OpenAI ha dejado de aceptar discretamente las peticiones para que ChatGPT escriba "al estilo de" autores famosos, vivos o muertos.
Si pensabas que con unas pocas pulsaciones de teclado te convertirías en Agatha Christie, Stephen King o Ernest Hemingway, ChatGPT tiene malas noticias.
OpenAI ha reprogramado discretamente el chatbot para que rechace las peticiones directas de reproducir o imitar la voz de un autor concreto, tanto si sigue vivo y puede protestar como si lleva décadas muerto.
Ars Technica fue el primer medio en detectar el cambio, tras probar sus propios mensajes en ChatGPT para confirmar el patrón.
Engadget realizó sus propias pruebas y obtuvo el mismo resultado, señalando que un estudio de la publicación No Latency había comprobado que ChatGPT no rechazaba estas peticiones sobre autores fallecidos hasta hace tan solo unos meses, lo que sugiere que se trata de una restricción realmente nueva y no de algo que hubiera pasado desapercibido.
Se prohíbe el homenaje: la inspiración sigue viva
Si pides a ChatGPT que reescriba tu publicación de Facebook con el estilo visceral del escritor de terror Stephen King, por ejemplo, el chatbot no accederá.
Las pruebas de Ars Technica llegaron a la misma conclusión. Solicitó una escena inicial con la voz de King y ChatGPT respondió que no podía imitar de forma precisa su estilo característico, y en su lugar ofreció un texto original construido en torno a la inquietud de un pequeño pueblo.
Si se intenta con John Steinbeck la respuesta es más o menos igual de evasiva, seguida de un relato alternativo de 750 palabras que nadie había pedido, una historia ambientada en la época de la Depresión construida a partir de "rasgos generales como un naturalismo crudo, dificultades económicas, vívidos paisajes rurales, desigualdad social", en lugar de la auténtica voz del autor, según las pruebas de 'Fast Company'.
La laguna que queda, para quienes se niegan a ver esto como una señal de que quizá deberían usar sus propias habilidades de escritura creativa (es decir, el cerebro) en lugar de depender de una máquina, es que formular un mensaje que describa el estilo de un determinado autor, sin citarlo directamente, aún podría permitir salir del paso.
Esta modificación llega tras una oleada de demandas de escritores contra OpenAI y una sentencia por derechos de autor de 1.500 millones de dólares (1.290 millones de euros) contra su rival Anthropic, por lo que bloquear la imitación de estilos permite a OpenAI defender que su herramienta inspira en lugar de reproducir.
Otra cuestión es si los lectores son capaces de distinguir entre "inspirado en Steinbeck" y "auténticamente Steinbeck".
Las primeras pruebas apuntan a que estos homenajes suelen resultar más planos que el material original, con muchos párrafos breves y sin la fluidez ni la fuerza que hacían que el texto de partida mereciera la pena copiarlo.