El crudo Brent superó los 108 dólares por barril el lunes por la mañana después de que un buque mercante fuera alcanzado en el estrecho de Ormuz, donde murió un tripulante, y Arabia Saudí cerrara su principal oleoducto alternativo, reavivando el temor a nuevos cierres de rutas.
El mercado petrolero pasó la mañana del lunes descontando un fin de semana de malas noticias procedentes del Golfo Pérsico.
El Brent para entregas en octubre y noviembre ganó más de un 3% y superó los 108 dólares por barril (93 euros), mientras que el referente estadounidense WTI para octubre subió un 2,3% hasta alrededor de 102 dólares (88 euros), ambos extendiendo el avance de la semana pasada después de recuperar la cota de los 100 dólares (86 euros).
Las cotizaciones reaccionaron tras el anuncio de Arabia Saudí de que su oleoducto Este-Oeste está temporalmente cerrado después de ataques con drones.
El conducto transporta crudo a través del reino hasta los puertos del mar Rojo, lo que permite que el petróleo llegue a las terminales de exportación sin pasar por el estrecho de Ormuz, de modo que su pérdida elimina la principal alternativa justo cuando la navegación por el propio estrecho es más peligrosa.
Ese peligro quedó patente también el domingo, cuando un buque mercante fue alcanzado en el estrecho, lo que causó la muerte de una persona e hirió a otras tres, según las autoridades iraníes.
El tránsito por este paso marítimo funciona ahora de forma muy distinta a antes de la guerra.
Los buques deben obtener permiso iraní para cruzar y Teherán estudia un mecanismo para cobrar tasas por este servicio. Los barcos que no cumplen suelen ser atacados, mientras que las fuerzas estadounidenses bombardean periódicamente la costa iraní para impugnar la pretensión de Teherán de controlar el estrecho.
Los esfuerzos diplomáticos también se han estancado.
Omán ha aplazado las conversaciones previstas entre Irán y los países del Golfo sobre el futuro de este paso, que canaliza una parte importante del comercio mundial de petróleo por vía marítima.
Récord de precios del combustible y reparto de culpas
Las consecuencias se perciben claramente en los surtidores estadounidenses.
El precio medio nacional del diésel en Estados Unidos superó el viernes por primera vez en la historia los 6 dólares por galón (5,17 euros), frente a unos 5,85 dólares (5,04 euros) una semana antes y aproximadamente un 60% más que los 3,71 dólares (3,20 euros) que pagaban los conductores hace un año.
La gasolina se sitúa también de media en 4,22 dólares (3,64 euros) tras marcar récords durante el fin de semana del Día del Trabajo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha señalado a otro culpable.
El domingo, en Irlanda, donde asistía al Irish Open en su complejo de golf de Doonbeg, Trump declaró a los periodistas que el presidente ucraniano Volodímir Zelenski "tiene que dejar de atacar la producción de diésel en Rusia".
"Que ataque otros objetivos, pero no el diésel, porque está provocando una escasez de diésel", añadió Trump.
Ucrania ha atacado este verano más de 20 instalaciones de refino rusas, lo que llevó a Moscú a prohibir las exportaciones de diésel. En el vuelo de regreso de su visita de Estado a Irlanda este fin de semana, Trump reiteró esta afirmación.
Sin embargo, las cifras de oferta apuntan en otra dirección. Los analistas atribuyen a la prohibición rusa de exportar diésel la pérdida de alrededor de 800.000 barriles diarios, frente a unos 1,2 millones derivados de las perturbaciones en torno al estrecho de Ormuz, según la consultora Lipow Oil Associates.
El desequilibrio es aún mayor si se mira al conjunto del mercado, ya que los flujos de crudo que atraviesan el estrecho han caído de unos 20 millones de barriles diarios antes de la guerra a cerca de 7 millones.
Entre ambos conflictos se han cerrado además refinerías que suman en torno a 5 millones de barriles diarios de capacidad.