El testimonio de una montañera y profesora de inglés aporta nuevos detalles sobre las visitas de Jonathan Andic a la ruta de Montserrat antes de la muerte de su padre y sobre su vínculo con la terapeuta Julia Lüderwaldt.
El empresario Jonathan Andic se interesó por un singular método diseñado por su terapeuta, Julia Lüderwaldt, que simulaba despeñar a un familiar odiado, según reveló la montañera y profesora de inglés Johanna durante sus declaraciones ante los Mossos d’Esquadra.
El vínculo entre Jonathan Andic y Julia Lüderwaldt rebasó los límites estrictos de la relación médico-paciente. Investigado por el presunto homicidio de su padre, el creador de Mango Isak Andic, el joven llegó a volcarse en el impulso de la carrera de la terapeuta. Esta mujer, no colegiada y sin acreditación oficial como psicoterapeuta, consiguió introducirse en los círculos más selectos de la burguesía catalana.
La propuesta terapéutica, concebida originalmente para Salvador, un paciente esquizofrénico que canalizaba su agresividad hacia su madre, preveía trasladarlo a la montaña de Montserrat. Allí, la propia psicóloga encarnaría el papel materno al borde de un precipicio para instar al hombre a empujarla, buscando así demostrarle que era incapaz de cruzar ese límite.
Tras conocer la técnica, Jonathan Andic mostró un gran interés y llegó a ofrecerse como espectador para la sesión en Montserrat, a la que también acudirían el propio Salvador, la terapeuta y un enfermero de apoyo.
Giro en la investigación: un testimonio que compromete a Jonathan Andic
Para preparar el controvertido ejercicio, Lüderwaldt encargó a Johanna localizar una ruta con acantilados. El 1 de diciembre de 2024, ambas inspeccionaron el Camí de les Feixades —el mismo trazado donde 13 días después fallecería el fundador de Mango—. Aunque la psicóloga sostuvo inicialmente que la prueba era para Salvador, al terminar el recorrido sugirió que el sendero también serviría para Andic, de quien tan solo mencionó que padecía "problemas con la gestión del dinero".
La irrupción de la profesora de inglés el pasado 29 de junio como testigo marcó un giro crucial en el caso. Hasta esa fecha, la testigo apenas había sido mencionada por la terapeuta en su declaración judicial, mientras que Jonathan Andic omitió ante la Policía, el juzgado y sus propios abogados que conocía el sendero de la tragedia precisamente a través de ella y de los encargos de su psicóloga.
Sus dos testimonios han dado un vuelco a la investigación por el presunto homicidio de Isak Andic: lejos de diluir las sospechas de la magistrada Raquel Nieto y la fiscal Teresa Yoldi, las revelaciones de la nueva testigo no han hecho más que blindar la hipótesis policial sobre el hijo del fundador de Mango.
Tres visitas previas a la ruta fatal y un mensaje inquietante
Según el testimonio de la montañera y profesora de inglés, la terapeuta justificó la excursión asegurando que Jonathan Andic buscaba un recorrido para pasear con una sobrina, omitiendo cualquier mención a su padre. Para terminar de persuadirla, la psicóloga presentó la actividad como "un regalo de Navidad" para la joven y añadió un motivo extra: Andic estaba practicando su inglés.
Durante la marcha, Andic no citó a su padre e insistió en que el recorrido era para llevar a una sobrina. Tras esa primera toma de contacto, regresó al lugar él solo los días 8 y 10 de diciembre. Cuatro días después, el 14, volvió con Isak Andic, a quien había convencido para salir a caminar y conversar a solas.
La testigo aportó el contenido de sus conversaciones con la terapeuta y entregó su teléfono para el volcado de los mensajes de WhatsApp. Entre ellos destaca un cruce de textos tras la mortal caída del fundador de Mango: al preguntar la profesora si sabía qué había pasado, Lüderwaldt contestó: "Mejor no quiero saberlo, a ver si la próxima voy a ser yo".
Rastreo telefónico, un viaje sospechoso y nuevas vías de investigación
La jueza Raquel Nieto ordenó ampliar a todo el año 2024 el volcado y análisis del teléfono móvil y la nube de Isak Andic, duplicando el periodo de seis meses autorizado inicialmente. Los Mossos d’Esquadra examinaron de forma rigurosa este ingente volumen de datos confidenciales —dada la relevante agenda social y económica del fundador de Mango— con la consigna de filtrar únicamente la información vinculada al caso.
En la misma resolución, la magistrada requirió un informe detallado sobre el viaje relámpago que Jonathan Andic realizó a Ecuador cuatro meses después del fallecimiento de su padre. Jonathan viajó a Quito para gestionar un proyecto editorial de Julia Lüderwaldt: la publicación de un libro sobre su controvertido método de terapia basado en "siete cronologías", que divide la vida en siete etapas con sus propios retos y enfoques.
En julio, la jueza ordenó reconstruir el desplazamiento de Jonathan Andic a Quito —uno de los siete indicios en su contra—, un trayecto en el que supuestamente le sustrajeron su iPhone 14 en una plaza pública. Con el objetivo de esclarecer el motivo del viaje y sus movimientos, la magistrada Nieto encomendó a los Mossos rastrear sus gastos con tarjeta, el historial de llamadas emitidas desde Ecuador y si empleó la app de localización de Apple para rastrear el teléfono. El primer dictamen policial ya confirma que el investigado voló al país andino portando dicho terminal.
En una de sus resoluciones, la magistrada Raquel Nieto apuntó de forma explícita hacia "terceras personas" que "podrían haber participado en los hechos", en clara alusión a Julia Lüderwaldt. Pese a que la terapeuta únicamente ha comparecido en calidad de testigo, su última declaración tuvo lugar el 30 de junio. Los investigadores no han cerrado esa vía y diversas fuentes no descartan su imputación formal en la causa.