La Policía Nacional y la Guardia Civil han trasladado este viernes a miles de migrantes de las playas del Trampolín y Benítez al nuevo dispositivo del puerto de Ceuta, un operativo marcado por momentos de tensión, carreras entre la multitud y disparos al aire de los agentes.
El dispositivo ha arrancado pasadas las 6:30 de este viernes, con el despliegue de varias patrullas de la Guardia Civil en la playa del Trampolín para agrupar a los migrantes y conducirlos, a pie, hasta el nuevo espacio de acogida habilitado en el puerto, a unos dos kilómetros de distancia.
La operación se ha complicado desde el principio. Cuando los primeros grupos han llegado a la zona de la playa de Benítez, donde se encuentra otro de los asentamientos, se han sumado a las personas que allí permanecían, lo que ha disparado el número de migrantes avanzando hacia el recinto portuario.
A pocos metros de esa playa se han vivido momentos de fuerte tensión por el tumulto, con parte de la multitud saliendo a correr y la Policía Nacional teniendo que reforzar el control de la marcha. En ese contexto, agentes han llegado a efectuar disparos al aire ante la dificultad para contener a la gente.
El problema de fondo es de capacidad. El dispositivo del puerto solo tiene espacio para 1.800 personas, mientras que entre las playas del Trampolín y Benítez se calcula que había más de 4.000 migrantes, aunque hasta que no concluyan los traslados y el registro de todas las personas en el nuevo centro no se conocerá una cifra exacta.
Se trata del quinto espacio de acogida temporal habilitado por el Gobierno para hacer frente a la crisis abierta tras la entrada de más de 70.000 personas desde Marruecos los días 30 y 31 de julio. Muchos de los migrantes llevaban mes y medio viviendo en la calle, en condiciones precarias, a la espera de una plaza en alguno de los centros.
El puerto, entre el aval judicial y el conflicto institucional
La instalación del nuevo campamento en el puerto no ha estado exenta de polémica, así como de recorrido judicial. La Audiencia Nacional rechazó el jueves la medida cautelar presentada por el Sindicato Unificado de Policía (SUP), que había pedido suspender el montaje de las carpas en esa infraestructura, considerada crítica para la ciudad autónoma y pensada para unos 1.700 inmigrantes.
En este sentido, Ana Alarcón, portavoz del SUP, insistía este viernes en que "el puerto no es un lugar seguro". "No es una solución a nivel de seguridad (...) Como suceda algo, vamos a exigir responsabilidades", adevertía la vocera en declaraciones a 'Antena 3'.
Por otro lado, el vicepresidente de Ceuta, Alejandro Ramírez, consideró que el Gobierno estaba improvisando y lamentó que "se ha hecho todo con prisas". "El número de intervenciones en el puerto ha pasado de 80 a más de 1.000 en 50 días", declaró a la cadena 'Onda Cero'.
El terreno donde se ubica el dispositivo pasó a manos del Gobierno central el 5 de septiembre, cuando el Ministerio de Transportes, dirigido por Óscar Puente, tomó el control de parte del puerto para instalar los pabellones en la zona del muelle de Poniente. La decisión llegó después de que la Autoridad Portuaria de Ceuta, controlada por la ciudad autónoma, se negara a ceder ese espacio.
Exteriores quiere "anclar" Ceuta y Melilla a la UE
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, presentó esta semana al Consejo de Ministros las medidas impulsadas para avanzar hacia la plena integración de Ceuta y Melilla en la Unión Europea, un plan que ya ha trasladado a los presidentes de ambas ciudades autónomas.
Entre las actuaciones previstas figura el establecimiento de un puesto permanente para Ceuta y otro para Melilla en el Comité de las Regiones, así como una mayor presencia de Frontex en ambas ciudades, según detalla un comunicado de la cartera de Exteriores. El Gobierno también trabaja para que reciban un tratamiento específico en el próximo Marco Financiero Plurianual de la UE.
Además, Exteriores ha iniciado la coordinación con los ministerios de Economía, Hacienda, Agricultura y Política Territorial para avanzar en la integración de Ceuta y Melilla en la Unión Aduanera y determinar el régimen más adecuado para sus particularidades geográficas y socioeconómicas.
Albares ha defendido ante las instituciones europeas la necesidad de que la UE tenga en cuenta la situación de ambas ciudades, que constituyen la única frontera terrestre de la Unión con África y soportan una presión migratoria asociada a su situación geográfica.