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Hasta dónde puede llegar la inflación en Europa si continúa la guerra entre EE.UU., Israel e Irán

Los precios de la gasolina se muestran en una gasolinera de Fráncfort, Alemania, el jueves, cinco de marzo de 2026.
Los precios de la gasolina se muestran en una gasolinera de Fráncfort, Alemania, el jueves 5 de marzo de 2026 Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved
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Por Piero Cingari
Publicado Ultima actualización
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Los economistas advierten de que el encarecimiento del petróleo y el gas podría impulsar la inflación en la eurozona, mientras los mercados ya descuentan el riesgo de una subida de tipos en 2026.

Los precios del petróleo registraron el lunes una de sus caídas intradía más espectaculares registradas hasta ahora, después de que el presidente Donald Trump señalara que la campaña militar contra Irán liderada por Estados Unidos se acerca a su fin.

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Pero para los consumidores europeos, ese respiro aún no se nota en las gasolineras. En una rueda de prensa el lunes por la noche, Trump afirmó que las fuerzas estadounidenses e israelíes han avanzado con rapidez en las operaciones militares contra Irán y subrayó que Washington no permitirá interrupciones en las rutas de suministro energético mundiales, incluido el estrecho de Ormuz.

"El suministro de petróleo será mucho más seguro", afirmó Trump, y añadió que Estados Unidos podría escoltar petroleros a través de este estrecho estratégico si fuera necesario. Preguntado por si el conflicto podría concluir en cuestión de días, Trump respondió: "Creo que sí".

El crudo West Texas Intermediate, que el domingo por la noche había repuntado hasta 119$ (110€) por barril ante el temor a un posible cierre del estrecho de Ormuz, cayó por debajo de 90$ (83€) al cierre de la sesión del lunes, una caída de más de 30$ en menos de 24 horas.

Pese al fuerte giro en los futuros del crudo, la traslación de los precios mayoristas del petróleo a los costes minoristas de los carburantes ni es inmediata ni es simétrica. Ese desfase explica que los economistas no se atrevan aún a dar por disipados los riesgos de inflación en la zona euro.

Los carburantes en Europa se mantienen en torno a 2€/litro

Según Fuelo, una plataforma que sigue en tiempo real los precios de los carburantes en Europa, la gasolina y el diésel siguen en niveles elevados en varias de las principales ciudades europeas. En Milán, la gasolina sin plomo 95 se sitúa en 1,89€/litro y el diésel en 2,10€/litro, mientras que París registra un precio algo más alto en gasolina, 1,92€/litro, y algo más bajo en diésel, 2,06€/litro.

Fráncfort es la más cara de las tres, con la sin plomo 95 a 2,12€/litro y el diésel a 2,19€/litro. "El canal de transmisión más relevante del conflicto con Irán sobre el crecimiento, la inflación y la política monetaria en Europa es el aumento de los precios de la energía, porque la mayoría de los países europeos son importadores netos de petróleo y gas", señaló Sven Jari Stehn, economista jefe para Europa de Goldman Sachs, en una nota publicada la semana pasada.

Según la regla general de Goldman, un incremento del 10% en los precios del petróleo se traduce en una subida del 0,3% de la inflación general de la zona euro. Pero el banco advertía de que los efectos no lineales podrían amplificar el impacto, sobre todo si los precios del gas, que responden a dinámicas distintas a las del petróleo, también se mantienen elevados.

Tres escenarios para la inflación en Europa

El economista jefe para Europa de Bank of America, Ruben Segura-Cayuela, ha planteado tres escenarios en función de cuánto tiempo se mantengan elevados los precios de la energía. En el escenario más probable, el petróleo se estabiliza en torno a 80$ (74€) por barril y el gas neerlandés TTF alrededor de 50€/MWh durante aproximadamente dos meses.

En ese caso, la inflación de la zona euro alcanzaría un máximo puntual cercano al 2,5% en marzo y abril antes de volver a situarse por debajo del 2% a finales de verano, con un crecimiento del PIB de en torno al 1% en 2026, un ritmo lento pero manejable y que difícilmente llevaría al BCE a endurecer su política.

Un impacto más intenso, con el petróleo en 100$ (92€) y el gas en 60€/MWh, sería más dañino. La inflación se situaría de media en el 2,4% en 2026, con un máximo en el segundo trimestre por encima del 3%, el crecimiento se frenaría hasta alrededor del 0,8% y la vuelta al objetivo del 2% del BCE probablemente se retrasaría a comienzos de 2027.

El tercer escenario contempla una perturbación prolongada: incluso con el petróleo en torno a 80$, un shock energético de cuatro meses podría llevar la inflación anual hasta aproximadamente el 2,2%, con una inflación media del 2,5% en el segundo trimestre y un PIB de la zona euro desacelerándose hasta alrededor del 0,9%, con riesgo de una contracción temporal.

Si los precios de la energía siguen altos, Segura-Cayuela estima que el BCE probablemente tendría que subir los tipos en un total de entre 50 y 75 puntos básicos, previsiblemente de aquí a septiembre. "Si los precios de la energía no se normalizan en junio, el BCE probablemente subirá los tipos", señaló. "Los mercados ya están incorporando este riesgo a los precios".

Oxford Economics: El viejo manual de 'mirar más allá' ya no sirve

Para Michael Saunders, asesor económico sénior de Oxford Economics, la amenaza no tiene que ver solo con el nivel de los precios del petróleo, sino con si los bancos centrales conservan la credibilidad suficiente como para absorber el shock sin intervenir.

La antigua suposición de que los bancos centrales podían simplemente mirar más allá de una inflación impulsada por la energía ya no es válida, argumentó Saunders en una nota reciente. El nuevo manual, dijo, consiste en contrarrestar el riesgo de que los shocks de precios energéticos se trasladen a las expectativas de inflación en sentido amplio.

A partir del modelo económico global de Oxford Economics, Saunders calculó que las hipótesis actuales sobre los precios de la energía apuntan a una inflación de la zona euro entre 0,5 y 0,6 puntos porcentuales más alta en el cuarto trimestre de 2026 de lo previsto anteriormente, un impacto mayor que en la mayoría de las principales economías, reflejo de la dependencia estructural de Europa de las importaciones de energía.

El BCE probablemente mantendrá los tipos sin cambios a corto plazo, añadió Saunders, pero con los tipos ya en niveles aproximadamente neutrales, podría optar por endurecer su política este mismo año si persiste la subida de los precios de la energía.

Las apuestas asignan una probabilidad del 42% a una subida de tipos

La plataforma de predicción financiera Polymarket descuenta ahora una probabilidad del 42% de que el BCE suba los tipos en 2026, frente a solo el 12% antes de que comenzara el conflicto con Irán hace menos de dos semanas.

Ese aumento, casi hasta triplicarse, refleja hasta qué punto el mercado ha revisado la forma en que reaccionará el BCE. Antes de la campaña de la Administración Trump en Irán, el consenso apuntaba con claridad a recortes de tipos en todo el mundo desarrollado.

Ahora, con una inflación alimentada por la energía que amenaza con volver a situar la inflación general de la zona euro por encima del 3% en los próximos meses, los inversores se cubren cada vez más ante la posibilidad de que el BCE se vea obligado de nuevo a endurecer su política.

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