En Múnich vuelve a sentirse ese ambiente excepcional, desde hoy y durante 16 días la Theresienwiese se convierte en mezcla de pasarela de trajes tradicionales, feria, terraza cervecera y gigantesco escenario al aire libre.
Ya a media mañana estaba claro, la Wiesn, el Oktoberfest de Múnich, ha vuelto. Carrozas tiradas por caballos engalanados, bandas de música y los hosteleros de las carpas avanzaban hacia la Theresienwiese, mientras alrededor del recinto festivo se congregaba cada vez más gente. Múnich se había puesto sus mejores galas y nadie parecía dispuesto a preocuparse hoy por minucias como las calorías, el calzado o el parte meteorológico, máxime cuando en Baviera luce un sol radiante y se rondan algo más de 20ºC.
Ya por la mañana la Theresienwiese se había llenado. Hacia las 10:35 comenzó el tradicional desfile de los anfitriones de la Wiesn. En torno a 1.000 participantes, entre ellos hosteleros, feriantes, músicos y personal de sala, recorrieron en carrozas adornadas y carruajes tirados por caballos el centro de Múnich hasta la Theresienwiese.
La cerveza, solo después del primer barril
Las carpas festivas abrieron ya a las 9:00, primero se ofrecieron bebidas sin alcohol y platos ligeros. La cerveza no pudo servirse hasta después del tradicional primer barril. También las atracciones comenzaron a funcionar únicamente a partir de ese momento.
El gran momento llegó finalmente a las 12:00 en punto en la carpa Schottenhamel. El nuevo alcalde de Múnich, Dominik Krause, empuñó el mazo y, por primera vez en su mandato, abrió el primer barril. Tras el tradicional "O’zapft is!" y los 12 disparos de salva junto a la Bavaria, la figura femenina de bronce que es emblema del Estado Libre de Baviera, quedó claro que ya no había marcha atrás, la cerveza podía empezar a correr.
Mientras la primera Maß, la tradicional jarra de litro, se encaminaba hacia el ministro-presidente de Baviera Markus Söder, en la Theresienwiese ya debía de imponerse la pregunta clave del día, ¿dónde queda aún sitio libre?
Se esperan millones de visitantes
La Wiesn es una de las mayores fiestas populares del mundo y atrae cada año a visitantes de Alemania y del extranjero. En la última edición del Oktoberfest se contabilizaron, según la radiotelevisión bávara, unos 6,5 millones de visitantes.
Este año, una Maß de cerveza cuesta según la carpa entre 14,80 y 15,90€. Los visitantes tendrán que rascarse de nuevo algo más el bolsillo. Un pretzel grande ronda en la Wiesn entre cinco y seis euros.
Para llegar al recinto, la ciudad recomienda utilizar el transporte público. La Theresienwiese está conectada a través de varias estaciones de metro y tren de cercanías. Quien acuda en coche debe contar con que la búsqueda de aparcamiento en torno al recinto festivo será especialmente complicada.