La guerra en Oriente Próximo, el riesgo en Ormuz y la decisión de la AIE de liberar 400 millones de barriles de sus reservas reabren el debate. España tiene margen y precios contenidos, pero apuesta por apoyar una acción coordinada ante la tensión de los mercados.
La escalada bélica en Oriente Medio ha vuelto a situar la seguridad energética en el centro del debate internacional. El temor a interrupciones en el suministro de crudo, agravado por la amenaza de cierre del estrecho de Ormuz, ha sacudido a los mercados y sumido a los precios del petróleo en una espiral de subidas y bajadas en los últimos días.
En este contexto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) puso sobre la mesa una medida de calado: la mayor liberación coordinada de reservas estratégicas de su historia. El miércoles los 32 Estados miembros de la agencia aprobaron por unanimidad liberar 400 millones de barriles de su reserva, el doble de lo liberado tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Antes de la votación, España ya había avanzado que votaría a favor de la medida. La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, confirmó el apoyo del Gobierno al plan y la disposición a aportar el equivalente a unos 12 días de consumo, en un momento en el que el país cuenta con reservas suficientes para cubrir hasta 96 días.
"Por parte de España vamos a apoyar", aseguró la ministra el martes durante un desayuno organizado por la agencia Europa Press. "Nosotros siempre hemos sido solidarios y entendemos que de esta manera también apoyamos a que los mercados estén menos tensionados".
Pero, con los precios relativamente contenidos debido a un conflicto que, según reiteran desde la Casa Blanca, acabará "muy pronto", cabe preguntarse: ¿es realmente necesario recurrir ahora a esas reservas?
¿Qué son las reservas estratégicas de petróleo?
Las reservas estratégicas de petróleo son provisiones de crudo y productos petrolíferos que los países mantienen almacenadas para hacer frente a situaciones excepcionales. Su función es garantizar el suministro energético en caso de crisis internacionales, conflictos armados, catástrofes naturales o interrupciones graves del comercio.
No se trata de reservas para el consumo cotidiano. Permanecen intactas en condiciones normales y solo se utilizan cuando el abastecimiento está amenazado o cuando los precios sufren tensiones extremas que pueden dañar a la economía, tal y como ya lo ha hecho España en los últimos años empujada por la Guerra en Ucrania.
Estas reservas pueden estar en manos del Estado o de la industria, pero siempre bajo obligación y supervisión gubernamental, formando parte de un sistema de seguridad colectiva.
¿Cómo funciona la red coordinada por la AIE?
La red de reservas estratégicas está coordinada por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), creada tras la crisis del petróleo de los años setenta. La normativa establecida exige a los países miembros de la agencia mantener un mínimo de 90 días de importaciones netas de petróleo en reservas de emergencia.
En total, los Estados miembros disponen de más de 1.200 millones de barriles en reservas públicas, a los que se suman unos 600 millones adicionales en manos de la industria privada. Cuando se detecta una crisis global, la AIE puede proponer una liberación coordinada para aumentar la oferta y calmar a los mercados.
La decisión debe adoptarse por consenso y su ejecución es voluntaria, aunque suele interpretarse como una señal política potente para frenar la especulación y el pánico en los mercados energéticos.
¿Para qué sirven estas reservas?
El principal objetivo de las reservas estratégicas es ganar tiempo. Permiten a los países amortiguar un shock en la oferta sin que el suministro se interrumpa de forma inmediata y sin depender exclusivamente del mercado internacional.
Además, su liberación tiene un efecto psicológico clave: al aumentar artificialmente la oferta disponible, se reduce la presión alcista sobre los precios y se envía un mensaje de estabilidad a inversores y consumidores. No buscan sustituir al mercado a largo plazo, sino actuar como un colchón temporal mientras se normaliza la situación geopolítica o logística.
¿Cuál es la situación de las reservas en España?
España dispone actualmente de reservas estratégicas suficientes para cubrir unos 96 días de consumo, por encima del mínimo exigido por la AIE. Este margen ofrece una posición relativamente cómoda frente a otros países europeos más dependientes y con menor nivel de almacenamiento.
En España es la Corporación de Reservas Estrategicas de Productos Petrolíferos (CORES) la que gestiona las reservas. Una eventual contribución al plan de la AIE supondría liberar alrededor de 12 o 12,5 días de reservas, lo que seguiría dejando al país por encima del umbral de seguridad.
Por ahora, España no ha tenido que recurrir a estas provisiones debido a la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, pero respalda su uso coordinado como herramienta de solidaridad internacional y de estabilización de los mercados.
¿Cómo afecta a España el cierre del estrecho de Ormuz?
El estrecho de Ormuz es una de las arterias clave del comercio mundial de petróleo. Por él transita alrededor de una quinta parte del crudo que se consume en el planeta. Su cierre total o parcial tiene un impacto inmediato en los precios internacionales.
España no importa directamente grandes volúmenes desde Irán, pero sí se vería afectada de forma indirecta por el encarecimiento global del crudo y por las tensiones en las rutas marítimas. En ese escenario, las reservas estratégicas actuarían como un escudo temporal frente a posibles interrupciones o picos extremos de precios.
¿Cómo ha evolucionado el precio del crudo estos días?
El precio del barril se disparó a comienzos de semana, impulsado por el temor a una prolongación del conflicto en Oriente Próximo y a un bloqueo en Ormuz. Llegó a rozar los 120 dólares (103 euros) antes de moderarse.
En las últimas horas, el crudo se ha estabilizado en torno a los 90 dólares (77 euros), tras conocerse la propuesta de la AIE y ante la expectativa de una posible liberación coordinada de reservas.
En cualquier caso, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico español estos úlitmos días viene recomendando consultar su geoportal de gasolineras "para comparar precios en directo".
Este relativo alivio explica por qué algunos expertos consideran que España no necesita, de momento, recurrir de forma urgente a sus reservas, aunque el escenario sigue siendo volátil y el margen de maniobra, clave.