La OMS ha identificado tratamientos y vacunas prometedores contra la rara cepa de ébola que causa centenares de muertes en la República Democrática del Congo, pero aún no hay ninguno listo.
Mientras el brote de ébola avanza más rápido que la respuesta en la República Democrática del Congo (RDC), la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reunido a expertos para evaluar posibles tratamientos y vacunas.
El virus responsable del brote en el país, que se sospecha ha causado la muerte de más de 200 personas, es menos frecuente que las cepas que provocan otras formas de enfermedad por ébola, lo que complica la respuesta porque no existen tratamientos ni vacunas específicos.
"La situación es grave y ustedes merecen que se lo digamos con claridad. Pero también quiero que sepan esto: aunque no hay tratamientos específicos para Bundibugyo, hay mucho que podemos hacer juntos para impedir la propagación de este virus y salvar vidas", escribió el director general de la OMS, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una carta dirigida el jueves a la población de la RDC.
Qué es el virus de Bundibugyo y cómo se transmite
Bundibugyo es uno de los cuatro ortoebolavirus identificados que pueden causar enfermedad en humanos. Es una cepa poco frecuente, identificada por primera vez en 2007. A partir de los pocos brotes registrados por los expertos, Bundibugyo parece ser ligeramente menos mortal que el virus de Zaire o el de Sudán.
El periodo de incubación de la enfermedad va de dos a 21 días y, según la OMS, las personas suelen no ser contagiosas hasta la aparición de los síntomas.
La agencia sanitaria señala que los síntomas iniciales no son específicos, fiebre, cansancio, dolor muscular, dolor de cabeza y dolor de garganta, lo que complica el diagnóstico y puede retrasar la detección.
En los dos últimos brotes de esta cepa, notificados en Uganda y en la RDC en 2007 y 2012, las tasas de letalidad oscilaron aproximadamente entre el 30% y el 50%.
El virus se transmite por contacto estrecho con los fluidos corporales de pacientes enfermos o fallecidos, como el sudor, la sangre, las heces o el vómito, lo que coloca al personal sanitario en una situación de mayor riesgo.
Hay algún tratamiento
Por ahora no hay terapias ni vacunas autorizadas específicamente para la prevención y el tratamiento de Bundibugyo.
Sin embargo, la OMS considera que varios productos candidatos son lo bastante prometedores como para darles prioridad en su evaluación en ensayos clínicos y está trabajando con los Gobiernos tanto de la RDC como de Uganda.
Los expertos independientes de la organización recomendaron priorizar tres terapias para ensayos clínicos, tratamientos con anticuerpos de Mapp Biopharmaceutical y Regeneron, y el antiviral remdesivir de Gilead Sciences.
La terapia de anticuerpos de Mapp se diseñó para otra cepa de ébola, el virus de Sudán, pero podría utilizarse contra Bundibugyo.
Se puede evitar contraer el virus
Varias de las vacunas que están en desarrollo se consideran candidatos "prometedores" por los expertos de la OMS.
Ninguna está lista para su uso todavía, aunque algunas podrían estarlo en los próximos meses.
La candidata preferente es la vacuna de dosis única rVSV Bundibugyo, desarrollada por la International AIDS Vaccine Initiative. Es probable que necesite entre siete y nueve meses antes de estar lista para ser evaluada en un ensayo clínico que determine su capacidad para prevenir la infección.
Otra vacuna candidata, ChAdOx1 Bundibugyo, que desarrollan la Universidad de Oxford y el Serum Institute of India, podría estar disponible en un plazo de dos a tres meses para su evaluación de eficacia mediante un ensayo clínico.
No obstante, los expertos señalan que siguen siendo necesarios más datos en animales para respaldar y confirmar una priorización adicional.
"Mientras tanto, nuestra prioridad es detener la transmisión con las herramientas que hemos utilizado durante décadas de respuesta al ébola", señaló la OMS.
Entre ellas figuran la vigilancia de la enfermedad, las pruebas rápidas y el diagnóstico, el rastreo de contactos, el aislamiento y la atención de los pacientes, la prevención y el control de infecciones, la implicación de las comunidades y enterramientos seguros y dignos.