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Por qué 1 fumador desarrolla cáncer y otro no, un estudio aporta pistas

Médicos observan la tomografía pulmonar de un paciente en el Hospital de Nueva York para detectar posibles anomalías en los pulmones.
Los médicos observan la tomografía de pulmón de un paciente en un hospital de Nueva York para detectar anomalías pulmonares. Derechos de autor  AP2005
Derechos de autor AP2005
Por Giedre Peseckyte
Publicado
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Por primera vez, científicos han aportado pruebas del efecto que tiene la composición genética en el desarrollo del cáncer, lo que refuerza la necesidad de considerar la atención personalizada.

Muchos fumadores nunca desarrollan cáncer de pulmón, mientras que algunas personas que no han fumado en toda su vida sí lo hacen. Del mismo modo, no todas las personas expuestas a la luz solar desarrollan cáncer de piel.

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Un nuevo estudio publicado en Nature (fuente en inglés) podría ayudar a explicar un misterio de larga data en la biología del cáncer, por qué personas expuestas a riesgos ambientales similares a menudo experimentan resultados muy diferentes.

"Este estudio nos ofrece una pista fascinante de que los genes que heredamos podrían ejercer una gran influencia en la forma en que los cánceres se desarrollan después de sufrir daños en el ADN", afirmó Sam Godfrey, responsable de información sobre investigación de Cancer Research UK, en una nota de prensa (fuente en inglés).

Los investigadores comprobaron que incluso variaciones genéticas heredadas relativamente modestas pueden alterar la forma en que los tumores evolucionan tras la exposición al mismo daño del ADN causante de cáncer. Sostienen que estos resultados ponen de relieve la necesidad de incorporar la genética heredada y la diversidad de la población en las futuras estrategias de prevención y cribado del cáncer.

Los resultados sugieren que el perfil genético heredado de cada persona ayuda a determinar qué mutaciones prosperan, cómo se desarrollan los tumores y, potencialmente, cómo responden al tratamiento.

"Hemos podido demostrar por primera vez hasta qué punto el contexto genético influye tanto en los procesos de mutación como en las vías que conducen al desarrollo de tumores", explicó Duncan Odom, que dirigió la investigación mientras estaba en el CRUK Cambridge Institute y que ahora trabaja en el Centro Alemán de Investigación Oncológica (DKFZ) en Heidelberg, Alemania.

Los investigadores utilizaron cuatro cepas de ratones genéticamente distintas para reflejar niveles de diversidad similares a los que se encuentran en los humanos.

Después los expusieron a dosis idénticas de un carcinógeno hepático conocido, la dietilnitrosamina, presente en el humo del tabaco y en algunos alimentos procesados y que se sabe que provoca daños en el ADN de las células hepáticas, lo que lleva a mutaciones que pueden iniciar el crecimiento tumoral.

A pesar de recibir la misma dosis de carcinógeno a la misma edad, 15 días, y en condiciones controladas, los animales desarrollaron cánceres a través de rutas evolutivas diferentes en función de su perfil genético. Se analizaron cerca de 600 tumores para reconstruir cómo evolucionaron los cánceres.

Aunque muchos tumores acabaron activando los mismos procesos biológicos que favorecen el crecimiento del cáncer, llegaron a ese punto a través de mutaciones y cambios genéticos distintos, lo que sugiere que el ADN heredado influye no solo en el riesgo de cáncer, sino también en la forma en que el tumor evoluciona una vez que empieza a formarse.

La investigación subraya la necesidad de una atención personalizada

Los investigadores señalan que estos resultados tienen implicaciones para el cribado del cáncer y la medicina de precisión.

"Si el contexto genético influye tanto en el riesgo de cáncer como en la trayectoria evolutiva de los tumores, las futuras estrategias de prevención y cribado del cáncer tendrán que tener en cuenta la genética heredada y la diversidad de la población", afirmó Sarah Aitken, autora del estudio y profesora ayudante en la Facultad de Medicina de Yale, que también trabajó en esta investigación en el CRUK Cambridge Institute.

Los investigadores apuntan además que la genética heredada podría influir en la respuesta a tratamientos dirigidos contra el ADN tumoral, incluidas algunas formas de quimioterapia y radioterapia. "Es probable que la forma en que las personas responden a los fármacos contra el cáncer varíe en función de su genética heredada, por lo que quizá debamos adaptar nuestros diagnósticos y tratamientos en consecuencia", añadió Aitken.

Si se confirma en humanos, esto podría abrir la puerta a enfoques más personalizados para la elección del tratamiento y la evaluación del riesgo.

"Aún necesitamos ver más investigaciones antes de comprender qué significa esto en humanos, pero este hallazgo podría cambiar nuestra comprensión de cómo comienza el cáncer y conducir a formas más potentes y precisas de abordarlo", concluyó Sam Godfrey, responsable de información sobre investigación de Cancer Research UK.

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