El pontífice llegó al aeropuerto de Barcelona-El Prat a las 12:45 hora local tras una estancia en Madrid y fue recibido por fieles que abarrotaban las calles alrededor de la catedral y lo aclamaban a su paso. Durante una oración al mediodía, el Papa León se dirigió a los fieles en catalán y en español, apeló a la unidad y agradeció a los vecinos su paciencia, su alegría y su compromiso con la fe cristiana. La visita incluye la bendición de la torre más reciente de la basílica de la Sagrada Familia, reconocida como la iglesia más alta del mundo.
El programa en Barcelona combina ceremonias religiosas con actos públicos destinados a implicar a las comunidades locales. Miles de personas asistieron al encuentro en la catedral, mientras que para la noche estaba prevista una vigilia con jóvenes en el Estadio Olímpico de la ciudad.
La visita se produce mientras Barcelona sigue consolidando su posición como destino destacado de turismo religioso y de eventos internacionales. Tras la escala de León XIV en Cataluña, le seguirá una visita de dos días a las islas Canarias, con la que pondrá fin a su primer viaje oficial a España como Papa y reforzará la apuesta del Vaticano por acercarse a las distintas regiones del país.