Crear un vídeo falso a partir de la foto de un compañero, manipular su voz o suplantar su identidad es cada vez más sencillo con la inteligencia artificial. Su uso en situaciones de ciberacoso entre estudiantes ha pasado del 14,2% al 23,5% en solo un curso.
Una fotografía, un vídeo o una grabación de voz pueden convertirse ahora en material para acosar a un compañero de colegio. La inteligencia artificial permite manipular estos contenidos con una facilidad cada vez mayor y está incorporando nuevas herramientas a un problema que ya preocupaba a familias, profesores y alumnos.
Su uso en situaciones de ciberacoso ha aumentado con fuerza en solo un curso. La inteligencia artificial se utilizó en el 23,5% de los episodios de ciberacoso identificados por los estudiantes durante el curso 2025-2026, frente al 14,2% del anterior, según el VIII Informe sobre Acoso Escolar en Centros Educativos de las fundaciones Mutua Madrileña y ANAR.
El estudio, elaborado a partir de 18.245 cuestionarios válidos de estudiantes y 412 de profesores de 236 colegios e institutos españoles, también refleja un aumento del acoso escolar en general. El 14,1% de los alumnos encuestados afirma que él mismo o alguno de sus compañeros sufre acoso escolar, 'ciberbullying' o ambos, frente al 12,3% del curso anterior.
Pero los datos no permiten atribuir ese aumento a la inteligencia artificial. Lo que sí muestran es que su uso está adquiriendo un peso creciente dentro del ciberacoso y ampliando las posibilidades de manipular contenidos de las víctimas.
De una fotografía a un vídeo falso
La creación de vídeos falsos mediante la manipulación de fotografías de otros alumnos es el uso más frecuente de la IA en los episodios de 'ciberbullying' analizados: ocurre en el 79,5% de los casos en los que interviene esta tecnología. Le siguen la manipulación de archivos de voz o audio, con un 57,5%, y la suplantación de identidad, con un 47,9%.
Las chicas representan el 60,3% de las víctimas del ciberacoso en el que se emplea inteligencia artificial.
La IA se incorpora, además, a un fenómeno que ya tiene características especialmente difíciles para quienes lo sufren. UNICEF advierte de que el ciberacoso puede producirse a cualquier hora, alcanzar rápidamente a una audiencia amplia y hacer que la víctima sienta que no dispone de un lugar seguro.
En España, el 19,2% de las chicas y el 12,7% de los chicos de entre 10 y 20 años afirma haber sufrido ciberacoso durante el último año, según un estudio de UNICEF España realizado a partir de las respuestas de 75.329 estudiantes.
Las plataformas y aplicaciones utilizadas son diversas. WhatsApp es el principal canal de 'ciberbullying' identificado en el informe de Mutua Madrileña y ANAR, presente en el 78,4% de los casos, seguido de TikTok (65,6%), Instagram (50,4%) y los videojuegos y otros juegos online (46,4%).
La difusión de rumores o información falsa es la conducta más habitual, con un 71%, seguida de la grabación y publicación de agresiones físicas (59,5%) y los mensajes amenazantes o abusivos (54,2%).
Y para una parte de las víctimas no se trata de episodios aislados: el 22,8% de quienes sufren 'ciberbullying' asegura llevar padeciéndolo más de un año.
El reto de detectar y frenar el acoso
El uso de la inteligencia artificial plantea también nuevas dificultades para alumnos, familias y centros educativos. No solo permite alterar imágenes, vídeos o voces, sino también generar contenidos que aparentan ser auténticos o suplantar la identidad de otra persona.
A ello se suma la facilidad con la que el contenido puede circular. Tres de cada 10 estudiantes encuestados no consideran cómplice a quien reenvía un vídeo en el que se humilla a un compañero, según el informe.
Los profesores también perciben el peso de la tecnología en el problema. El 87,9% señala el uso indebido de las nuevas tecnologías y las redes sociales entre los principales factores que influyen en el acoso escolar, prácticamente al mismo nivel que la presión del grupo de iguales, mencionada por el 89,3%.
El 22,9% de los docentes encuestados asegura haber tenido conocimiento directo de algún caso de acoso en su aula durante el último curso, frente al 15% del anterior. En el 63,8% de los casos el problema logró resolverse, pero en el 36,2% las agresiones continuaron.
Los propios profesores señalan también las dificultades para intervenir. El 84,6% cita la falta de recursos, como tiempo, apoyos o unas ratios elevadas; el 69% menciona las trabas burocráticas o la falta de protocolos claros y el 46,9% apunta a carencias en la formación de los equipos docentes.
UNICEF recomienda, ante un caso de ciberacoso, no responder a las agresiones, conservar las pruebas, bloquear y denunciar a los agresores en las plataformas y comunicar la situación al centro educativo. También recuerda la importancia de buscar ayuda profesional cuando el acoso está afectando al bienestar emocional del menor.