Aviones pilotados, aeronaves no tripuladas, drones… ¿Cómo hacer para que todos estos aparatos vuelen en el mismo espacio aéreo sin colisionar? En el aeropuerto internacional HCA de Odense, en Dinamarca se están realizando test a escala real.
La torre de coordinación del Aeropuerto internacional HCA de Odense, en Dinamarca, se denomina así porque coordina una partitura aérea particular: aviones y drones esperan sus órdenes para volar en los 1900 km2 del Centro Internacional UAS de Dinamarca. Es un lugar pionero en Europa para experimentar con drones de diferentes tipos, usos y tamaños, que reúne tecnología de vanguardia y startups con fines comerciales y de defensa. Aquí se prepara el espacio aéreo del mañana con el proyecto NextGen Innovation.
En un mundo en plena transformación geopolítica, el tiempo apremia. Coordinar aviones y drones de diferentes tamaños, usos y alcances es esencial para la defensa, el transporte urgente de material o la vigilancia de infraestructuras críticas.
La empresa de August Mader, AirPlate, ha instalado en el aeropuerto una “caja de drones”: son ocho sensores capaces de detectar drones en un radio de más de quince kilómetros.
La ecuación: academia, startups, tecnología punta, esencial para los test
En el Aeropuerto Hans Christian Andersen de Odense, los profesionales cuentan, además, con una aplicación para visualizar en tiempo real la posición de cada dron, de los pilotos y el historial de los vuelos. Dentro del recinto del aeropuerto se ubican una quincena de empresas especializadas y el Centro de drones UAS de la Universidad del Sur de Dinamarca, que analiza los datos del proyecto y colabora estrechamente con las empresas. Experimentar, estrellarse y aprender es su lema.
Jes Hundevadt Jepsen, investigador del centro SDU-UAS explica que trabajan con centenares de drones. No tienen el aspecto de un producto acabado porque les falta la carrocería, pero esto es precisamente lo que buscan: “Lo bueno de esta plataforma es que todo está a la vista. Así que, si quiero integrar algo en ella, puedo hacerlo de inmediato. Si por la mañana se me estrella el dron, aquí puedo cambiarlo todo, desde el hardware hasta los brazos, pasando por tres piezas nuevas que había incorporado, y tenerlo listo para volar por la tarde. En nuestro centro de drones, gran parte de nuestra investigación se lleva a cabo en colaboración con empresas. Eso es lo que necesita la industria de los drones: una estrecha colaboración con el mundo académico para que esta tecnología madure de verdad”, comenta.
El presupuesto total del proyecto supera los nueve millones de euros, de los cuales el cuarenta por ciento ha sido financiado por la política de cohesión de la Unión Europea.
Según datos de Interpol, el valor del mercado mundial de drones alcanza actualmente los cincuenta y nueve mil millones de euros y superará los ciento veintisiete mil millones en 2036.