Los paramilitares yemeníes han prohibido el tráfico israelí en el mar Rojo y afirman haber lanzado un misil contra este país, mientras el nuevo bloqueo de Bab el Mandeb se suma al cierre del estrecho de Ormuz, dificultando aún más el comercio marítimo mundial.
Los rebeldes hutíes de Yemen, alineados con el régimen iraní y en control de amplias zonas del país como la capital, Saná, se han sumado a la guerra de Irán al anunciar este lunes un ataque con misiles contra Israel y declarar la prohibición de la navegación israelí en el mar Rojo, lo que bloquea esa ruta marítima junto con el golfo de Adén y el estrecho de Bab el Mandeb que los conecta.
Durante la guerra entre Israel y Hamás en Gaza, los hutíes hostigaron a los cargueros en esta vía marítima vital por la que cada año pasan bienes valorados en alrededor de un billón de dólares (866.000 millones de euros), con cerca de 200 ataques que obligaron a muchas empresas a dar un prolongado rodeo por el cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África.
Ese desvío suele añadir unos 14 días y costes significativos a los trayectos entre Asia y Europa. El volumen de petróleo que transitaba por el estrecho de Bab el Mandeb cayó de 8,8 millones a unos 4 millones de barriles diarios durante la campaña.
Los hutíes detuvieron los ataques tras el alto el fuego en Gaza en octubre de 2025, pero advirtieron de que los reanudarían si la guerra de Irán se intensificaba. Su nueva amenaza llega mientras el estrecho de Ormuz, la puerta de entrada al golfo y a sus exportadores de energía, sigue bloqueado por Teherán como consecuencia de la guerra de Irán. El anuncio coloca simultáneamente bajo amenaza dos de los cuellos de botella marítimos más críticos del mundo.
El estrecho de Bab el Mandeb, de apenas 26 kilómetros en su punto más estrecho, conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico. Aproximadamente el 12% del comercio marítimo mundial pasa por allí. El estrecho de Ormuz canaliza aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas que se transportan por mar en el mundo, además de otros cargamentos.
Las fuerzas armadas de los hutíes afirmaron en un comunicado que declaran una prohibición completa y total de la navegación marítima israelí en el mar Rojo. "Consideramos que todos los movimientos del enemigo son objetivos militares legítimos para nuestras fuerzas armadas desde el momento en que se emite esta declaración".
Los hutíes, que se unieron nominalmente a la guerra de Irán en apoyo de Teherán en marzo, no habían anunciado ningún ataque con misiles contra Israel desde que comenzó un frágil alto el fuego el 8 de abril. Estos aseguraron que han lanzado "una andanada de misiles contra sensibles objetivos del enemigo israelí" y que los disparos "alcanzaron sus objetivos con precisión". El Ejército israelí aseguró en Telegram haber identificado el lanzamiento de un misil desde Yemen hacia territorio israelí. "Los sistemas de defensa aérea están operando para interceptar la amenaza", han comunicado.
El ataque de los hutíes se produce mientras Israel e Irán intercambian fuego este mismo lunes, lo que vuelve a poner bajo presión el alto el fuego y amenaza las esperanzas de un acuerdo de paz. Los hutíes y Hezbolá, con base en Líbano, forman parte de los paramilitares financiados por Irán entre los que se incluyen Hamás (Gaza) y Hezbolá (Líbano).
Conocidos oficialmente como Ansar Allah, los rebeldes del escarpado norte de Yemen controlan gran parte del país desde hace más de una década, después de que en septiembre de 2014 tomaran la capital Saná y expulsaran al Gobierno apoyado por Arabia Saudí y Estados Unidos.