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España, entre los países más golpeados por la crisis energética: 8.800 millones extra

Varias bombas de extracción operan cerca del emplazamiento de un nuevo pozo de petróleo y gas en Midland, Texas.
Varias bombas extractoras funcionan junto al emplazamiento de un nuevo pozo de petróleo y gas en Midland, Texas. Derechos de autor  AP Photo / Eli Hartman
Derechos de autor AP Photo / Eli Hartman
Por Marta Pacheco
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Los países europeos han gastado miles de millones de euros en combustibles fósiles tras la subida de precios por la guerra contra Irán, mientras organizaciones europeas piden a Ursula von der Leyen un plan para abandonar estos combustibles.

Países Bajos, Italia, Francia y España se encuentran entre los 10 países más golpeados por el aumento de los costes de importación de combustibles fósiles causado por las perturbaciones en Oriente Medio, según un informe del Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA).

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De los 170 países analizados, 134 pagaron más por diésel de lo que los mercados preveían antes de la guerra, según revela el informe de CREA. Países Bajos registró unos costes adicionales estimados en 11.500 millones de euros entre marzo y agosto de 2026, seguida de Italia con 12.700 millones, Francia con 10.800 millones y España con 8.800 millones.

En conjunto, estas cuatro economías de la UE absorbieron casi 41.000 millones de euros en costes extra de combustibles fósiles sin importar nuevos volúmenes de energía.

Las cifras ponen de relieve la exposición de las economías europeas a los precios mundiales del petróleo y el gas, y muestran una crisis que ha añadido más de 282.000 millones de euros a las facturas de importación de combustibles fósiles en todo el mundo, con el petróleo explicando por sí solo 140.000 millones de ese aumento.

Los precios del gas natural licuado (GNL) subieron un 60% en el Atlántico y un 75% en el Pacífico, mientras que los precios del diésel y la gasolina aumentaron un 59% desde que Estados Unidos e Israel lanzaron una guerra contra Irán el 28 de febrero.

Para compensar la pérdida de suministros de Oriente Medio, Estados Unidos y Noruega fueron los mayores proveedores tanto de petróleo como de GNL a la UE en el primer trimestre del año, según datos comunitarios.

Para Europa, el impacto del diésel es especialmente importante, ya que el bloque depende en gran medida de este combustible para el transporte de mercancías, la agricultura y la industria, lo que significa que el aumento de los costes del combustible puede trasladarse a las cadenas de suministro y, en última instancia, encarecer aún más el precio de los bienes.

La inversión en energía verde da resultados

No obstante, los autores de CREA sostienen que el despliegue de energías limpias en Europa se está convirtiendo en un activo de seguridad energética.

El informe señala que la capacidad de energía limpia instalada en el bloque desde 2020 permitió ahorrar a los países importadores 36.000 millones de euros en compras de combustibles fósiles durante los cinco primeros meses de la crisis.

"La mejor manera de protegerse de los altos precios del petróleo es dejar el oro negro lo antes posible", afirmó Luke Wickenden, analista de energía en CREA.

"Los precios del petróleo y el gas han demostrado desde hace mucho tiempo ser un talón de Aquiles tanto para las finanzas de los hogares como para la economía mundial en su conjunto. Al mismo tiempo, los países que invirtieron en energía limpia tras crisis energéticas anteriores han ahorrado miles de millones de dólares".

Estos ahorros resultaron especialmente valiosos porque cada unidad de gas, petróleo o carbón que se sustituía por electricidad limpia era una unidad que no tenía que comprarse a precios de tiempo de guerra.

Las energías renovables y la electrificación ya no sirven solo para reducir emisiones, argumenta el informe, sino que funcionan como un seguro frente a los choques energéticos geopolíticos. Los países con una mayor proporción de energía limpia y una menor demanda de combustibles fósiles están menos expuestos cuando se disparan los precios internacionales del combustible.

"Las renovables ahorraron a España miles de millones, pero el transporte, la aviación y la industria dependientes del petróleo hicieron que cada persona cargara con un coste bruto adicional de importación de combustibles fósiles de 181€", explicó a 'Euronew' Isaac Levi, responsable del equipo de análisis de políticas y energía Europa-Rusia de CREA.

"La experiencia de España demuestra que ahora la electricidad limpia debe ir acompañada de una electrificación más rápida del conjunto de la economía".

Los grupos ecologistas piden a la UE que abandone los combustibles fósiles

Mientras tanto, una carta firmada por más de 100 organizaciones europeas e internacionales pide a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que aporte una visión estratégica compartida para el resto de su mandato y presente un plan de salida de los combustibles fósiles durante su discurso sobre el estado de la Unión, previsto para el 16 de septiembre.

"Le instamos a utilizar su próximo discurso para anunciar la puesta en marcha de un informe exhaustivo, independiente y basado en la ciencia con un objetivo claro: que esta crisis de los combustibles fósiles sea la última de Europa", señala la carta.

Los firmantes, encabezados por la ONG ecologista Climate Action Network Europe, sostienen que Europa está pagando dos veces por su dependencia de los combustibles fósiles, primero a través del encarecimiento de la energía y después mediante los daños cada vez mayores provocados por el cambio climático.

"Nada de esto es casual. La dependencia de los combustibles fósiles ha socavado repetidamente la prosperidad de Europa y ha limitado su capacidad de actuación en el mundo. Mientras Europa siga dependiendo de los combustibles fósiles, sus ciudadanos seguirán expuestos a sacudidas de precios y a decisiones geopolíticas tomadas en otros lugares", afirma la carta.

Los firmantes piden a von der Leyen que encargue un informe independiente, similar al informe Draghi, que exponga cómo puede la UE acelerar la eliminación completa de los combustibles fósiles protegiendo al mismo tiempo a los consumidores, los trabajadores y la industria.

La propuesta sitúa las renovables, la eficiencia, las redes y la flexibilidad limpia como principales motores de la estrategia y pide que el gasto de la UE y de los Estados miembros se desvíe de las inversiones que prolongan la dependencia de los combustibles fósiles.

También añade una fuerte dimensión de política industrial, al exigir cadenas de suministro seguras para los materiales críticos que necesitan las industrias europeas de energía limpia.

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