Un estudio de PAN Europe y Ecologistas en Acción detecta residuos en el 88% de las fresas analizadas en Europa, frente a un porcentaje mucho menor en las muestras españolas.
Las fresas cultivadas en España están entre las menos contaminadas por plaguicidas de toda la Unión Europea, según un estudio publicado hoy por PAN Europe junto a varias ONG que han analizado muestras de fresas en 11 países.
A nivel europeo, el 88% de las fresas analizadas contiene residuos de plaguicidas. El 58% de las fresas está contaminado con PFAS, los llamados 'químicos eternos' por su persistencia en el organismo y el medioambiente, y más de la mitad de los plaguicidas detectados pertenecen al grupo de los más peligrosos autorizados en la UE, los candidatos a la sustitución, que deberían haber desaparecido progresivamente desde 2011.
Las fresas españolas son las menos contaminadas
España se sitúa muy por debajo de esa media. El estudio detectó solo dos plaguicidas en una de las dos muestras españolas de cultivo convencional analizadas, ambos autorizados y por debajo del límite legal.
Si hablamos de las fresas ecológicas, tanto en España como en el resto de Europa, salieron completamente libres de residuos en todas las muestras analizadas, lo que refuerza el consumo ecológico como la opción más segura frente a estos tóxicos.
"No solo están libres de plaguicidas las fresas ecológicas, sino también un porcentaje elevado de las cultivadas en convencional, lo que demuestra que España puede y debe cultivar sin plaguicidas", señala Kistiñe García, coordinadora del grupo de sustancias tóxicas de Ecologistas en Acción.
Los autores del informe sostienen que estos resultados desmontan la necesidad de flexibilizar la normativa sobre plaguicidas, y piden una aplicación más estricta de las reglas ya existentes.
"Semiesclavitud" en los trabajdoras del sector
Koldo Hernández, coordinador del área de agua de la organización, apunta además a otros impactos del cultivo intensivo de fresas, como el elevado consumo de agua y las condiciones laborales de las trabajadoras del sector, a las que califica de semiesclavitud.