La federación italiana de agencias de viaje y turoperadores ha pedido crear un grupo de trabajo para coordinar la respuesta a las alteraciones causadas por el Etna y revisar cómo las aerolíneas gestionaron las cancelaciones.
Las cenizas expulsadas por el volcán Etna, en Sicilia, han obligado a cerrar el mayor aeropuerto de la isla italiana por quinto día consecutivo, dejando en tierra a cientos de viajeros en plenas vacaciones de verano durante la semana de mayor tráfico del año.
El aeropuerto de Catania seguirá cerrado hasta primera hora del sábado, festivo de Ferragosto que marca el punto álgido de la temporada estival italiana, cuando millones de personas se desplazan a la costa y a la montaña y dejan vacías las ciudades.
Aunque la actividad del Etna interrumpe con frecuencia los vuelos en este aeropuerto, situado a 30 kilómetros al sur del volcán, esta es la emergencia más prolongada desde 2002.
"Las cenizas volcánicas pueden suponer un riesgo muy grande para los aviones", explicó Boris Behncke, investigador del Observatorio del Etna del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología. "Puede introducirse en los motores y provocar que se detengan. Por eso se extreman las precauciones con los aviones cuando hay emisiones de ceniza volcánica".
El Etna es el mayor volcán activo de Europa. La última fase de actividad se considera inusual por su persistencia y las continuas emisiones de ceniza. Los vientos del norte han arrastrado pequeñas cantidades de ceniza hasta Malta y el norte de África.
"En las últimas décadas ha habido muchas interrupciones más breves y erupciones más intensas, pero este episodio es diferente porque la emisión de ceniza desde la cumbre del Etna ha sido mucho más persistente", señaló Behncke.
El cierre ha obligado a desviar los aviones a otros aeropuertos de la isla, lo que ha disparado las tarifas de taxi y los precios de los alquileres de coches, según el diario 'Corriere della Sera'. La asociación de consumidores Codacons ha anunciado que presentará una denuncia ante la autoridad italiana de competencia tras las quejas por los precios abusivos.
El gestor aeroportuario SAC indicó que el 36% de casi 2.000 vuelos programados para llegar a Catania entre el 6 y el 12 de agosto se había cancelado, mientras que más de 600 fueron desviados a Palermo, Trapani y Comiso, en Sicilia, y a Lamezia Terme, en Calabria.
Durante el fin de semana pudieron salir vuelos desde Catania, pero el aeropuerto se cerró oficialmente el lunes tanto a las llegadas como a las salidas. Comiso también estuvo cerrado durante un breve periodo.
La compañía ferroviaria italiana Trenitalia ha añadido seis trenes en la ruta Palermo-Messina-Catania para aliviar la presión sobre los desplazamientos.
La federación italiana de agencias de viaje y turoperadores ha reclamado la creación de un grupo de trabajo para coordinar la respuesta a las alteraciones provocadas por el Etna y ha avanzado que pedirá revisar cómo han gestionado las aerolíneas las cancelaciones y la asistencia a los pasajeros.
"Los operadores trabajan sin descanso para ofrecer asistencia, gestionar cancelaciones y organizar alternativas de viaje, pero no pueden soportar la carga de las carencias estructurales ni asumir las responsabilidades de gestión de otros", afirmó en un comunicado el presidente de FIAVET, Gian Mario Pilieri.