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DMA, la ley tecnológica de la UE que cambia la vida de los ciudadanos

Italia, Amazon y Apple
Italia Amazon Apple Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Evi Kiorri
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Con la DMA, los europeos pueden elegir su navegador por defecto, pagar con aplicaciones rivales y chatear entre plataformas; su aplicación aún está en marcha y muchos ciudadanos desconocen que la ley existe.

La DMA entró en vigor en mayo de 2023 y tiene como objetivo a los guardianes de acceso, un puñado de gigantes tecnológicos cuyas plataformas se han convertido en infraestructuras esenciales de la vida moderna.

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Bajo esta ley, empresas como Apple, Google, Meta, Amazon y ByteDance deben abrir sus ecosistemas a los rivales, dar a los usuarios más control sobre sus datos y dejar de privilegiar sus propios servicios frente a los de la competencia.

La Comisión Europea designó en total a siete guardianes de acceso, y la primera revisión formal del reglamento, publicada en abril de 2026, concluyó que sigue siendo "adecuado para su finalidad".

Más opciones, más clics

Los efectos más visibles son las nuevas pantallas de elección y la ampliación de las opciones predeterminadas. Los usuarios de iPhone en la UE pueden establecer navegadores o aplicaciones de pago de la competencia como predeterminados, instalar aplicaciones externas y usar soluciones de pago de terceros. Por ejemplo, en Alemania los usuarios pagan a través de PayPal, mientras que en Escandinavia hay disponibles en los dispositivos de Apple aplicaciones de pago locales.

Los mensajes entre distintas plataformas, un viejo sueño de los defensores de los derechos digitales, han empezado a materializarse. Un usuario de BirdyChat, una start-up letona, puede ahora enviar mensajes a alguien que está en WhatsApp, algo que antes de la DMA era técnicamente y jurídicamente imposible. Agustín Reyna, director general de BEUC, la Organización Europea de Consumidores, señala este ejemplo como una primera prueba de que la ley está funcionando.

"Hoy, los consumidores pueden elegir su navegador preferido en iOS a través de lo que llamamos una pantalla de elección. También hemos empezado a ver que los consumidores pueden intercambiar mensajes desde BirdyChat con alguien que está en WhatsApp", explicó a 'Euronews'.

Los estudios indican que estas pantallas de elección son eficaces. Datos de seis empresas seguidas por Reuters muestran que los usuarios de la UE se están alejando de navegadores predeterminados como Chrome y Safari en favor de alternativas centradas en la privacidad. Mozilla, desarrolladora de Firefox, informa de una elevada fidelidad entre quienes eligen su navegador a través de las pantallas exigidas por la DMA y atribuye su crecimiento en la UE a la ley.

El problema de la fricción

No todos los ciudadanos han vivido la DMA como algo liberador. Las encuestas a consumidores muestran que muchas tareas digitales sencillas requieren ahora más pasos, con hasta el 66% de los usuarios intensivos señalando búsquedas más largas y algunos indicando resultados menos relevantes.

Los críticos sostienen que esta fricción no es accidental. Afirman que la DMA define mal la competencia digital porque prioriza el acceso de los rivales a las plataformas consolidadas en lugar de fomentar nuevos competidores. Algunos advierten de que aplicar nuevas normas antes de que se demuestre un daño desincentiva la inversión y retrasa los lanzamientos de productos. El aumento de los pasos y la complejidad, señalan, procede directamente de las exigencias de cumplimiento y de la forma en que las empresas responden.

La compañía Apple afirma que el cumplimiento de la DMA ha afectado a la forma en que despliega funciones en la UE. La empresa retrasó el lanzamiento de iPhone Mirroring para los usuarios europeos alegando los cambios normativos necesarios. Para Reyna, el verdadero problema no es la ley, sino cómo reaccionan las empresas. "La cuestión no es si la DMA hace las cosas más difíciles para los consumidores, sino por qué la forma en que estas empresas aplican la DMA está dificultando a los consumidores el ejercicio de los derechos que les reconoce", declaró a 'Euronews'.

Un juego de ping-pong

En Bruselas, donde se hace cumplir la regulación digital, los funcionarios y las organizaciones de consumidores describen una batalla lenta y progresiva con las mayores empresas tecnológicas del mundo. Los guardianes de acceso presentan cambios, la Comisión los examina, los considera insuficientes y el ciclo se repite.

"Hay un ping-pong entre la Comisión y los guardianes de acceso. Muchas de estas empresas hacen pequeños cambios y luego vuelven a la Comisión para decir: '¿Os gusta esto?' Y la Comisión les responde: 'No, esto no es suficiente'. Esto no hace más que retrasar cambios muy necesarios", describe Reyna.

La Comisión ha demostrado su disposición a imponer sanciones económicas. En abril de 2025, Apple fue multada con 500 millones de euros por infringir las normas contra la redirección, que impedían a los desarrolladores de la App Store informar a los usuarios de ofertas más baratas fuera de la plataforma. Meta recibió una multa de 200 millones de euros por su modelo publicitario de "consentir o pagar", que la Comisión consideró que no ofrecía a los usuarios una alternativa genuina. Ambas empresas han recurrido.

No se han impuesto multas específicamente por vulneraciones relacionadas con las opciones predeterminadas, aunque la Comisión dio por concluida una investigación sobre la pantalla de elección de navegador de Apple después de que la empresa aceptara mejorar su facilidad de uso.

La inteligencia artificial y la próxima frontera

Las organizaciones de consumidores empiezan a abordar cuestiones que van más allá del alcance actual de la DMA. La rápida integración de la inteligencia artificial en las plataformas digitales plantea dudas sobre si la ley puede seguir el ritmo de los avances tecnológicos.

La Comisión ha abierto una investigación sobre la decisión de Meta de integrar inteligencia artificial en WhatsApp sin ofrecer a los usuarios la opción de excluirse ni de elegir otro chatbot, una medida que Reyna considera un caso de prueba de cómo debe evolucionar el arsenal regulatorio. "Estos mercados evolucionan muy rápido y, por la naturaleza de la tecnología, resulta mucho más difícil supervisarlos. Es ahí donde las autoridades necesitan disponer de los mecanismos y las herramientas para decir: hasta aquí, ahora tenéis que introducir estos cambios sin demora", insiste Reyna.

BEUC ha pedido ampliar las normas de interoperabilidad de la DMA a las plataformas de redes sociales, al considerar que los usuarios deberían poder comunicarse entre distintas redes sin quedar sometidos a algoritmos que no han elegido. La organización también defiende que los servicios en la nube y la infraestructura de inteligencia artificial se incluyan en la ley, dado que se están convirtiendo en piezas centrales de la economía digital.

Soberanía, no proteccionismo

La DMA forma parte ya de una disputa geopolítica más amplia. En Washington, sus críticos la describen como una medida proteccionista dirigida contra las empresas estadounidenses. Varias de las siete compañías designadas como guardianes de acceso, entre ellas Alphabet, Apple, Meta, Amazon y ByteDance, tienen su sede fuera de Europa, pero la Comisión sostiene que la ley se aplica en función del tamaño de las empresas y de su poder de mercado, no de su nacionalidad.

El Parlamento Europeo sostiene que cualquier acuerdo comercial con Estados Unidos fracasaría si implicara renunciar a los estándares digitales de la UE. "En ningún lugar de la DMA se apunta a las empresas estadounidenses, la norma se basa únicamente en criterios cuantitativos y cualitativos. Pero Europa debe conservar la capacidad de fijar sus propias reglas, la injerencia extranjera simplemente no es aceptable", afirma Reyna.

Para los consumidores, lo que más importa es el impacto real. BEUC ha puesto en marcha 'Choice by Default' para aumentar la concienciación. La DMA ha cambiado las reglas digitales, pero sigue siendo incierto hasta qué punto los ciudadanos perciben ese cambio.

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