Influencers de bienestar presentan la nicotina como una solución “natural” para concentrarse y rendir más, pero expertos alertan de posibles problemas a largo plazo.
Desde las "migraine meals" hasta el "fibremaxxing", no pasa un solo día sin que una nueva y extraña tendencia de bienestar, casi siempre dudosa, se apodere de Internet.
La última, sin embargo, está resultando especialmente persistente.
Influencers en línea están presentando la nicotina como un truco natural para cuidar la salud y aseguran que, en forma de bolsitas, chicles o parches, puede ayudar a mejorar las capacidades cognitivas, aumentar la productividad y contribuir al control del peso.
La nicotina es un estimulante de origen natural presente en las plantas de tabaco y se sabe que es altamente adictiva porque libera dopamina en el cerebro.
Aunque se asocia sobre todo a los cigarrillos, los productos de sustitución de la nicotina han ganado popularidad con formatos como los vapeadores y las bolsitas orales. Estas últimas registraron un crecimiento global anual del 113% entre 2020 y 2024, según los National Institutes of Health.
Aun así, la investigación sobre las consecuencias para la salud de consumir nicotina por sí sola sigue siendo limitada. Esto ha dejado espacio para que los llamados biohackers, personas que tratan de optimizar su salud física y mental mediante atajos en su estilo de vida, se apropien del relato y exageren las cualidades estimulantes de la nicotina.
"Cuando se trata de estas promesas de bienestar, a menudo se parte de un pequeño núcleo de verdad, pero luego se exagera y se va un poco más allá de lo que quizás indican las pruebas", explica Angela Difeng Wu, investigadora sénior y profesora en el Departamento Nuffield de Ciencias de la Salud en Atención Primaria, a Euronews Health.
"La nicotina, al ser un fármaco biológicamente activo, actúa sobre el cerebro. Actúa sobre los receptores, es un estimulante. Puede tener efectos a corto plazo sobre la alerta, la atención, el apetito y el estado de ánimo, pero esos efectos a corto plazo no se traducen necesariamente en algo que pueda utilizarse como tratamiento de bienestar", añade.
El contexto también es importante, señala Wu. Aunque las terapias sustitutivas de la nicotina son una alternativa más saludable para quienes intentan dejar de fumar cigarrillos, suponen el coste de una nueva adicción para quienes nunca han fumado.
"No hay datos epidemiológicos que indiquen que debamos preocuparnos por los daños de la nicotina tanto como, por ejemplo, por los daños del tabaco en el sistema cardiovascular y otros, pero eso no significa que no cause daño", afirma.
"Desarrollar dependencia de la nicotina ya es en sí mismo un daño que conviene tener en cuenta".
El auge de los nootrópicos
Los años posteriores a la pandemia han venido acompañados de un creciente interés por los nootrópicos, compuestos naturales o sintéticos que pueden potenciar las capacidades cognitivas. Entre los nootrópicos más populares figuran la cafeína, la ashwagandha y la L-teanina.
Muchas marcas de consumo han aprovechado esta tendencia y se calcula que el mercado de las bebidas funcionales (bebidas enriquecidas con vitaminas y estimulantes de origen vegetal) alcanzará entre 300.000 y 400.000 millones de dólares (entre 255.000 y 340.000 millones de euros) a mediados de la década de 2030, según Grand View Research.
Los productos con nicotina forman parte del mismo auge, con influencers en redes sociales que esperan sacar provecho presentándolos como soluciones rápidas a problemas psicológicos complejos.
"Es bastante fácil que nos vendan algo, ya sea relacionado con la atención a la menopausia o con cualquier otro tipo de cuidado", señala Wu.
"Estamos viendo un problema con la cultura del bienestar, las vitaminas y demás, donde la gente está más dispuesta a escuchar a un influencer en redes sociales o a su entorno que a las fuentes oficiales".
Abordar el poder de las redes sociales sigue siendo un reto y, en el caso de los productos con nicotina, los países de toda Europa han ido aplicando gradualmente nuevas regulaciones para combatir su uso entre los más jóvenes.
El mes pasado, Reino Unido aprobó una ley antitabaco que restringe la compra de productos de tabaco a las personas nacidas después de 2008. Esto incluye la venta de vapeadores.
Wu considera que esta regulación es importante, pero cree que las políticas y los debates en torno a los productos con nicotina deberían tener en cuenta el contexto cultural.
"Se trata de garantizar que existan oportunidades reales para ayudar a quienes sí fuman a dejar el tabaco y, al mismo tiempo, valorar la nicotina en sí y entender que tiene un perfil de daños muy diferente. Es mucho menos perjudicial que fumar cigarrillos, pero no es necesariamente inocua".