La ministra de Defensa española ha expresado su malestar por las cuitas internas entre los fabricantes franceses Airbus y Dassault, que han truncado el desarrollo de estas armas en colaboración con Francia y Alemania, y busca alternativas.
Las alternativas tras el fracaso de la tríada hispano-franco-alemana que pretendía instaurar un plan de cazas europeo (FCAS, las siglas de Futuro Sistema Aéreo de Combate) se multiplican sobre la mesa mientras la ministra de Defensa española, Margarita Robles, lamenta el desenlace pero advierte de que ya estás explorando esas otras opciones.
"Por parte de España vamos a hacer todo lo posible para que este proyecto tenga otra vía", ha expresado Robles este martes, mientras lanzaba una velada crítica desde los pasillos del Senado por los acontecimientos. "Se han antepuesto intereses de la industria a la seguridad de Europa".
Tanto el canciller Friedrich Merz como el presidente Emmanuel Macron zanjaron la iniciativa militar tras constatar que las empresas involucradas en el FCAS no lograban ponerse de acuerdo en su desarrollo, para el que se han invertido unos 100.000 millones de euros. Las divisiones entre el fabricante francés Dassault y su socio Airbus se hicieron patentes en cuestiones como el liderazgo y la distribución del trabajo; la dirección de Dassault exigía mayor influencia frente a los segundos.
Robles cree que existen "muchas alternativas" que los Gobiernos de Alemania, España y Francia tienen previsto abordar "estos días", haciendo alusión a la posibilidad de desarrollar un proyecto hispano-alemán con la colaboración de Suecia que se ha difundido entre los medios especializados. Sin embargo, una apuesta paneuropea por el GCAP (el Global Combat Air Programme desarrollado junto a Reino Unido, Italia y Japón) podría dejar la participación ibérica en el aire.
El proyecto fallido comenzó a vislumbrarse en 2017 entre Macron y la retirada Angela Merkel, y pretendía reemplazar a los cazas Eurofighter y Rafale italianos a partir del año 2040. Robles ha insistido en que "España necesita un avión de sexta generación, y Europa necesita programas conjuntos, mucho más en este momento en el que la protección del espacio aéreo es esencial como estamos viendo".