Los Estados del Consejo de Europa aprueban una declaración que reinterpreta el Convenio Europeo de Derechos Humanos, mientras Italia reivindica su modelo de repatriaciones con Albania.
La reunión del Comité de Ministros del Consejo de Europa concluyó el viernes en Chisináu (Moldavia), con el apoyo a Ucrania y la gestión migratoria como ejes centrales.
En el encuentro, los líderes europeos abordaron también el refuerzo de la seguridad democrática, la lucha contra la desinformación y las injerencias extranjeras, así como la respuesta a los flujos migratorios.
Entre las decisiones más relevantes, adoptadas a iniciativa de Italia, destaca la aprobación de una nueva lectura del Convenio Europeo de Derechos Humanos que podría facilitar determinadas expulsiones de migrantes, incluso hacia "centros de repatriación" en terceros países.
Qué prevé la declaración del Consejo de Europa
La declaración aprobada precisa el alcance de los derechos recogidos en los artículos 3 y 8 del Convenio, relativos a la protección frente a la tortura y los tratos inhumanos o degradantes, y al derecho a la vida privada y familiar. El documento avala la cooperación con terceros países en materia migratoria, incluidos los llamados "centros de repatriación", siempre que dichos países respeten el Convenio de Derechos Humanos.
El texto subraya que la prohibición de la tortura y de los tratos inhumanos o degradantes sigue siendo absoluta, pero añade que la evaluación del nivel mínimo de gravedad de un posible maltrato "es relativa y depende de todas las circunstancias del caso".
En relación con el artículo 8, la declaración señala que los Estados pueden expulsar a ciudadanos extranjeros pese a su derecho a la vida privada y familiar, siempre que exista un objetivo legítimo, como la seguridad nacional, y que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos exigiría "motivos válidos" para contradecir la decisión de un Estado.
"Es esencial poder responder con herramientas nuevas a los desafíos de hoy", afirmó el subsecretario italiano de Exteriores, Massimo Dell'Utri. Según explicó, el documento reconoce la necesidad de afrontar con mayor rapidez y eficacia los retos de la migración irregular, reforzar la protección de las fronteras y garantizar la seguridad nacional.
Añadió que estos objetivos pueden alcanzarse también mediante instrumentos de cooperación con terceros países en la gestión de los flujos migratorios y en la lucha contra el tráfico de personas y la delincuencia organizada, sin cuestionar el papel central del Convenio como pilar del orden jurídico europeo.
Meloni reivindica el modelo Italia-Albania
El resultado de la cumbre fue recibido con satisfacción en Roma por el Gobierno de Giorgia Meloni. "La Declaración de Chisináu, adoptada por los 46 Estados miembros del Consejo de Europa, reconoce la legitimidad de soluciones innovadoras en la gestión de los flujos migratorios, como los 'hub' de repatriación en terceros países, siguiendo el modelo puesto en marcha por Italia en Albania", escribió la primera ministra en redes sociales.
Meloni calificó el acuerdo como "un resultado importante", fruto de un proceso impulsado por Italia junto con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. "Lo que hace solo un año generaba debate hoy se ha convertido en un principio compartido por los 46 Estados miembros", añadió.
A su juicio, esto demuestra que el enfoque italiano de una gestión "ordenada" de la migración se ha consolidado a nivel europeo.
Apoyo a Ucrania y un nuevo tribunal
Más allá de la cuestión migratoria, los Estados miembros del Consejo de Europa renovaron su apoyo a Ucrania, con especial atención a los mecanismos internacionales destinados a depurar responsabilidades por la agresión rusa.
Un total de 36 Estados, entre ellos Italia, junto con la Unión Europea, adoptaron la decisión de crear un Tribunal Especial para el crimen de agresión contra Ucrania.