Colombia escenifica el relevo de poder con la investidura de Abelardo de la Espriella, que sucede a Gustavo Petro al frente de la Presidencia tras cuatro años de Gobierno.
La llegada de Abelardo de la Espriella pone fin al mandato de Gustavo Petro y abre una nueva etapa política marcada por una inusual ceremonia de investidura fuera de la capital colombiana, un país profundamente dividido y grandes desafíos en materia de seguridad, salud y gobernabilidad.
La ceremonia supone una ruptura con las formas habituales de los cambios de Gobierno en Colombia. Por primera vez desde la creación de la República, la toma de posesión de un presidente se celebra fuera de Bogotá y tiene como escenario la Arena USC, un auditorio de la Universidad Santiago de Cali.
Al acto asisten el rey Felipe VI de España y una decena de jefes de Estado y representantes internacionales, entre ellos los presidentes de Argentina, Ecuador, Paraguay, Panamá, República Dominicana y Costa Rica.
De la Espriella también decide modificar otra de las tradiciones presidenciales. Tras prestar juramento y recibir la banda presidencial, da su primer discurso en otro lugar diferente al recinto de la ceremonia. Prefiere dar el discurso acompañado por la cúpula de las Fuerzas Militares en el Batallón Pichincha del Ejército.
Un cambio marcado por la confrontación
El relevo de poder llega en un clima de fuerte polarización. Petro nunca reconoció la victoria electoral de De la Espriella y denunció un supuesto fraude en los comicios, mientras que ambos dirigentes tampoco llegaron a reunirse para preparar la transición presidencial.
El nuevo presidente ya ha anunciado que tampoco ejercerá desde la Casa de Nariño, edificio que pretende convertir en un museo, y que su Gobierno tendrá como eje las regiones, con presencia habitual en ciudades como Barranquilla, Cali y Medellín.
Mientras tanto, Petro abandona la Casa de Nariño tras despedirse del personal de la Presidencia y recibir un último homenaje militar, poniendo fin a un mandato que transformó el mapa político colombiano y que concluye sin una transición institucional entre ambos líderes.
Poco antes de su salida, Petro difundió un vídeo en el que su hija leía una carta de despedida dirigida al personal de la Casa de Nariño. "Esto no es un adiós, es un hasta pronto", señalaba el mensaje, mientras el presidente saliente insiste en que continuará en la vida política como líder de la oposición.
Por su parte el senador de izquierdas Iván Cepeda, que se enfrentó a De la Espriella en las elecciones, encabezó en Barranquilla una concentración de rechazo al nuevo Gobierno. El dirigente del Pacto Histórico llamó a la "resistencia" y a la "desobediencia civil" pacífica, insistió en que no reconoce la legitimidad del nuevo presidente y aseguró que la oposición responderá "de manera pacífica, pero enérgica" ante cualquier medida que, a su juicio, vulnere los derechos de la población.
Los desafíos del nuevo Gobierno
De la Espriella inicia su mandato sin mayoría en el Congreso y con una agenda centrada en recuperar la seguridad, afrontar la crisis del sistema sanitario y sanear las cuentas públicas.
En materia de seguridad ha prometido endurecer la respuesta frente a los grupos armados ilegales y les ha dado un mes para acogerse al Estado de derecho. También deberá hacer frente a la crisis del sistema de salud, marcada por la escasez de medicamentos, el endeudamiento de las entidades prestadoras y el aumento de las quejas de los pacientes.