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¿Está la UE preparada para afrontar las consecuencias de una guerra entre EE.UU. e Irán?

Las llamas se elevan tras una explosión en Teherán.
Las llamas se elevan tras una explosión en Teherán. Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Leticia Batista Cabanas & Elisabeth Heinz
Publicado Ultima actualización
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El conflicto entre Irán, Israel y EE. UU. se extiende por Oriente Medio y amenaza con golpear también a Europa: la crisis ya sacude los mercados energéticos, dispara el precio del gas y obliga a la UE a prepararse para una posible ola de refugiados y ciberataques.

Convertido rápidamente en un conflicto regional con múltiples frentes, los enfrentamientos han hecho añicos la seguridad energética mundial, con combates que se extienden desde el golfo Pérsico hasta territorios vinculados a la OTAN.

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Tras el inicio de la Operación Epic Fury el 28 de febrero de 2026, una operación coordinada entre Estados Unidos e Israel dirigida contra altos dirigentes iraníes, entre ellos el líder supremo Alí Jamenei, Irán respondió con grandes oleadas de misiles balísticos y drones. Los combates ya se han extendido más allá de Irán e Israel: los ataques han alcanzado activos militares estadounidenses e infraestructuras civiles en Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Catar, y han llegado incluso a la base de Akrotiri, en Chipre.

Para Bruselas, la crisis ha dejado de ser solo una cuestión lejana de política exterior y se ha convertido en una posible amenaza para la estabilidad de la UE. El cierre del estrecho de Ormuz ha alterado los mercados energéticos mundiales y ha encarecido casi un 40% el precio del gas natural en Europa, al detenerse los envíos de gas natural licuado (GNL) desde Catar.

La Agencia de la Unión Europea para el Asilo (EUAA) se prepara para una crisis humanitaria. Los responsables advierten de que, si un gran número de personas se viera obligado a huir de una población iraní de unos 90 millones de habitantes, Europa podría enfrentarse a la mayor llegada de refugiados en décadas.

En respuesta, la UE ha activado varias herramientas de protección civil para coordinar la ayuda de emergencia y reforzar las defensas ante posibles ciberataques. La rápida escalada también ha dejado al descubierto debilidades en el grado de preparación del bloque: sigue sin contar con una fuerza militar unificada de reacción rápida y los niveles de almacenamiento de gas son inferiores a los de años anteriores (en torno a 46.000 millones de metros cúbicos frente a 77.000 millones de metros cúbicos en 2024), lo que deja a los Estados miembros lidiando con vulnerabilidades estructurales.

Todos en alerta

En la última Estrategia de la Unión de Preparación, publicada en marzo de 2025, la UE define la preparación no solo como una capacidad reactiva, sino como una "mentalidad" estructural y proactiva para anticipar, prevenir y responder a las amenazas transfronterizas.

En este caso, las amenazas abarcan la inestabilidad energética, una inminente crisis de refugiados, los riesgos híbridos y cibernéticos, las fracturas transatlánticas, como una posible represalia comercial de Estados Unidos contra España, y diversas brechas de seguridad. Para afrontarlas, el bloque reparte las responsabilidades entre varias Direcciones Generales (DG), equivalentes a departamentos gubernamentales o ministerios.

La DG ECHO coordina la asistencia humanitaria a través del Mecanismo de Protección Civil de la UE, incluida la ayuda de emergencia y el envío de suministros de socorro. La DG HOME se centra en la seguridad interior y la gestión de fronteras, preparándose para grandes flujos migratorios y protegiendo las infraestructuras críticas.

La DG CNCT supervisa la resiliencia cibernética, aplicando el Reglamento de Solidaridad Cibernética para ayudar a los países a responder a ciberataques contra servicios esenciales. Mientras tanto, la DG DEFIS encabeza los esfuerzos para reforzar la industria de Defensa europea, aumentando la producción militar y asegurando las cadenas de suministro de material de Defensa.

Los ciudadanos de la UE tienen opciones

Los ciudadanos de la UE pueden recurrir a varios mecanismos en caso de conflictos, desastres naturales o disturbios civiles más allá de las fronteras de la Unión. Los consulados y embajadas europeos son el primer punto de contacto para los ciudadanos.

En virtud de la Directiva del Consejo (UE) 2015/637, los ciudadanos de la UE en el extranjero tienen derecho a protección diplomática y consular, y cualquier representación de un Estado miembro debe ofrecer ayuda, evacuación y repatriación con independencia de la nacionalidad de la UE.

Los gobiernos nacionales siguen siendo responsables de las operaciones de repatriación. No obstante, tal como señaló la Comisión el 2 de marzo en respuesta a la situación en Oriente Medio, Europa apoya "los esfuerzos de evacuación y repatriación de los Estados miembros, también a través del Mecanismo de Protección Civil de la UE y del Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias (UCPM), en estrecha colaboración con las Delegaciones de la UE".

Este es el principal instrumento de evacuación de la UE. A través del ERCC, un centro de emergencias operativo las 24 horas del día, los siete días de la semana, el UCPM cofinancia y facilita las evacuaciones y la entrega de ayuda, y coordina la respuesta global de la UE. La UE organizó las mayores operaciones de repatriación durante la pandemia, con 400 vuelos para un millón de europeos, y 98 vuelos para 3.000 ciudadanos durante la retirada de Afganistán en 2023.

Hadja Lahbib, comisaria de Igualdad, Preparación y Gestión de Crisis, anunció recientemente que dos vuelos gestionados bajo el UCPM han logrado repatriar a 356 europeos procedentes de Oriente Medio. Además, la UE también ha apoyado a varios Estados miembros en la repatriación de más de 4.100 ciudadanos de la UE. Los esfuerzos continúan a medida que avanza el conflicto.

"La UE está de su lado. Ese es nuestro mensaje para los miles de ciudadanos europeos atrapados en Oriente Medio. No escatimamos esfuerzos para que nuestra gente vuelva sana y salva. Desde el primer día de la escalada en Oriente Medio, la UE se ha movilizado plenamente a través de nuestro Mecanismo de Protección Civil, organizando más de 40 vuelos y trayendo de vuelta a casa con seguridad a más de 4.000 europeos. Por primera vez, los aviones de rescEU están evacuando a ciudadanos de la UE fuera de la región", declaró Lahbib a 'Euronews'.

"En el frente humanitario, Europa sigue llevando la antorcha de la humanidad. La UE es el mayor donante humanitario del mundo, con casi 2.000 millones de euros de financiación este año. Con más de 100.000 personas desplazadas en Líbano, la UE ha activado su nuevo fondo de emergencia para Oriente Medio para proporcionar medicamentos vitales, refugio y suministros urgentes", añadió.

En caso de cierre del espacio aéreo o de ataques, el UCPM prevé rutas terrestres y centros logísticos, por ejemplo en Jordania y Egipto. Gracias al mapeo por satélite en tiempo real, el Servicio de Gestión de Emergencias Copernicus evalúa las zonas afectadas e identifica rutas de evacuación seguras. El UCPM también activa respuestas de emergencia sobre el terreno, como equipos de búsqueda y rescate y ayuda en especie.

Con sus 143 Delegaciones de la UE, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) no es un "actor directo de rescate", pero respalda los esfuerzos nacionales de repatriación y evacuación facilitando la cooperación entre embajadas y el UCPM. En la práctica, las delegaciones aceleran los viajes de repatriación por vía aérea y terrestre.

Una coordinación adicional de la respuesta procede del Mecanismo Integrado de Respuesta Política a las Crisis (IPCR). Reuniendo a las instituciones de la UE y a representantes de los Estados miembros, el mecanismo apoya a la presidencia del Consejo Europeo para detectar lagunas y compartir información con el fin de alinear mejor la respuesta global de la UE.

Los conflictos y disturbios en el exterior suelen desencadenar amenazas a la seguridad interior, especialmente si algunos Estados miembros se implican militarmente en crisis externas. A medida que el elevado nivel de digitalización de la sociedad aumenta la vulnerabilidad frente a injerencias extranjeras, la Estrategia de Ciberseguridad de la UE refuerza la capacidad operativa del bloque para hacer frente, disuadir y responder a las ciberamenazas.

La iniciativa ProtectEU coopera con Europol para contrarrestar los efectos de desbordamiento en la UE, incluidos los atentados terroristas y ciberataques, y para reforzar la resiliencia mediante nuevos métodos de intercambio de información. La Comisión ha intensificado la cooperación con Europol y los Estados miembros a raíz de los disturbios en curso en Oriente Medio.

Según un representante de la Dirección General de Redes de Comunicación, Contenidos y Tecnología (DG CONNECT), los ciberataques son especialmente brutales porque se planifican minuciosamente, pasan desapercibidos y logran explotar las vulnerabilidades de los sistemas mediante el uso de la inteligencia artificial.

La cooperación y el intercambio de información entre los Estados miembros sobre incidentes cibernéticos en infraestructuras críticas también son esenciales para reforzar la preparación y reducir la exposición a los ciberataques, señaló el representante.

El representante añadió además que las campañas de desinformación impulsadas por la inteligencia artificial vinculadas a conflictos en curso pueden afectar gravemente a la seguridad interior de la UE. Como la IA permite producir deepfakes de forma barata, actores extranjeros pueden aprovecharla para avivar las tensiones dentro de la UE.

En caso de ataques militares convencionales contra Europa, la Cláusula de Defensa Mutua de la UE (artículo 42.7 del TUE) y la Cláusula de Solidaridad (artículo 222 del TFUE) obligan a los Estados miembros a cooperar militarmente y a emprender acciones conjuntas.

La Estrategia de la Unión de Preparación de 2025 refuerza la seguridad interior de Europa al mejorar la preparación y la capacidad de reacción frente a las amenazas emergentes. Sus objetivos clave van desde potenciar la capacidad de previsión y anticipación, proteger las funciones vitales de la sociedad y fomentar la preparación de la ciudadanía, hasta reforzar la cooperación civil-militar.

RescEU, una reserva de equipos de emergencia creada durante la pandemia en el marco del UCPM, asiste a la población con equipos médicos especializados, hospitales de campaña y aviones de extinción de incendios, entre otros recursos. En el marco de esta reserva, la Estrategia de Almacenamiento de la UE garantiza a los europeos bienes esenciales en caso de crisis.

Sin embargo, la realidad operativa es muy distinta. La UE apoya y coordina la gestión de crisis mientras los gobiernos nacionales mantienen el control. Los distintos sistemas, procedimientos y prioridades nacionales añaden un nivel adicional de complejidad y a menudo ralentizan la coordinación de la respuesta de emergencia tanto interna como externa.

Protección financiera

En el frente financiero, en riesgo por la subida de los precios del petróleo y la extrema volatilidad del mercado energético, la UE ha desarrollado un amplio abanico de herramientas destinadas a amortiguar el impacto de este tipo de crisis.

La primera capa es la estabilización monetaria y financiera que lidera el Banco Central Europeo (BCE). En caso de un impacto grave, el BCE puede inyectar liquidez en el sistema mediante operaciones de préstamo dirigidas y líneas 'swap' con otros grandes bancos centrales, garantizando que los bancos sigan teniendo acceso a financiación incluso si los mercados se vuelven volátiles. Si es necesario, también puede intervenir mediante compras de activos u otras herramientas monetarias para estabilizar las condiciones de financiación.

Mientras tanto, el fondo de crisis de la zona euro, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), puede ofrecer préstamos de emergencia o líneas de crédito precautorias a gobiernos sometidos a presiones de financiación repentinas, ayudándoles a mantener el gasto público y evitar crisis de deuda desestabilizadoras.

Existen normas fiscales e instrumentos de endeudamiento a escala de la UE que permiten a los gobiernos aumentar el gasto durante las emergencias. En el marco del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, la UE puede activar la "cláusula general de salvaguardia", suspendiendo los límites de déficit para que los Estados miembros puedan incurrir en déficits más elevados sin infringir las normas fiscales.

La UE también puede captar dinero de forma conjunta en los mercados financieros, como hizo durante la pandemia de la COVID-19 con el programa SURE, que emitió bonos comunes de la UE para financiar sistemas de apoyo al empleo y evitar un desempleo masivo.

El propio presupuesto de la UE puede reorientarse para ofrecer alivio financiero. En caso de crisis, la Comisión y los Estados miembros pueden reprogramar los flujos de financiación existentes para apoyar prioridades de emergencia como la asistencia humanitaria, la reconstrucción o el apoyo a los refugiados.

Instrumentos como las normativas CARE y RESTORE han permitido en el pasado a los gobiernos reasignar miles de millones de euros de programas de desarrollo a largo plazo a la gestión de crisis. Y el artículo 122 de los tratados de la UE permite al Consejo aprobar medidas extraordinarias de apoyo financiero o nuevos fondos de emergencia cuando los Estados miembros se enfrentan a graves dificultades económicas, para una rápida movilización de recursos, como por ejemplo una llegada histórica de refugiados iraníes.

La Unión Bancaria también incluye un Fondo Único de Resolución, financiado por los propios bancos, para gestionar de forma ordenada las entidades en dificultades y evitar un contagio más amplio. Los sistemas nacionales de garantía de depósitos aseguran los depósitos bancarios hasta 100.000€, lo que contribuye a mantener la confianza del público en el sistema bancario.

Instituciones como el Banco Europeo de Inversiones pueden ofrecer líneas de crédito, garantías y financiación a la exportación para apoyar a las empresas y mantener los flujos comerciales durante los choques económicos.

En caso de choques energéticos

Otro problema financiero acuciante es la grave alteración del suministro mundial de petróleo y gas natural. Para ello, la UE ha establecido una legislación que obliga a los Estados miembros a mantener reservas estratégicas de petróleo equivalentes a unos 90 días de importaciones. Estas reservas se liberarían en coordinación con socios internacionales para estabilizar el suministro y limitar las subidas de precios.

La UE también ha creado plataformas conjuntas de compra de gas que permiten a los países agrupar su demanda y negociar contratos colectivamente, reduciendo la competencia entre Estados miembros y abaratando los costes. La normativa de emergencia también puede imponer límites temporales a los ingresos o impuestos sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas, redirigiendo esos beneficios adicionales a fondos destinados a subvencionar las facturas energéticas de los hogares.

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