles de su historia común.