Newsletter Newsletters Events Eventos Podcasts Videos Africanews
Loader
Encuéntranos
Publicidad

Las sacudidas de la guerra en Irán siguen afectando a la economía mundial

Edificio destruido de una sucursal de Al Qard Al Hassan, entidad financiera de Hezbolá alcanzada por un ataque aéreo israelí en Beirut, Líbano, el diez de marzo de 2026.
Edificio destruido de una sucursal de Al Qard Al Hassan, institución financiera de Hezbolá alcanzada por un bombardeo israelí en Beirut, Líbano, el diez de marzo de 2026 Derechos de autor  AP Photo/Hussein Malla
Derechos de autor AP Photo/Hussein Malla
Por Quirino Mealha
Publicado
Compartir Comentarios
Compartir Close Button

La guerra en Irán está encareciendo la energía y los fertilizantes, amenaza con provocar escasez de alimentos en los países pobres, desestabiliza Estados frágiles y complica el control de la inflación de los bancos centrales de todo el mundo.

Las sacudidas económicas de la guerra contra Irán siguen extendiéndose y agravándose en todo el mundo.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

El cuello de botella es el estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial y que prácticamente permanece cerrado desde que Estados Unidos e Israel comenzaron hace 11 días los ataques con misiles contra Irán.

"Durante mucho tiempo, el escenario de pesadilla que disuadió a Estados Unidos de contemplar un ataque contra Irán, y que le llevó a pedir moderación a Israel, era que los iraníes cerraran el estrecho de Ormuz", señaló Maurice Obstfeld, ex economista jefe del FMI.

"Ahora estamos en ese escenario de pesadilla", añadió.

Con una ruta clave de navegación cortada, el precio del petróleo ha subido de menos de 70 dólares por barril en febrero a un máximo de casi 120 a primera hora del lunes, y ahora ronda los 90.

El encarecimiento del petróleo ha provocado a su vez una fuerte subida de los precios de la gasolina.

Según la AAA, la principal organización de automovilistas y viajes de Norteamérica, el precio medio de la gasolina en Estados Unidos se ha disparado hasta 3,48 dólares el galón desde algo menos de tres dólares hace una semana.

El impacto se dejará sentir aún más en Asia y Europa, más dependientes que Estados Unidos de las importaciones de petróleo y gas de Oriente Medio.

Choque en el suministro de petróleo

Cada aumento del diez por ciento en el precio del petróleo, siempre que se mantenga durante la mayor parte del año, elevará la inflación mundial en un 0,4% y reducirá la producción económica global hasta en un 0,2%, señaló Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI.

"Hay que reabrir el estrecho de Ormuz", afirmó el economista Simon Johnson, del MIT y premio Nobel de Economía 2024.

"Por allí pasan 20 millones de barriles de petróleo al día. No hay capacidad ociosa en ninguna parte del mundo que pueda cubrir ese vacío", explicó.

La economía mundial ha demostrado que puede encajar golpes, al absorber el impacto de la invasión rusa de Ucrania hace cuatro años y de los aranceles masivos y aparentemente imprevisibles del presidente Donald Trump en 2025.

Muchos economistas confían en que el comercio mundial pueda sortear también esta última crisis.

"La economía mundial ha demostrado ser capaz de sacudirse choques importantes, como unos amplios aranceles estadounidenses, de modo que hay margen para el optimismo y pensar que resistirá las repercusiones de la guerra contra Irán", afirmó Eswar Prasad, profesor de política comercial en la Universidad Cornell.

La duración, clave para medir la perturbación

Algunos analistas sostienen que, si el precio del petróleo logra volver al rango de entre 70 y 80 dólares, la economía global podría ser capaz de absorber el shock temporal. Pero todo depende de la duración de la guerra contra Irán.

"La cuestión es cuánto tiempo va a prolongarse", dijo Johnson, también ex economista jefe del FMI.

"Cuesta imaginar que Irán dé marcha atrás ahora que ha anunciado a este nuevo líder", añadió.

Se considera que Mojtaba Khamanei, hijo del ayatolá asesinado, es aún más radical que su padre.

ARCHIVO. Mojtaba Khamenei, nuevo líder supremo de Irán, asiste a la marcha anual de Al Quds en Teherán, mayo de 2019
ARCHIVO. Mojtaba Khamenei, nuevo líder supremo de Irán, asiste a la marcha anual de Al Quds en Teherán, mayo de 2019 AP Photo/Vahid Salemi

Además, la incertidumbre sobre qué pretende exactamente Estados Unidos enturbia las perspectivas de poner fin a la crisis. "En el fondo, todo gira en torno al presidente Trump, no está claro cuándo va a declarar la victoria", señaló Johnson.

Por ahora, la guerra probablemente generará ganadores y perdedores en términos económicos.

Las economías importadoras de energía, entre ellas la mayor parte de Europa, Corea del Sur, Taiwán, Japón, India y China, serán las que más sufran el encarecimiento de los precios.

Pakistán se encuentra en una situación especialmente sombría. Este país del sur de Asia importa el 40% de la energía que consume y depende en gran medida del gas natural licuado de Catar, cuyos suministros han quedado interrumpidos por el conflicto.

En cambio, los países productores de petróleo fuera de la zona de guerra, como Noruega, Rusia y Canadá, probablemente se beneficiarán de los precios más altos del crudo.

Sin embargo, la energía no es el único problema. Hasta un 30% de las exportaciones mundiales de fertilizantes, entre ellos urea, amoniaco, fosfatos y azufre, pasa por el estrecho de Ormuz, según el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias.

Las perturbaciones en la región ya han cortado los envíos de fertilizantes, lo que está elevando los costes para los agricultores, que previsiblemente se trasladarán a los consumidores y encarecerán los alimentos.

"Cualquier país con un sector agrícola importante, incluidos Estados Unidos, es vulnerable", explicó Maurice Obstfeld, ex economista jefe del FMI.

"Los efectos serán especialmente devastadores en los países de renta baja, donde la productividad agrícola ya puede estar comprometida. Si se suma este componente adicional de costes, se abre la puerta a importantes carencias de alimentos", añadió.

Un dilema para los bancos centrales

La crisis con Irán también coloca a los bancos centrales del mundo en una encrucijada. El encarecimiento de la energía alimenta la inflación y, al mismo tiempo, lastra la economía. ¿Deben los banqueros centrales subir tipos para frenar la inflación o bajarlos para dar oxígeno a la economía?

En Estados Unidos, la Reserva Federal ya está dividida entre quienes creen que el débil mercado laboral estadounidense necesita el apoyo de unos tipos más bajos y quienes siguen preocupados porque la inflación continúa por encima del objetivo del dos por ciento del banco central.

"Su mente irá fácilmente a los años setenta, cuando los conflictos en Oriente Medio y un embargo petrolero árabe hicieron dispararse el precio del crudo", señaló Johnson, también ex economista jefe del FMI.

"Los banqueros centrales siguen marcados por el recuerdo de que sus predecesores no acertaron en los años setenta. Pensaron que se trataba de un shock temporal que podía asumirse con tipos de interés más bajos, pero terminaron arrepintiéndose porque la inflación se disparó", explicó.

Johnson pronosticó que el encarecimiento de la energía provocado por la guerra con Irán "va a intensificar enormemente el debate dentro de la Reserva Federal" y hará menos probables las bajadas de tipos en Estados Unidos.

El Banco Central Europeo se enfrenta al mismo dilema y podría plantearse subir tipos si el shock de oferta vinculado a los precios de la energía se traslada a los salarios y al coste de los servicios.

Fuentes adicionales • AP

Ir a los atajos de accesibilidad
Compartir Comentarios

Noticias relacionadas

El Eurogrupo aborda los efectos económicos de la guerra en Irán mientras el barril de petróleo sube drásticamente

Las sacudidas de la guerra en Irán siguen afectando a la economía mundial

Uzbekistán, el país de Asia Central que abraza los derechos de las mujeres