La maternidad supone un yoyó hormonal y para algunas madres una época en la que un apoyo psicológico o social puede ser crucial.
En la República Checa el noventa y ocho por ciento de las mujeres dan a luz en los hospitales. De ahí que este cribado sobre sus necesidades se realice allí. El proyecto de ayuda temprana para familias con riesgos psicosociales prevé tres oportunidades para rellenar el cuestionario que servirá para el primer diagnóstico de su situación. La primera es en la maternidad, la segunda es al decimocuarto día de dar a luz, que coincide en la República Checa con el final de las vacaciones del padre por paternidad, y la tercera, a los seis meses del parto, al final del puerperio.
El psiquíatra y jefe del departamento de investigación del NDUZ, el Instituto Nacional de Salud Mental checo, Antonín Šebela, tuvo la idea de este formulario de cribado al experimentar él mismo la paternidad. Se inspiró para ello de la Escala de Edimburgo para la depresión postnatal y elaboró este proyecto que va abriéndose camino, transformando prácticas y superando escollos.
Šebela confiesa que “el principal desafío fue decirles a las matronas que llevaran a la habitación de la mujer una tablet con preguntas sobre salud mental. Era algo totalmente nuevo en nuestro contexto en la República Checa, porque la mayor parte de la atención que reciben las mujeres es somática. Creo que lo realmente único en nuestro enfoque es que conectamos la salud fisiológica o los centros sanitarios con los dispositivos sociales, a través de nuestros coordinadores, porque todo está relacionado”.
En el proyecto se habla de atención temprana para las familias con riesgos psicosociales, ¿qué pasa con los papás u otros miembros de la célula familiar? Antonín Šebela precisa que “el siguiente paso será trabajar en el bienestar y la salud mental de los papás. Estamos en ello, pero llevará algunos años porque las mujeres son tradicionalmente el foco principal de la atención en la República Checa. No obstante, me alegra que aumente año tras año, la cantidad de padres que también buscan ayuda por los problemas que surjan durante el primer año, después de tener un bebé”.
La replicabilidad del proyecto es otro de los desafíos a medio plazo. “Nuestro plan es implementar este enfoque en toda la República Checa. Ahora estamos en treinta y siete hospitales en donde las mujeres dan a luz, quince de ellos cuentan con coordinadores. Nuestro siguiente paso es convertir el cribado y la figura de los coordinadores en un programa nacional gubernamental, en el que ya estamos trabajando. Tenemos que preparar las directrices nacionales para que posteriormente forme parte de los programas nacionales de cribado”, concluye.