La tensión se concentra en dos frentes: la suspensión de Schengen con España y el rechazo de Italia a acoger a tres migrantes que Alemania pretende devolver en virtud del Reglamento de Dublín. Mientras, el Papa reclama un cambio urgente de enfoque en la gestión de los flujos migratorios.
El Gobierno italiano cierra filas en su rechazo a la inmigración, aunque las contradicciones internas son evidentes. Mientras este jueves el ministro del Interior, Matteo Piantedosi, comparece ante el Comité parlamentario Schengen, Giorgia Meloni ha difundido en redes sociales un vídeo en el que varios inmigrantes son escoltados por la Policía hasta un avión.
"Continúan las operaciones de expulsión. Defensa de las fronteras, seguridad, respeto de las normas: seguiremos firmes en este camino", asegura la primera ministra. El vídeo muestra a 17 ciudadanos egipcios repatriados el miércoles desde varios Centros de Permanencia para la Repatriación (CPR) italianos —Bari, Caltanissetta y Milán—, esposados y escoltados hasta el avión que los devolverá a su país.
Los dos asuntos que dominan la agenda en este sofocante agosto implican sendas fracturas diplomáticas con otros países europeos. Por un lado, está la suspensión del Tratado de Schengen con España, que, según el Gobierno italiano, "no se revisará antes del 15 de agosto y, en todo caso, solo cuando se hayan descartado completamente los riesgos para la seguridad".
Hasta ahora, la medida ha dejado tres detenciones y 21 rechazos en frontera. Por otro, Italia se niega a acoger a los tres primeros migrantes sujetos al Reglamento de Dublín que Alemania pretendía devolver al país el 19 de agosto.
Durante la comparecencia, el responsable del Viminale detalló los resultados de los controles italianos a las personas procedentes de España y aseguró que "no han causado ninguna molestia al turismo". En total, 21 personas han sido rechazadas en frontera, seis de ellas de nacionalidad marroquí, mientras que otras tres han sido detenidas.
Piantedosi también lanzó duras críticas contra Madrid, al considerar una mera represalia la decisión española de suspender, a su vez, la libre circulación de Schengen para quienes llegan desde Italia.
En cuanto a los dublinantes, o solicitantes de asilo sujetos al Reglamento de Dublín y residentes en Alemania, Piantedosi confirmó que Italia no tiene intención de readmitir a los inmigrantes que desembarcaron en el país y posteriormente se trasladaron a otros Estados europeos antes del 12 de junio, fecha en la que entró oficialmente en vigor el Nuevo Pacto de la UE sobre Migración y Asilo, tras seis años de negociaciones entre la Comisión Europea, el Parlamento y los gobiernos de los 27 Estados miembros.
"Teniendo en cuenta que hemos firmado la cancelación hasta la entrada en vigor del nuevo Pacto de la UE sobre asilo y migración, no aceptaremos traslados de los llamados dublinantes llegados antes del 12 de junio".
"Ya he escrito a mi homólogo alemán. Y cuando eso ocurra, los pondremos en compensación con los miles de migrantes que cada año nos traen las ONG extranjeras".
"Las alemanas han desembarcado en Italia ya 2.000 personas desde el inicio del año, 500 desde el 12 de junio. Alegaremos todo esto ante la Comisión Europea, pero confiamos en que habrá cada vez menos solicitantes de asilo sujetos al Reglamento de Dublín".
El Gobierno alemán considera, en cambio, que el sistema de Dublín debe seguir plenamente operativo también para los casos anteriores al 12 de junio. Berlín se apoya en acuerdos bilaterales previos para proceder con traslados forzosos con independencia de la fecha de llegada.
Quiénes son los dublinantes
Los dublinantes, o solicitantes de asilo sujetos al Reglamento de Dublín, son los migrantes que desembarcan en un país de entrada de la Unión Europea, a menudo Italia, y se registran en el sistema Eurodac.
Después se trasladan a otro Estado miembro, como Alemania, para solicitar protección, con el riesgo de ser devueltos al país de primer desembarco en virtud del Reglamento de Dublín, al que el Nuevo Pacto de la UE sobre Migración y Asilo ha puesto por fin término, aunque quizá solo sobre el papel.
Qué establece el Nuevo Pacto de la UE sobre Migración y Asilo
El Nuevo Pacto de la UE sobre Migración y Asilo busca poner fin a la fragmentación de las normas migratorias, empezando por el Reglamento de Dublín, cuya tercera versión fue aprobada en junio de 2013.
La nueva normativa mantiene el principio básico de Dublín: el país de primera llegada es el responsable de examinar la solicitud de asilo. La diferencia es que el resto de Estados miembros deben asumir una obligación de solidaridad para repartir la responsabilidad.
Además, todos los migrantes serán sometidos a un cribado de un máximo de siete días, durante el cual las autoridades deberán identificarlos mediante huellas dactilares y otros datos biométricos.
Después se evaluarán sus condiciones de salud, procedencia y motivos para huir, antes de iniciar el proceso administrativo y judicial que determinará si se concede el asilo o se ordena su retorno. Esta fase, incluidos los recursos, tendrá un límite de 12 semanas. Durante ese tiempo, los solicitantes podrán ser internados en centros hub, como los CPR italianos, situados en las fronteras de la UE.
El modelo es, más o menos, el del centro construido por Italia en Albania, aunque hasta ahora prácticamente no ha funcionado. Por último, el nuevo pacto introduce la Orden europea de retorno: la decisión de un Estado podrá ejecutarse de forma inmediata también en los demás países de la Unión. El objetivo, evidentemente, es evitar que se pueda eludir una orden de retorno desplazándose a otra parte de Europa.
Por qué el Papa afirma que "es urgente un cambio de perspectiva"
Mientras tanto, León XIV, en el Mensaje para la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (27 de septiembre), insiste en que, en la gestión del fenómeno migratorio, debe reafirmarse "el principio del interés superior del menor".
Las instituciones deben "colocar en el centro la protección y la dignidad de cada niño y adolescente", afirma el Papa, "lo que implica la adopción de instrumentos jurídicos eficaces de protección, promoviendo la reunificación familiar y evitando los traumas de la separación".
"Es urgente un cambio de perspectiva: hay que desplazar el eje del debate desde la mera gestión de los flujos hacia la protección plena e inmediata de los derechos humanos".