El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y el exsecretario de Estado Francisco Martínez han negado en la Audiencia Nacional haber ordenado el espionaje al extesorero del PP, Luis Bárcenas, en el marco de la operación Kitchen. Ambos han ofrecido versiones distintas.
El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y quien fuera su número dos durante el Gobierno de Mariano Rajoy, Francisco Martínez, negaron este jueves en la Audiencia Nacional haber ordenado el presunto espionaje parapolicial al extesorero del PP, Luis Bárcenas, como parte de la operación Kitchen.
La Fiscalía Anticorrupción sostiene que la trama, desarrollada entre 2013 y 2015, utilizó fondos reservados y recursos policiales para obtener documentación sensible que Bárcenas pudiera conservar sobre la supuesta financiación irregular del Partido Popular. Por estos hechos, la Fiscalía pide 15 años de prisión tanto para Fernández Díaz como para Martínez.
Fernández Díaz aseguró ante el tribunal que nunca ordenó seguimientos contra Bárcenas y afirmó que conoció la existencia de la operación "cuando comenzaron a aparecer en los medios las informaciones", situando ese momento en 2015 o 2016. "Yo no había oído hablar de nadie, ni por arriba ni por abajo ni a la derecha ni a la izquierda", declaró.
El exministro insistió en que nunca recibió inquietud alguna desde el PP sobre la posibilidad de que Bárcenas conservara documentos comprometedores. "Nadie, desde el PP, me transmitió ninguna inquietud o preocupación sobre ese asunto", afirmó durante su interrogatorio.
Fernández Díaz negó además haber participado en la captación del exchófer de Bárcenas, Sergio Ríos, como confidente policial. "En absoluto", respondió cuando fue preguntado sobre si conocía esa colaboración. También rechazó haber autorizado pagos con fondos reservados o haber intervenido en cuestiones operativas policiales.
Durante su declaración, el exministro también rechazó reconocer como auténticos varios mensajes de texto aportados por Francisco Martínez y registrados ante notario durante la instrucción, considerados una de las principales pruebas de la acusación. "No los reconozco" afirmó. Aun así, evitó acusar directamente a su antiguo secretario de Estado: "Yo no acuso a nadie".
Por su parte, Francisco Martínez negó igualmente haber ordenado el espionaje a Bárcenas o a su entorno familiar, aunque sí sostuvo que Fernández Díaz conocía la colaboración del chófer Sergio Ríos con la Policía. Según declaró, fue el entonces director adjunto operativo, Eugenio Pino, quien le informó de ello.
Martínez aseguró además que fue el propio Fernández Díaz quien le llamó en 2013 para hablar del confidente y defendió que él actuaba siguiendo indicaciones políticas del ministro. Sin embargo, evitó profundizar durante el juicio en los mensajes atribuidos al exministro y trató de rebajar el enfrentamiento entre ambos. "Con el tiempo me he dado cuenta que mi único valedor [en el partido] era Jorge", afirmó.
El exsecretario de Estado sostuvo además que el objetivo del operativo era localizar fondos ocultos o información económica relacionada con Bárcenas y negó que existiera intención de obstaculizar la investigación judicial del caso Gürtel. También rechazó haber dado instrucciones para destruir pruebas o acceder ilegalmente a documentación del extesorero.
Las contradicciones entre ambos acusados ya provocaron durante la instrucción un careo judicial lleno de reproches sobre el origen y contenido de los mensajes incorporados a la causa.
En una sesión anterior del juicio, un perito aportado por la defensa de Fernández Díaz puso en duda la autenticidad de esos mensajes y afirmó que existían "elevados indicios" de manipulación porque "algo no cuadra". El experto aseguró que era "imposible acreditar" que los SMS hubieran sido enviados realmente por el exministro.
La Audiencia Nacional juzga en esta pieza separada del caso Tándem una presunta trama parapolicial supuestamente organizada desde el Ministerio del Interior para sustraer información sensible al extesorero del PP mientras avanzaban las investigaciones sobre Gürtel y la presunta caja B del partido. Entre los acusados también figuran el excomisario José Manuel Villarejo, el exDAO Eugenio Pino y el exchófer Sergio Ríos.