Los países del G7 afirman estar dispuestos a adoptar todas las medidas necesarias para preservar la estabilidad del mercado energético mediante una acción coordinada, aunque por ahora no han anunciado pasos concretos.
Los ministros de Energía y de Finanzas del G7 aseguraron que siguen de cerca cómo la guerra en Irán está afectando a los mercados de la energía y de materias primas, a la inflación y a la estabilidad económica en general, y que están preparados para adoptar "todas las medidas necesarias" para garantizar la seguridad y la estabilidad de los mercados energéticos, según un comunicado difundido el lunes.
"Estamos preparados para tomar todas las medidas necesarias, en estrecha coordinación con nuestros socios, también para preservar la estabilidad y la seguridad del mercado energético. Reconocemos la importancia de una acción internacional coordinada para mitigar los efectos de contagio y salvaguardar la estabilidad macroeconómica", señala el texto.
Aunque los líderes del G7 no han acordado ningún paso concreto, como una nueva liberación de reservas de petróleo, las discusiones de hoy allanarán el camino para una evaluación por parte de los ministros de Energía europeos el martes.
Los ministros analizarán la seguridad de suministro y los niveles de reservas energéticas en toda la UE, mientras el bloque se apresura a contener una crisis petrolera que, según Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía, recuerda a la de los años setenta.
La AIE ya ha coordinado la puesta en el mercado de 400 millones de barriles de petróleo el 11 de marzo para mitigar el déficit provocado por el bloqueo de Ormuz, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, pero la medida resultó insuficiente para contener la escalada de los precios del crudo. Los expertos técnicos de la UE en petróleo y gas se han estado reuniendo de forma regular para evaluar la gravedad de la situación.
La Comisión Europea sostiene que el bloque se enfrenta principalmente a una fuerte volatilidad de los precios. Pero la reunión del martes con los ministros de Energía tiene como objetivo hacer balance de las reservas actuales en un contexto de creciente imprevisibilidad, ya que los buques de gas natural licuado rumbo a Europa han sido desviados hacia Asia ante los precios más altos.
La brusca caída de la oferta de petróleo y gas natural sacudió los mercados, lo que elevó el crudo Brent hasta los 119 dólares por barril, frente a unos 70 dólares antes de la guerra. Los analistas advierten de que los precios del petróleo podrían dispararse hasta los 200 dólares en medio de unos escenarios imprevisibles derivados del conflicto.
En cuanto al gas natural, los analistas prevén que los precios puedan volver a los niveles de la crisis energética de 2022, cuando el bloque perdió de forma abrupta entre el 44% y el 45% de sus importaciones procedentes de Rusia, tras la invasión de Ucrania por parte de Moscú. La reunión virtual se celebró un día antes de que los ministros de Energía de la UE deban debatir la seguridad del suministro.
Los países del G7 están multiplicando las reuniones de urgencia en su intento de hacer frente a las consecuencias económicas globales de la guerra en Irán, que acaba de entrar en su segundo mes.
Las señales de presión inflacionista y el aumento del coste de la financiación están haciendo que la crisis inminente resulte ya imposible de ignorar para el G7. Con los precios del petróleo y el gas en plena espiral, crece el temor a que un conflicto prolongado pueda desbaratar las cadenas de suministro globales, ya que materias primas clave, como los fertilizantes, permanecen atrapadas en el estrecho de Ormuz, la vía marítima estratégica que permanece prácticamente cerrada desde el estallido del conflicto.
El presidente estadounidense Donald Trump anunció el lunes que hay "un gran progreso" en las negociaciones con Teherán. Sin embargo, amenazó con atacar centrales eléctricas iraníes, infraestructuras petrolíferas e incluso plantas desalinizadoras si no se alcanza "en breve" un acuerdo, acciones que podrían intensificar aún más la especulación en los mercados mundiales.
Mientras tanto, el Grupo de los Siete acordó garantizar la seguridad del estrecho, pero solo una vez que termine la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El lunes, el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, pidió medidas específicas que encajen en una estrategia a largo plazo, entre ellas reducir las importaciones de combustibles fósiles, impulsar la producción de energías renovables y establecer una unión energética, según escribió en X (fuente en inglés).
Jørgensen aseguró que el bloque "debe redoblar nuestros esfuerzos en la senda hacia la independencia energética" mediante la modernización de su infraestructura de redes, un elemento clave para optimizar los flujos de energía renovable y evitar congestiones y restricciones en la red.
El comisario danés instó a los eurodiputados el 25 de marzo a respaldar un "acuerdo rápido y ambicioso" sobre el "paquete de redes", con el fin de acelerar la construcción de infraestructuras y las interconexiones "tan urgentemente necesarias".
Mientras tanto, algunos países europeos ya han empezado a adoptar medidas nacionales para hacer frente a la crisis.
Polonia introducirá un tope al precio de los carburantes a partir del martes, anunció el lunes el ministro de Energía, Miłosz Motyka. La decisión sigue los pasos de Hungría y Croacia, que fijaron sus propios topes a principios de marzo.
Mared Gwyn Jones ha contribuido a esta información