La ley permitirá, de forma excepcional, autorizar el uso de dos pesticidas controvertidos: el acetamiprid, un neonicotinoide perjudicial para los polinizadores, y la flupiradifurona, otro insecticida de la misma familia que se utiliza como tratamiento de semillas.
El Senado francés ha aprobado este lunes una controvertida ley agrícola que permitirá, de forma excepcional, el uso de dos pesticidas prohibidos en Francia. La norma, impulsada por el Gobierno para responder a las demandas del sector agrario, ha provocado una fuerte división política y ha llevado a la ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, a anunciar su dimisión.
La ley salió adelante por 214 votos a favor y 111 en contra, pese a la oposición de parte de la mayoría parlamentaria y de la izquierda, que ya ha anunciado que recurrirá la norma ante el Consejo Constitucional.
La ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, se había opuesto a la aprobación de la ley y anunció, nada más ser ratificada por el Senado, que presentará su dimisión al presidente francés, Emmanuel Macron. El diputado ecologista Daniel Salmon denunció "una huida hacia adelante irresponsable y destructiva, con medidas de complacencia que niegan las evidencias científicas".
Por su parte, el senador centrista Franck Menonville defendió la norma como una respuesta a "la hipocresía de producir menos en Francia para importar cada vez más productos que no respetan nuestras normas".
La ley permite que, a petición del ministro de Agricultura, la agencia sanitaria francesa (Anses) pueda autorizar, "con carácter excepcional" y bajo determinadas condiciones, el uso de dos pesticidas: acetamiprid y flupyradifurona.
El acetamiprid está prohibido en Francia desde 2018, aunque la Unión Europea mantiene su autorización hasta 2033, con límites de uso cada vez más estrictos. La flupiradifurona, prohibida en Francia desde el 31 de diciembre de 2019, está considerada un neonicotinoide de nueva generación y su uso está autorizado en la Unión Europea hasta 2029.