Un año después de la movilización popular contra la ley Duplomb, la reintroducción del acetamiprid y del flupiradifurona vuelve a la agenda del Parlamento. Necesaria para unos, inaceptable para otros, la medida divide a los partidos y a la sociedad civil.
Los diputados franceses se pronuncian este lunes por la noche sobre el proyecto de ley de emergencia agrícola, cuya versión final fue aprobada el pasado jueves en comisión mixta paritaria (CMP). Un texto cuya adopción dista mucho de estar asegurada.
De los 78 artículos que contiene el proyecto**, uno en particular divide a las fuerzas políticas francesas**, la reintroducción con carácter excepcional del acétamipride y el flupyradifurone, dos pesticidas prohibidos en Francia pero autorizados en la Unión Europea, para determinados sectores en dificultades.
El año pasado, la ley propuesta por el senador Laurent Duplomb, que ya preveía el regreso del acétamipride, se topó con una fuerte oposición ciudadana que dio lugar a una petición muy respaldada. La disposición fue finalmente censurada por el Consejo Constitucional.
Un texto que divide incluso dentro del Gobierno
Para intentar reunir a sus tropas antes de la votación, el presidente del Gobierno, Sébastien Lecornu, ha organizado este lunes en Matignon una reunión con los principales representantes de la coalición gubernamental (Renaissance, MoDem, Horizons, LR), del grupo centrista Liot, así como con los ministros Annie Genevard, Monique Barbut, Mathieu Lefèvre y Laurent Panifous.
La ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, afirmó el sábado que la reintroducción de pesticidas prohibidos sigue siendo _"_el principal tema que genera crispación".
"Hacer fracasar este texto por ideología, cálculo o miedo terminaría de desesperar a los agricultores", considera por su parte la ministra de Agricultura Annie Genevard.
La diputada de Renaissance Prisca Thevenot sostiene que "es urgente que el texto sea votado y aplicado", pero que "de 78 artículos hay uno que plantea dudas" y pone la ley "en peligro de muerte".
Tajante, afirma: "Es necesario que el acétamipride no figure en este texto".
Prisca Thevenot había recordado anteriormente que el Gobierno podía "proponer en cualquier momento una enmienda de supresión para retirar el acétamipride" antes de la votación final de este lunes.
El secretario general de Renaissance, Gabriel Attal, también había instado "al Gobierno a presentar una enmienda de supresión" del artículo relativo al acétamipride, según declaró a la AFP un diputado de Los Republicanos (LR).
El lunes a última hora de la tarde, el entorno de Sébastien Lecornu confirmó sin embargo que Matignon no proponía suprimir esta excepción y prefería dejar que el Parlamento "decidiera" sobre la cuestión.
La versión actual del proyecto de ley cuenta con el apoyo de Reagrupamiento Nacional (RN) así como de numerosos cargos electos de la derecha y del centro.
En cambio, la mayoría de los diputados de Horizons "parecen partidarios de retirar el acétamipride", según una fuente cercana a las negociaciones.
En cuanto a Modem, aunque una fuente ha indicado que "el tótem acétamipride sigue generando dudas entre algunos diputados", todavía no se ha hecho pública ninguna posición común.
Preocupaciones medioambientales
Un año después de la revuelta contra la ley Duplomb, este nuevo proyecto de ley vuelve a dividir a la sociedad francesa, en un contexto climático que agrava las inquietudes sobre la protección del medio ambiente.
Para la asociación ecologista Générations Futures, la reintroducción de pesticidas prohibidos supondría "el giro mortífero del Senado".
Por el contrario, el presidente de la Confederación General de Plantadores de Remolacha Azucarera (CGB), Franck Sander, considera que la vuelta a la autorización "de forma específica y controlada" del flupyradifurone "es una condición indispensable para nuestra competitividad cuando todos los indicadores están en rojo".
La reforma del almacenamiento de agua para la irrigación agrícola, prevista en la ley de emergencia agrícola, constituye otro motivo de discordia. Se han convocado varias concentraciones contra esta medida esta semana, entre ellas una manifestación este lunes por la noche en los Inválidos.
Annie Genevard considera sin embargo que esta reforma es una medida "de sentido común". "Si renunciamos a esta ley de emergencia agrícola, condenamos a los franceses a una alimentación importada. No estoy dispuesta a aceptarlo", declaró en X.
La votación de esta ley en la Asamblea Nacional, antes de su llegada el martes al Senado, se produce mientras las recientes olas de calor han vuelto a situar la cuestión medioambiental en el centro de las preocupaciones de los franceses.
Casi un tercio de ellos (32%) considera ahora que la protección del medio ambiente es una cuestión prioritaria, según una encuesta realizada para 'La Tribune Dimanche', lo que supone un aumento de 12 puntos porcentuales.