Dos años después de su aprobación, el Pacto de Migración y Asilo de la UE entra en vigor este viernes. Sin embargo, varios países siguen lejos de cumplir algunos de sus compromisos más importantes. Vea el vídeo.
El viernes 12 de junio entra en vigor el Pacto de la UE sobre Migración y Asilo, dos años después de su aprobación. Por primera vez, los 27 Estados miembros deberán aplicar un conjunto único de normas que abarcan los controles fronterizos, los procedimientos de asilo, las condiciones de acogida y un mecanismo de solidaridad para reubicar solicitantes de protección internacional entre países.
El objetivo es poner fin a un sistema fragmentado en el que una persona que llega a Grecia se enfrenta a un marco legal muy distinto del de quien llega a Alemania. Pero la ambición choca ya con la realidad. El objetivo de reubicación para 2026 era de 21.000 personas, pero los Estados miembros se han comprometido a acoger menos de la mitad, mientras que Hungría y Eslovaquia no han ofrecido ninguna plaza.
El pacto es solo una parte de la reforma. Bruselas también ultima el Reglamento de Retorno, una de las iniciativas migratorias más duras de las últimas décadas. Actualmente, solo el 28% de los migrantes que reciben una orden de salida abandonan efectivamente el territorio comunitario.
Las nuevas normas prevén la creación de centros de retorno fuera de la UE, amplían la detención hasta dos años, duplican las prohibiciones de entrada y eliminan el efecto suspensivo automático de los recursos. Más de 250 organizaciones de la sociedad civil han denunciado que la medida legitima las "prisiones extraterritoriales" y la detención de menores.
La primera evaluación del cumplimiento por parte de la Comisión Europea está prevista para julio. Entonces la UE podrá comprobar qué países están aplicando las nuevas normas y cuáles siguen sin hacerlo.