La startup TheStorage desarrolla un sistema de almacenamiento térmico en Finlandia que calienta arena común para generar vapor industrial sin combustibles fósiles. Esta tecnología permite reducir las emisiones hasta un 90% y abaratar un 70% los costes energéticos en la UE.
Finlandia está aprovechando el potencial, inesperado para muchos, de la arena para descarbonizar el calor industrial, un gran punto ciego de las emisiones globales.
La producción de calor industrial es una de las mayores fuentes de emisiones de carbono y de las más difíciles de abordar, y representa en torno a una quinta parte del consumo energético mundial.
El vapor a alta temperatura es imprescindible en muchos sectores, de la producción de alimentos al procesado químico, y la mayor parte de ese calor se genera hoy con combustibles fósiles (en torno al 80% procede del petróleo y el gas).
El reto de la demanda de calor
Electrificar el calor industrial no es sencillo debido a la disponibilidad variable de las energías renovables. La industria necesita un suministro constante de calor todo el año, mientras que renovables como la eólica dependen de condiciones meteorológicas adecuadas.
Esto llevó a la startup finlandesa de tecnología limpia TheStorage a captar electricidad limpia cuando abunda y es barata, convertirla en calor de alta temperatura y almacenarlo en arena. Ese calor almacenado puede utilizarse en procesos industriales con independencia de la disponibilidad de electricidad en tiempo real.
"Las empresas llevan años queriendo descarbonizar, pero sencillamente no había soluciones viables", dice Timo Siukkola, consejero delegado de TheStorage.
"Por fin, la generación de energía renovable puede cubrir la demanda de calor industrial de un modo ecológicamente sólido y económicamente viable".
¿Cómo funciona el almacenamiento de calor en arena?
El principio del almacenamiento de calor en arena es relativamente sencillo. El calor se almacena en arena común mediante dos silos aislados, un calentador eléctrico y un intercambiador de calor.
La arena fría se traslada desde un silo frío a un calentador eléctrico, donde alcanza temperaturas de hasta 800ºC. Después, la arena caliente se almacena en un silo caliente, donde la energía se conserva con eficiencia en la arena en reposo.
"Al hacer circular la arena por un intercambiador de calor externo, el sistema suministra vapor con una eficiencia de transferencia de calor hasta diez veces mayor que la de los sistemas convencionales de almacenamiento estático", explica TheStorage.
"El calor almacenado puede liberarse bajo demanda como vapor o aceite térmico, lo que aporta un suministro estable que puede ajustarse con rapidez a la demanda".
TheStorage empezó a probar la idea en enero de 2026, cuando puso en marcha el primer piloto a escala industrial en una cervecera de Finlandia. La startup asegura que su solución podría reducir los costes energéticos hasta un 70% y las emisiones de carbono hasta un 90%.
La empresa sostiene que el calor industrial sin combustibles fósiles es clave para alcanzar los objetivos climáticos de la UE, que apuntan a una reducción del 90% de las emisiones para 2040 y a la plena neutralidad de carbono para 2050.