Alemania oriental corre el riesgo de quedarse rezagada, advierten economistas. Vecinos de Europa oriental como Polonia avanzan con éxito. ¿Dónde están las diferencias y qué necesita el este alemán para remontar?
En el 'Wettbewerbsreport Ostdeutschland 2026' de este año se advierte: "El proceso de convergencia económica está en peligro". Los nuevos estados federados afrontan el riesgo de quedarse descolgados. Mientras tanto, otros países de Europa oriental, entre ellos especialmente Polonia, están sabiendo aprovechar el tiempo en términos económicos.
Allí, en los últimos años, se ha observado en parte un crecimiento dinámico, la llegada de industrias y un aumento de las inversiones, mientras que muchas regiones de Alemania oriental luchan con la escasez de mano de obra cualificada, la debilidad inversora y la presión demográfica.
"El proceso de convergencia en Alemania oriental ya no avanza por inercia. Si la política y la economía no toman ahora medidas decididas en sentido contrario, la brecha amenaza con volver a ampliarse", afirma Joachim Ragnitz, director adjunto del Instituto ifo de Dresde. Es el autor del estudio del ifo en el que se basa el Wettbewerbsreport. El informe ofrece un balance poco alentador, el proceso de convergencia de varias décadas con Alemania occidental se está frenando y la distancia podría volver a crecer.
Expertos alertan de una brecha económica en aumento
Según el Wettbewerbsreport, Alemania oriental carece sobre todo de inversiones privadas y de mano de obra cualificada. Entre 2019 y 2023, la inversión privada por habitante apenas alcanzó en torno a tres cuartas partes del nivel de Alemania occidental. Si se excluyen la construcción de viviendas y las infraestructuras públicas, el valor se situó incluso solo en aproximadamente dos tercios.
A ello se suma el cambio demográfico, hasta 2035 el número de personas en edad de trabajar en Alemania oriental podría reducirse en torno a siete por ciento y en algunas regiones incluso más. En los estados federados de Turingia y Sajonia Anhalt, el potencial de población activa disminuirá en los próximos años en 25 %, explican los autores del estudio en una rueda de prensa en el Ministerio de Finanzas en Berlín. Una de cada cuatro personas dejará de estar disponible cuando se trate de capacidad económica y de cubrir puestos de trabajo. En última instancia, esto también repercutirá en la producción en todo el territorio. En Turingia, el año pasado cerraron más empresas de las que se crearon.
Si no se actúa con determinación en sentido contrario, la distancia con el resto de Alemania volverá a ampliarse, advierte Ragnitz. Siguen siendo necesarios incentivos fiscales, añadió la comisionada del Gobierno federal para Alemania oriental, Elisabeth Kaiser. "Las inversiones en el futuro económico de Alemania oriental aportan seguridad económica y perspectivas de futuro para la población local", señaló Kaiser. Solo si se refuerzan también los centros económicos del este del país se impulsará el éxito económico del conjunto del país.
Polonia se beneficia de una mayor flexibilidad de su política económica
El problema se aprecia con especial claridad si se compara con Polonia. En los últimos años, el país vecino ha registrado tasas de crecimiento significativas y ha atraído numerosas inversiones industriales, por ejemplo en los sectores de baterías, logística o automoción.
Para el economista de Dresde Joachim Ragnitz, las diferencias estructurales resultan decisivas. Polonia dispone de márgenes de maniobra mucho mayores en política económica que Alemania oriental, afirma Ragnitz a Euronews.
"Polonia lo tiene más fácil porque allí se puede configurar el sistema de normas de forma más flexible que en Alemania oriental", explica Ragnitz. Las zonas económicas especiales con subvenciones más elevadas, salarios más bajos y una menor densidad regulatoria han facilitado allí las inversiones. Alemania oriental, en cambio, está plenamente integrada en el sistema jurídico y de convenios colectivos alemán. Salarios más bajos o disposiciones especiales apenas serían políticamente y socialmente aceptables.
Además, la movilidad dentro de Alemania es claramente mayor, si los salarios en el Este bajaran, la emigración hacia el Oeste podría seguir aumentando. Debido a la barrera lingüística y a las fronteras nacionales, Polonia no tenía que temer estos factores.
Las ayudas especiales iniciales se han ido retirando de forma gradual
De hecho, tras la reunificación hubo durante un tiempo condiciones especiales para Alemania oriental, con tipos de ayuda más elevados, procedimientos de autorización más rápidos y amplias subvenciones a la inversión.
Según Ragnitz, muchos de estos instrumentos se han ido suprimiendo poco a poco. El objetivo era, por un lado, volver a un marco jurídico alemán uniforme, aunque en ocasiones los mecanismos se retiraron también por las exigencias del derecho de la UE. Ragnitz habla en Alemania de un "problema de aplicación".
Ya en 2002, economistas propusieron de nuevo en un informe para el Ministerio federal de Finanzas la creación de zonas económicas especiales en Alemania oriental. La política rechazó entonces la idea. Hoy probablemente sea demasiado tarde para implantar de nuevo un modelo comparable, sostiene Ragnitz. A su juicio, las ayudas a grandes implantaciones industriales pueden aportar cierto alivio, pero en este ámbito no existe una orientación específica hacia Alemania oriental.
Proyectos emblemáticos, pero grandes diferencias regionales
Es cierto que Alemania oriental ha logrado en los últimos tiempos algunas implantaciones industriales multimillonarias, como la fábrica de Tesla en Grünheide, en Brandeburgo, la ampliación del polo de semiconductores de Dresde por parte de Infineon y ESMC o la producción de baterías de CATL cerca de Erfurt, "pero grandes partes de Alemania oriental apenas se benefician de ello", afirma Ragnitz. Esto también se refleja en el estado de ánimo actual de las empresas, según una encuesta entre compañías del Este, muchas ven oportunidades económicas, pero se quejan de una elevada burocracia, del aumento de los costes de la energía y de la falta de apoyo político.
No obstante, a juicio de muchos economistas, estos grandes proyectos demuestran que Alemania oriental puede ofrecer ubicaciones plenamente competitivas. Entre sus ventajas figuran, por ejemplo, amplios terrenos disponibles, energía relativamente barata o la proximidad a centros de investigación.
Este-Oeste, una brecha patrimonial del 75 %
Aunque la línea entre Este y Oeste ya no es tan nítida y tanto en los antiguos como en los nuevos estados federados hay regiones fuertes y débiles en términos estructurales, en materia de patrimonio la diferencia sigue siendo enorme. Según han constatado los autores del estudio, los hogares de Alemania oriental cuentan en términos de mediana con solo alrededor de una cuarta parte de la riqueza de los hogares occidentales.
"El patrimonio actúa como un trampolín económico", señala Achim Oelgarth, director gerente de la Asociación de Bancos de Alemania Oriental, en la rueda de prensa celebrada en el Ministerio federal de Finanzas. Según el informe del ifo, la formación de patrimonio privado es clave para la dinámica económica, las oportunidades individuales de ascenso y la estabilidad regional.
Pero en 2023 la riqueza mediana de los hogares de Alemania oriental se situaba en unos 35.900€, frente a 143.200€ en el Oeste. La brecha, además, tiende a ampliarse. Como causas, los autores del estudio mencionan, entre otras, salarios más bajos, menores tasas de propiedad de la vivienda y menos patrimonio empresarial y herencias. Reclaman una mejor educación financiera, ya que hoy en día la creación de patrimonio es también indispensable para la previsión de la jubilación.
Alemania oriental, por debajo de la tendencia nacional
Mientras que el conjunto de la economía alemana muestra, tras años difíciles, al menos ligeros signos de estabilización, la evolución en el Este sigue siendo más frágil. El índice de clima empresarial del ifo para Alemania oriental empeoró claramente en primavera y solo se ha recuperado levemente en las últimas semanas.
Industria, construcción y comercio siguen especialmente bajo presión. Al mismo tiempo, muchas regiones del Este sufren más que los estados occidentales la emigración y la escasez de personal cualificado.
En 2025, el PIB de los estados orientales de gran extensión se situó en torno a 85 % del valor medio de Alemania occidental. Diez años antes era 78 % y en 1991 el PIB per cápita se situaba en 34,5 %. Ya no se puede hablar de una desventaja generalizada de Alemania oriental, explicaron previamente los autores del estudio en una rueda de prensa.
Por ello, el coeditor del Wettbewerbsreport, Frank Nehring, abogó también por actualizar el relato. En el futuro no debería hablarse ya de un proceso de convergencia, sino más bien de la configuración de una región de futuro. Hay que ser valientes, pero no temerarios.
A partir del domingo y durante tres días, representantes de sectores económicos y responsables políticos se reúnen en Bad Saarow con motivo del Foro Económico de Alemania Oriental. La cuestión central será cómo generar nuevos impulsos de crecimiento. Estos deberían llegar también, entre otros, desde Polonia, por ejemplo en la ponencia principal del profesor Marcin Piatkowski, de la Universidad de Varsovia. Piatkowski fue economista principal en el Banco Mundial y ha analizado recientemente en un libro el éxito económico de Polonia desde la década de 1990. Describe Polonia como una de las historias de crecimiento más infravaloradas de Europa y se centra en el papel de la integración en la UE, las instituciones, la educación, la política industrial y la transformación económica.
También la ministra federal de Economía, Katherina Reiche, y el canciller federal, Friedrich Merz, participarán en el debate sobre el terreno.