El traslado de migrantes desde las playas de Ceuta al campamento del puerto ha dejado a más de 2.000 personas sin plaza. La ciudad autónoma denuncia descoordinación y pide ayuda urgente a la Unión Europea.
El operativo para desalojar las playas del Trampolín y Benítez comenzó el viernes a primera hora, con un amplio despliegue de la Guardia Civil y la Policía Nacional. El objetivo era trasladar a los migrantes hasta el nuevo centro de acogida temporal habilitado en el puerto de Ceuta, pensado para 1.700 personas.
El problema surgió porque en ambos asentamientos permanecían más de 4.000 personas. Como consecuencia, más de 2.000 migrantes tuvieron que regresar a las playas al no encontrar sitio en las instalaciones portuarias. Según fuentes gubernamentales, unos 3.000 migrantes continúan en las calles de la ciudad.
El desplazamiento no estuvo exento de tensión. Se produjeron carreras entre los migrantes y tuvo que intervenir la Unidad de Intervención Policial, que realizó disparos al aire para contener al grupo. Pese a ello, no se registraron incidentes de gravedad, según las autoridades locales.
La falta de espacio también obligó a paralizar la limpieza prevista en las playas una vez desalojadas. Así, la arena de El Trampolín sigue mostrando el mismo aspecto de los días anteriores: tiendas de campaña improvisadas, chabolas, una zona habilitada como mezquita y un pequeño mercado ambulante donde se vende pan, tabaco, galletas o ropa. También hay cocinas improvisadas entre las carpas.
Los 1.700 migrantes que sí lograron plaza en el puerto pasaron allí su primera noche sin incidencias reseñables, en el recurso más numeroso habilitado en Ceuta desde la entrada masiva de finales de julio.
Críticas al operativo y petición de ayuda europea
La vicepresidenta segunda de Ceuta, Kissy Chandiramani, calificó de caótico el traslado. Según explicó, ni el Gobierno de la ciudad ni el puerto fueron avisados con antelación, lo que generó tensión durante toda la jornada, agravada por la coincidencia con la entrada al colegio situado junto a la playa del Trampolín.
Chandiramani reclamó que se agilicen los trámites para la devolución de los inmigrantes. De lo contrario, advirtió, Ceuta corre el riesgo de convertirse en "el gran CETI del norte de África", en referencia a los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes.
La vicepresidenta también pidió que se solicite apoyo a la Unión Europea, a la que describió como un socio al que España aún no ha recurrido pese al colapso de la ciudad. Respecto a la tramitación de expedientes, señaló que actualmente se resuelven cien al día y que, con más medios, el proceso podría completarse en quince días. De mantenerse el ritmo actual, advirtió, la situación "se va a eternizar".
El debate político en el Congreso
La crisis migratoria también se trasladó al Parlamento. El portavoz de Izquierda Unida en el Congreso, Enrique Santiago, defendió la necesidad de reforzar las fronteras sin que ello suponga renunciar al respeto de los derechos humanos.
El diputado advirtió al PSOE de que su formación solo respaldará una futura reforma de la ley de extranjería, orientada a superar el obstáculo planteado por el Tribunal Supremo para devolver a los migrantes que entran a nado, si dicha reforma respeta los derechos humanos.
Este sábado, además, está prevista una concentración ciudadana frente a la sede de la Delegación del Gobierno en Ceuta, bajo el lema "Por los derechos de los niños de Ceuta" y la consigna "Ceuta es España".