Dinamarca celebra elecciones anticipadas en las que Mette Frederiksen aspira a un tercer mandato, con sondeos que anticipan un Parlamento fragmentado y una reñida carrera entre bloques.
Los votantes daneses acuden el martes a las urnas en unas elecciones parlamentarias convocadas por la primera ministra, Mette Frederiksen, que aspira a un tercer mandato tras la crisis provocada por el intento del presidente estadounidense, Donald Trump, de tomar el control de Groenlandia.
Los últimos sondeos dan a la coalición de izquierdas que respalda a Frederiksen una ventaja de nueve escaños sobre el bloque de derechas, pero no se prevé que ninguno de los dos bloques obtenga la mayoría de los 179 escaños del Parlamento danés, el denominado 'Folketing'.
Frederiksen, una socialdemócrata que lleva en el cargo desde 2019, ha sido elogiada internacionalmente por su liderazgo tras mantenerse firme frente a las reiteradas demandas de Trump de anexionarse Groenlandia, un territorio autónomo del Reino de Dinamarca que Trump afirma que Estados Unidos necesita por razones de seguridad nacional.
En su segundo mandato, el apoyo a Frederiksen había menguado a medida que subía el coste de la vida, algo que, junto con las pensiones y un posible impuesto sobre el patrimonio, ha sido un destacado tema de campaña. Frederiksen es conocida por su firme apoyo a Ucrania y por un enfoque restrictivo de la inmigración.
La presión de la derecha por el miedo a la inmigración
Con el fin de contrarrestar la presión de la derecha y apuntando a un posible aumento de la inmigración debido a la guerra de Irán, Frederiksen anunció este mes propuestas que incluyen un posible "freno de emergencia" al asilo y controles más estrictos de los delincuentes que carecen de residencia legal.
Su Gobierno ya había presentado un plan para permitir la deportación de extranjeros condenados a al menos un año de prisión por delitos graves. Dos candidatos de centro-derecha aspiran a sustituir a Frederiksen como primera ministra danesa. Uno forma parte de su actual Gobierno: el ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, líder del partido liberal Venstre, que ha encabezado varias administraciones recientes.
El otro es Alex Vanopslagh, de 34 años, de la opositora Alianza Liberal (LA), que pide menos impuestos y menos burocracia, y que Copenhague abandone su negativa a utilizar la energía nuclear. A la derecha, el Partido Popular Danés (DF), contrario a la inmigración, parece bien posicionado para recuperarse de su flojo resultado en las últimas elecciones de 2022.
Una campaña centrada en cuestiones internas
Groenlandia, que ocupó gran parte de la atención del Gobierno danés en los últimos meses, no ha sido un tema importante en la campaña porque existe un amplio acuerdo sobre su lugar en el reino. En esta rica nación de unos seis millones de habitantes, la campaña se ha centrado en cuestiones internas, como la inflación, el estado del bienestar y los elevados niveles de nitratos en el agua de uso agrícola.
La Administración tripartita saliente de Frederiksen fue la primera en décadas en superar la división política. Los cuatro escaños de ultramar de los dos territorios semiautónomos de Dinamarca, dos para Groenlandia y dos para las Islas Feroe, podrían inclinar la balanza si el resultado de las elecciones es muy ajustado.
El partido centrista Moderados, dirigido por el ex primer ministro y actual ministro de Asuntos Exteriores Lars Lokke Rasmussen, también podría resultar decisivo si las cosas se deciden por un resultado muy ajustado.