Donald Trump advirtió el miércoles que impondrá fuertes aranceles al bloque europeo si considera que sus intenciones son desfavorables, aunque dejó la puerta abierta a que no lo sean.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió que permitir que Canadá se convierta en miembro asociado de la Unión Europea (UE) podría constituir un "acto hostil" y amenazó con responder a esa iniciativa imponiendo más aranceles al bloque.
El miércoles Trump advirtió de que impondría fuertes aranceles a Europa si consideraba que las intenciones del bloque eran desfavorables, aunque dejó la puerta abierta si no fuera así. "Si es con buena intención, perfecto. Si es con mala intención, impondríamos aranceles muy elevados a Europa".
También sugirió que Washington podría cortar el comercio con Europa en determinados ámbitos. Trump calificó de "ridícula" la posibilidad de que Canadá se incorpore a la UE y tachó al vecino de Estados Unidos de "socio comercial terrible".
Su respuesta llega después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunciara que Canadá y la UE desarrollarán su actual acuerdo de libre comercio, conocido como CETA, mediante una amplia "Alianza para el Futuro" destinada a crear "un espacio común de prosperidad y seguridad económica".
En su discurso anual sobre el Estado de la Unión pronunciado el miércoles, en presencia del primer ministro de Canadá, Mark Carney, Von der Leyen presentó esa relación más estrecha como basada no solo en el comercio, sino también en valores democráticos compartidos.
"Por encima de todo, querido Mark, Europa y Canadá creen en la democracia", afirmó Von der Leyen dirigiéndose a Carney, que recibió una ovación en pie en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia. Está previsto que intervenga ante la Cámara el jueves.
Los aranceles de Trump y sus constantes alusiones a convertir Canadá en el estado número 51 han deteriorado la relación entre los vecinos norteamericanos.
Canadá busca reducir su dependencia de Estados Unidos, destino de aproximadamente el 70% de sus exportaciones, y el primer ministro Carney ha pedido una "alianza única" con la UE.
La ruptura con Trump acelera el giro de Canadá hacia Europa
El acercamiento a Europa también se venía gestando desde hace tiempo. En un discurso muy seguido en el Foro Económico Mundial de Davos en enero, Carney instó a las potencias intermedias a colaborar para aumentar su peso en una era de rivalidad entre grandes potencias.
"Cuando solo negociamos bilateralmente con una potencia hegemónica, negociamos desde la debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece", señaló Carney.
Hasta ahora, Ottawa ha respondido a los aranceles estadounidenses y ha rechazado condiciones comerciales que, según Carney, debilitarían su soberanía.
En un nuevo intento de ejercer presión, Trump firmó el miércoles un memorando que ordena al Gobierno de Estados Unidos excluir los productos canadienses del sistema de contratación federal, medida que, según la Casa Blanca, responde a la política 'Buy Canadian' del Gobierno canadiense, que da preferencia a los bienes de su propio país.
La Casa Blanca calificó esa política de injusta y afirmó en una nota informativa sobre el memorando que "el presidente Trump está actuando para exigir responsabilidades a Canadá por su continuado trato irrazonable y discriminatorio a los productos estadounidenses, que ha perjudicado y desfavorecido a los trabajadores estadounidenses".
Por su parte, la UE ha seguido una vía distinta con Washington y ha alcanzado un acuerdo comercial que fija un techo arancelario del 15% para la gran mayoría de las exportaciones europeas, mientras Europa ha eliminado los aranceles a los bienes industriales estadounidenses.
Canadá ya forma parte del programa de adquisiciones de defensa de la UE
Jonathan Wilkinson, embajador designado de Canadá ante la UE, afirmó el miércoles que Ottawa había hablado de la condición de miembro asociado con responsables europeos antes del discurso de Von der Leyen y "sabía que era algo que estaba sobre la mesa".
Según Wilkinson, Canadá había planteado a la UE una "Alianza para el Futuro", mientras que los responsables europeos habían sugerido la figura de miembro asociado.
Wilkinson señaló que Canadá no aspira a ser miembro de pleno derecho de la UE porque ello implicaría renunciar a parte de su soberanía. En cambio, Ottawa quiere "acercarse todo lo posible" al bloque de un modo que refuerce la soberanía canadiense en lugar de reducirla, añadió.
La oficina de Carney celebró la propuesta de Von der Leyen y señaló que Canadá está profundizando sus vínculos con la UE "para fortalecer nuestra soberanía" y respalda avanzar más allá de CETA.
Von der Leyen indicó que la asociación ampliada abarcaría la industria avanzada, la tecnología, la producción de defensa, el Ártico, la energía, los minerales críticos, las baterías, la inteligencia artificial, la computación cuántica, la ciberseguridad y la seguridad económica.
"Esta es una asociación no contra nadie, sino a favor de nuestra fuerza común", afirmó. "En resumen, queremos llevar la relación con Canadá al nivel más alto posible".