Un oleoducto saudí utilizado como ruta alternativa al asediado estrecho de Ormuz ha sido atacado, lo que podría disparar aún más los precios mundiales del combustible.
Los líderes europeos vuelven a apresurarse para contener la subida del precio del petróleo, mientras los cargamentos saudíes se retrasan o se cancelan en plena nueva escalada del conflicto en Oriente Medio, lo que alimenta el miedo a un fuerte encarecimiento en las gasolineras de muchas capitales.
El último sobresalto procede de Arabia Saudí, donde los ataques de los hutíes y de grupos iraquíes han obligado a cerrar temporalmente el oleoducto Este-Oeste, de 1.200 kilómetros, una vía crucial diseñada para sortear el estrecho de Ormuz.
Si se prolonga, la interrupción podría afectar hasta a 4% del suministro mundial de petróleo, después de que la producción de crudo saudí cayera con fuerza en agosto hasta su nivel más bajo en más de tres décadas. Mientras tanto, el barril de Brent se ha negociado recientemente por encima de 113 dólares (unos 98 euros), ante el aumento de los riesgos para la oferta.
Para Francia e Italia, que celebrarán elecciones decisivas en 2027, los elevados precios de la energía se han convertido en un gran problema político interno, mientras los votantes se preparan para juzgar a los gobiernos por el poder adquisitivo.
El aumento de los costes de la energía y los carburantes en Francia ya está alimentando la inquietud de los consumidores, con la inflación alcanzando el 2,7% en agosto y la energía entre los principales motores. Italia afronta un problema similar, con una inflación de agosto acelerándose hasta el 3,3%, impulsada en gran medida por la energía, mientras los precios de la gasolina y el diésel han subido con fuerza.
La diplomacia francesa
El miércoles por la noche, el presidente francés Emmanuel Macron ordenó una "movilización" para atajar los precios de los carburantes y afirmó que Francia trabaja para asegurar el suministro de petróleo y aliviar la presión sobre los conductores.
Macron también ha vinculado directamente la seguridad energética con la diplomacia en Oriente Medio, y tras reunirse esta semana con el primer ministro iraquí defendió que son necesarias rutas alternativas al estrecho de Ormuz y una desescalada regional para proteger a los consumidores franceses.
"La prioridad, restablecer la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, una arteria vital para el tránsito de petróleo, proteger las infraestructuras energéticas de nuestros socios y asegurar la producción. Es esencial garantizar nuestros suministros. Trabajamos con nuestros socios de la coalición para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz", escribió Macron en X.
El presidente francés añadió que el trabajo que se lleva a cabo junto a "nuestros socios de la coalición por la libertad de navegación" a través de Ormuz busca abrir rutas alternativas para reducir la dependencia de este paso estratégico y asegurar el suministro.
Italia elimina un impuesto a los coches
Mientras tanto, la primera ministra Giorgia Meloni anunció durante la noche la eliminación del impuesto de matriculación aplicado a los coches de pequeña y media potencia, que calificó como uno de los tributos más odiados por los italianos.
"Hemos decidido redirigir una parte de los recursos utilizados hasta ahora para hacer frente a la subida de los precios de los carburantes hacia una medida sencilla y estructural, pensada sobre todo para quienes usan el coche y la moto cada día para trabajar, llevar a sus hijos o desplazarse", escribió Meloni en X.
La dirigente italiana subrayó que la supresión del impuesto sobre los coches se mantendrá más allá de 2027 y recalcó que la medida está concebida para ser "estructural y permanente". Meloni también ha pedido a la Comisión Europea que trate la crisis energética como una emergencia de defensa y relaje las normas fiscales que deben cumplir los estados miembros.
Al mismo tiempo, Roma ya ha adoptado medidas para acelerar los proyectos nacionales de petróleo y gas, presentando explícitamente el aumento de la producción como parte de una respuesta más amplia en materia de seguridad energética.
España ha duplicado la rebaja del impuesto al diésel hasta veinte céntimos por litro desde el 1 de septiembre, después de que el precio del diésel se disparara un 15,7% en julio, activando un mecanismo automático en el paquete anticrisis del Gobierno. El ministro de Economía español, Carlos Cuerpo, se reúne este jueves en Madrid con los agentes sociales para evaluar el impacto de la guerra en España.
Alemania prepara medidas
El canciller Friedrich Merz afirmó recientemente que Berlín presentará "pronto" medidas para aliviar el impacto de los precios récord de los carburantes. La gasolina y el diésel se situaban el jueves en 2,45€ por litro, según el Automóvil Club Alemán General.
Sin embargo, como cualquier otro país, la dependencia de Alemania de la energía importada limita la capacidad del Gobierno para influir en el precio internacional de fondo. Tras perder un número enorme de escaños en las últimas elecciones regionales frente a la ultraderechista Alternativa para Alemania, los democristianos de Merz deben encontrar un equilibrio delicado para no alienar aún más a su electorado.
Merz también planteó el problema como un asunto que exige coordinación internacional y advirtió de que la expansión del control de los hutíes en torno al Bab el Mandeb amenaza las exportaciones de petróleo saudíes y de otros países de la región y estrecha aún más los mercados energéticos mundiales.
"Los hutíes controlan ahora posiciones estratégicas en torno al estrecho de Bab el-Mandab y están atacando instalaciones energéticas en Arabia Saudí; esto agrava aún más la situación en los mercados internacionales de energía", declaró Merz en una rueda de prensa el 14 de septiembre.
El problema de los precios
Preguntada por si Europa se aproxima a un posible shock de suministro, una portavoz de la Comisión señaló que la crisis es sobre todo de precios y no de escasez de diésel, y recalcó que ningún estado miembro ha planteado hasta ahora preocupaciones sobre la seguridad del suministro.
"No hay problemas de suministro en la UE en este momento", afirmó a Euronews la portavoz de la Comisión, Anna-Kaisa Itkonen. "La demanda de queroseno y diésel en Europa sigue cubriéndose mediante una mayor producción de las refinerías europeas, así como gracias a suministros alternativos de los mercados globales".
No obstante, Itkonen admitió que la evolución del conflicto en Oriente Medio, junto con los habituales patrones de demanda de otoño e invierno, podría influir en las próximas semanas y meses y tensar aún más los mercados.
"Todavía no estamos en una situación en la que vayamos a recurrir a las reservas estratégicas y seguimos vigilando la situación junto con los estados miembros y la industria", añadió.
Con todo, la Comisión aseguró que lleva tiempo animando a los países de la UE a amortiguar los precios mediante la fiscalidad, que desempeña un papel clave en la formación del coste de la energía, y recordó que carece de poder para influir en el precio del petróleo a escala mundial.
Homayoun Falakshashi, responsable de análisis de crudo en la firma de inteligencia de mercados Kpler, señaló que la interrupción en Arabia Saudí, que alcanza hasta 5,5 millones de barriles al día, podría ser menos grave de lo previsto, ya que las autoridades saudíes han indicado que las obras en el oleoducto dañado han comenzado.
"Hasta 3,5-4 millones de barriles diarios de exportaciones están en riesgo, pero también unos 1,5 millones de barriles al día que abastecen las refinerías del oeste de Arabia Saudí, por lo que también es alcista para el diésel", explicó Falakshashi a 'Euronews', aludiendo a una probable subida de precios con independencia del nivel de oferta.
Con todo, Falakshashi apuntó que el flujo debería volver a situarse entre tres y cuatro millones de barriles diarios, frente a los 5,5 habituales.
"Por otro lado, estamos oyendo que las cargas en Yanbu continúan, pero aún no podemos confirmarlo. Así que la gran incógnita es cuántos volúmenes pueden cargarse en la costa este (Ras Tanura) y si esas cantidades pueden salir del golfo Pérsico".
Más impulso al impuesto sobre beneficios extraordinarios
Con los precios disparados y una inflación al alza, la propuesta de un impuesto sobre beneficios extraordinarios gana apoyos, y varios diputados y líderes de la UE lo mencionaron en los márgenes del discurso sobre el Estado de la Unión de Ursula von der Leyen el 16 de septiembre.
Durante su intervención ante el pleno en Estrasburgo, la líder del grupo de Socialistas y Demócratas, de centroizquierda, Iratxe García Pérez, propuso introducir un impuesto extraordinario a las empresas energéticas para financiar un programa de apoyo social.
"La guerra de Trump y Netanyahu contra Irán ha reforzado a los ayatolás y ha disparado el coste de la vida", afirmó. "Aceleremos las renovables. Y hagamos que quienes se benefician de esta crisis aporten su contribución".
García explicó que esa contribución se destinaría a ayudar a los hogares más frágiles a pagar sus facturas de electricidad, llenar la cesta de la compra, poner gasolina en sus coches y calentar sus viviendas.
Sus palabras fueron secundadas por su homóloga de los Verdes, Terry Reintke, quien sostuvo que las empresas energéticas siguen aprovechándose de la extraordinaria crisis energética europea y dejan la factura más abultada a los consumidores.
En agosto, Alemania, España, Portugal, Italia, Polonia y Austria pidieron a la presidencia irlandesa de la UE que incluyera un mecanismo de tributación extraordinaria a escala europea en el orden del día de la reunión de ministros de Finanzas de septiembre, que se celebrará el 22 de septiembre.
Esther Lynch, secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos, que representa a millones de trabajadores en la UE, afirmó que la introducción de impuestos extraordinarios es "una cuestión de justicia" necesaria para frenar los abusos de precios y aliviar la presión del coste de la vida sobre los trabajadores.
"Hace ya tiempo que está claro que las empresas energéticas están explotando la crisis geopolítica para hacer caja a costa de los trabajadores, que sufren una prolongada crisis del coste de la vida", declaró Lynch a 'Euronews'.