Más del 41% de las mujeres afirmó haberse autocensurado en redes sociales para evitar abusos, mientras que el 19% dejó de opinar en entornos profesionales.
Los abusos potenciados por la inteligencia artificial están expulsando a las mujeres de la vida pública, según un nuevo informe de ONU Mujeres. El amplio estudio concluye que las periodistas, activistas y defensoras de los derechos humanos se enfrentan a una violencia en línea creciente, que incluye 'deepfakes' generados con IA y lo que los investigadores denominan "violación virtual".
El estudio 'Tipping Point: Online Violence Impacts, Manifestations and Redress in the AI Age' fue publicado por ONU Mujeres en colaboración con investigadores de City St George's, University of London, y TheNerve, un laboratorio de investigación forense digital fundado por la premio Nobel Maria Ressa.
A finales de 2025 se encuestó a más de 640 mujeres con cargos de cara al público en 119 países. La encuesta constató que el 27% de las mujeres recibió proposiciones sexuales no deseadas o imágenes íntimas no solicitadas, y que al 12% le difundieron sin consentimiento imágenes personales, incluidas de carácter íntimo. Otro 6% fue objeto de deepfakes o de imágenes manipuladas.
Según el estudio, los ataques eran "a menudo deliberados y coordinados, con el objetivo de silenciar a las mujeres en la vida pública y minar su credibilidad profesional y su reputación personal".
Uno de los principales instrumentos de abuso en línea son las herramientas de 'deepfake', que utilizan inteligencia artificial para superponer el rostro de una persona en fotografías o vídeos falsos, a menudo de carácter sexual. Se han abaratado y agilizado y permiten generar en cuestión de minutos imágenes no consensuadas que pueden emplearse para acosar.
De forma preocupante, más del 40% de las mujeres afirmó que se había autocensurado en redes sociales para evitar abusos, mientras que el 19% había dejado de expresarse en contextos profesionales.
Esto también tuvo un fuerte impacto psicológico, una de cada cuatro mujeres declaró sufrir ansiedad o depresión y el 13% de las encuestadas fue diagnosticado con trastorno de estrés postraumático.
"La violación virtual facilitada por la IA está ahora al alcance inmediato de los agresores. Este fenómeno multiplica los daños de la violencia en línea ejercida contra las mujeres en la vida pública", señaló Julie Posetti, profesora de Periodismo y directora del Centre for Journalism and Democracy de City St George's, y autora principal del informe.
Añadió que "esta violencia alimenta el retroceso de los derechos que las mujeres han conquistado con tanto esfuerzo en un clima de creciente autoritarismo, pérdida de calidad democrática y misoginia en red".
El informe también destacó los fallos generalizados en las respuestas institucionales, ya que se denunciaron el 25% de los casos, pero solo en el 15% la Policía emprendió acciones legales.
Otro cuarto de las mujeres que acudieron a las autoridades afirmó que se las hizo sentir culpables y que les plantearon preguntas como: "¿Qué hizo usted para provocar este acto violento?". La misma proporción señaló que los agentes las hicieron sentirse responsables de protegerse de nuevos daños.
Pauline Renaud, profesora de Periodismo en City St George's y coautora del estudio, señaló: "Necesitamos una formación y educación más eficaces de las fuerzas de seguridad y de los operadores judiciales para apoyar las actuaciones en casos de violencia contra mujeres y niñas facilitada por la tecnología".
Añadió que "esto debe ir acompañado de voluntad política para regular de manera efectiva a las grandes empresas tecnológicas, que utilizan su enorme poder financiero y político para obstaculizar los avances en este ámbito".