Italia, Alemania, España, Portugal y Austria piden a la UE un impuesto sobre los recargos energéticos para frenar la subida de precios. La carta de los ministros llega con el gasóleo a 2,13 euros/litro, una Semana Santa que lastra a las familias
Italia, Alemania, España, Portugal y Austria han pedido a la UE que las empresas energéticas ayuden a aliviar la carga que supone para consumidores y contribuyentes la guerra en Oriente Medio, utilizando los beneficios extra que las compañías están acumulando gracias a la subida de los precios del combustible.
Los cinco ministros de Economía y Finanzas, entre ellos el italiano Giancarlo Giorgetti, lo escribieron en una carta dirigida al Comisario de Clima de la UE, Wopke Hoekstra, en la que señalan que las medidas adoptadas a nivel nacional en materia de impuestos especiales deben ir acompañadas de un esfuerzo conjunto.
"Dadas las actuales distorsiones del mercado y las restricciones fiscales, la Comisión Europea debería desarrollar rápidamente un instrumento contributivo a escala de la UE, basado en una sólida base jurídica", argumentan los cinco ministros, reiterando una petición realizada durante la reunión del Eurogrupo del 27 de marzo de 2026, en la que "apoyamos y promovimos medidas para gravar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas". Un instrumento similar ya se introdujo en 2022".
La misiva señala que el conflicto en Oriente Medio ha provocado una subida de los precios del petróleo, lo que supone una carga para la economía:"Es importante garantizar que esta carga se distribuya de forma equitativa. Una solución europea de este tipo serviría de señal a los ciudadanos y a la economía, mostrando que estamos unidos y somos capaces de actuar".
La iniciativa del Ministro Giorgetti llega al mismo tiempo que la hipótesis de suspender el Pacto de Estabilidad, para dar más margen a los Gobiernos para hacer frente a la crisis y a una posible recesión, ha sido rechazada por la Comisión Europea. El ratio déficit/PIB italiano acaba de subir al 3,1%, por lo que se sitúa en el umbral de tres fijado por las normas europeas.