Un científico se ha propuesto mostrar el alcance de la expansión de los microplásticos tras recorrer en kayak un remoto glaciar de Groenlandia.
Armado únicamente con un kayak y un filtro de microplásticos que ha construido él mismo, Kristian Louis Jensen ha pasado la última década remando por algunos de los lugares más prístinos del planeta.
Durante su máster en protección ambiental, este científico inuit desarrolló 'The Plastaq'. Esta herramienta de ciencia ciudadana permite a quienes navegan en kayak y a las comunidades locales recoger muestras de agua superficial que contienen restos de objetos como botellas abandonadas y envases.
"Pero ese trabajo me llevó a plantearme una cuestión más profunda sobre la huella invisible de la humanidad", explica a Euronews Green. Una reflexión que inspiró su viaje más reciente, hasta un remoto glaciar en el este de Groenlandia.
'Combustibles fósiles en movimiento'
Jensen llegó en kayak a uno de los rincones más aislados del Ártico, situado a cientos de kilómetros de cualquier carretera. Esperaba encontrar fibras y restos plásticos en general, y así fue, pero además se topó en sus muestras con trazas de partículas procedentes de neumáticos de coche.
"Encontrarlas en un glaciar prístino del este de Groenlandia fue un shock, porque confirmaba una tesis aterradora, que estas partículas han dejado de ser solo un problema urbano", afirma Jensen.
"Se han convertido en polvo, se transportan por el aire y han viajado miles de kilómetros hasta el Ártico. Esto son 'combustibles fósiles en movimiento'. Nos indica que el Ártico se ha convertido en un 'sumidero' de la contaminación del planeta", añade.
Con más de 5.000 millones de neumáticos en circulación en el mundo, cada uno pierde entre el 10 y el 30 por ciento de su masa a lo largo de su vida útil.
"Esa masa no desaparece", advierte Jensen. "Se descompone en polvo tóxico que se deposita justo en el inicio de nuestra cadena alimentaria".
El impacto de la contaminación por microplásticos en Groenlandia
El trabajo de Jensen ha puesto de manifiesto el alcance de los microplásticos, que empiezan a provocar una triple amenaza para las comunidades locales de Groenlandia.
"Desde el punto de vista ecológico, ya vemos indicios de que la toxicidad de los neumáticos es elevada para las especies árticas", explica. "Por ejemplo, sustancias como el 6PPF resultan letales para el salmón coho".
La contaminación procedente de los neumáticos también puede provocar malformaciones en los huevos de bacalao atlántico, lo que amenaza los propios cimientos de la industria pesquera del país.
Para las comunidades indígenas, la contaminación de las aguas de Groenlandia se ha convertido en una cuestión de justicia ambiental que entraña un grave riesgo para la salud.
En las zonas urbanas, la exposición crónica a este tipo de partículas ya se ha relacionado con numerosos problemas de salud, como el agravamiento del asma y patologías cardíacas.
"En el Ártico, esa amenaza está depositándose ahora sobre nuestras fuentes de alimento, convirtiendo un entorno prístino en un vertedero de residuos globales. Las latitudes más altas, y las personas que viven en ellas, están sufriendo de forma desproporcionada los efectos de la contaminación global y del cambio climático", añade Jensen.
Un punto ciego crítico de las normas sobre contaminación
Desde hace años, los científicos alertan sobre el creciente problema de los microplásticos en Groenlandia; varios estudios han encontrado concentraciones más altas de diminutas partículas en el hielo marino de estas zonas remotas que en las tristemente célebres islas de basura del océano.
Sin embargo, Jensen sostiene que existe un 'punto ciego crítico' en las políticas climáticas que pretenden atajar este problema omnipresente.
"En la actualidad regulamos lo que sale del tubo de escape, pero ignoramos lo que se desprende del neumático", advierte.
"Es peligroso, porque hoy se reconoce que las partículas de neumático son una de las principales fuentes de microplásticos que entran en los ecosistemas de todo el planeta".
¿Son los combustibles fósiles los responsables de la contaminación por microplásticos en Groenlandia?
El impulso para acelerar la transición lejos de los combustibles fósiles cobró fuerza en la cumbre COP30 del año pasado en Belém, donde más de 90 países, entre ellos Alemania, Países Bajos y el Reino Unido, respaldaron la idea de una hoja de ruta.
Sin embargo, tras la resistencia de los petroestados, toda referencia a una eliminación progresiva de estos combustibles desapareció del acuerdo final. La esperanza de un futuro sin fósiles se desplaza ahora fuera del ámbito de la ONU. En abril, más de 85 países se reunirán en la conferencia Global Fossil Fuel Phaseout que acogerá Colombia, coorganizada con Países Bajos.
Jensen señala, no obstante, que la transición lejos de los combustibles fósiles se centra sobre todo en el llamado 'black carbon', el carbono negro. Se trata de emisiones generadas por la combustión de combustibles.
"Tenemos que ampliar ese enfoque e incluir el 'carbon black', el negro de carbón de origen fósil que constituye una parte enorme de cada neumático", explica.
"No podemos afirmar que estamos abordando la crisis de los combustibles fósiles si ignoramos los productos petroquímicos sólidos que ruedan bajo nuestros vehículos".
También crece la presión para que los fabricantes sean más transparentes. Por ello, Jensen reclama un 'ecosistema de colaboración' en el que los ecotoxicólogos tengan pleno acceso a los cócteles químicos que componen los neumáticos actuales.
La coalición Black Carbon
Plantar cara a los gigantes de los combustibles fósiles y a las grandes corporaciones no es tarea fácil, y Jensen no puede hacerlo solo. Por eso este mes lanza la coalición científica Black Carbon en la conferencia Arctic Frontiers.
"El núcleo de esta campaña es la creación de una coalición científica intersectorial que vigile el 'black carbon' y el 'carbon black' en el Ártico y su efecto sobre la salud del Ártico", explica Jensen.
La coalición reunirá a toxicólogos, líderes indígenas y responsables políticos para investigar los efectos concretos de las partículas de neumáticos en la salud en el Ártico. Su objetivo es llevar estas evidencias al Parlamento Europeo y a la COP31, que se celebrará a finales de este año.
"Nuestra meta última es lograr compromisos nacionales e internacionales para reducir y mitigar las emisiones de 'black carbon' y de partículas de neumáticos", afirma Jensen.
El trabajo de Jensen llegará pronto a la gran pantalla en un documental junto al premiado cineasta alemán Steffen Krones. 'Black Carbon' pretende mostrar el devastador impacto de los microplásticos en el Ártico y en las comunidades que viven en armonía con estos frágiles ecosistemas.
La película está actualmente en producción y sigue a Jensen, su investigación y su labor de defensa.
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