El grupo de buceadores italianos desapareció mientras exploraba un sistemas de cuevas sin suficiente visibilidad a 50 metros de profundidad. Un buzo de la armada maldiva que trató de recuperar los cuerpos también ha fallecido.
El sargento mayor Mohammed Mahdi, un rescatador de las Fuerzas de Defensa Nacional de las Maldivas, ha perdido la vida mientras participaba en la búsqueda y rescate de los cuerpos del grupo de buceadores italianos, los cuales fallecieron mientras exploraban un sistema de cuevas submarinas.
El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, ofreció sus condolencias a su homólogo maldivo tras conocer la noticia. "Estos días de luto para Italia se ven agravados por la noticia de que uno de sus valientes militares (...) que han muerto mientras intentaba recuperar los cuerpos de nuestros compatriotas italianos", declaró. "Esta tragedia une a Italia y a las Maldivas en el duelo y el respeto hacia las víctimas", añadió.
Los cinco italianos se desorientaron mientras exploraban el conjunto de túneles, según declaró el jueves la directora ejecutiva de la empresa que recuperó sus cuerpos. Los otros cuatro cuerpos fueron hallados a principios de esta semana por un equipo de buceadores finlandeses al servicio de Dan Europe.
Exteriores había señalado anteriormente que los buceadores desaparecieron cuando "intentaban explorar cuevas a una profundidad de 50 metros". Una primera reconstrucción de los hechos indicaba que la cueva en la que entraron los buceadores se dividía en "tres grandes cámaras conectadas por estrechos pasadizos", según el ministerio.
Las primeras operaciones de rescate, que exploraron dos de las tres cámaras, se vieron dificultadas por la profundidad de la zona de búsqueda, lo que impedía inmersiones más largas "debido a la falta de oxígeno para la descompresión", añadió. "Desde allí no había salida", declaró la directora ejecutiva de Dan Europe, Laura Marroni, citada por el diario italiano 'La Repubblica'.
Marroni explicó al medio que los buceadores habían descubierto que la cueva, situada cerca de la pequeña isla de Alimatha, comenzaba con una gran cavidad muy iluminada. A continuación, un corredor de casi 30 metros conducía fuera de esa sala, donde "la visibilidad, con iluminación artificial, era excelente", añadió.
A partir de ahí, un banco de arena separa el corredor de una segunda gran cámara sin luz natural. Según el relato, habría sido sencillo superarlo y acceder a esta segunda sala, pero el banco parece ocultar el corredor cuando se emprende el camino de vuelta. Los cuerpos de los buceadores se encontraron todos en un corredor secundario, más corto, situado a la izquierda del banco de arena, según el informe.
"Hubiera sido muy difícil regresar, sobre todo con el suministro de aire limitado", señaló Marroni, que añadió que probablemente disponían de "unos diez minutos, quizá incluso menos".